Los Seis de Birmingham

Los seis de Birmingham pasaron 16 años en la cárcel, hasta que se demostró que eran inocentes / Pixabay

Tal día como hoy… 21 de noviembre de 1974 dos bombas explotaban en sendos pubs de Birmingham

 

El 21 de noviembre de 1974, dos bombas explotaban en sendos pubs de la ciudad inglesa de Birmingham y mataban a un total de 21 personas, dejando heridas de diversa consideración a casi doscientas. Seis personas fueron detenidas y sentenciadas a cadena perpetua por el atentando. Pasaron 16 años en la cárcel, hasta que se demostró que eran inocentes y que las pruebas incriminatorias habían sido intencionadamente falseadas, cuando simplemente fabricadas, por la policía. Se les liberó el 14 de marzo de 1991. Fueron «Los Seis de Birmingham».

 

La historia de los errores judiciales es sin duda tan antigua como la propia idea de juicio y de juez

CV / En una genial novela de Leonardo Sciascia, ‘Il Contesto’ (1971), un magistrado comparaba la sentencia de un juez con la consagración de la hostia por un sacerdote. Y al igual que puede haber sacerdotes pervertidos, proseguía, pero no por ello deja de producirse la transubstanciación cuando consagran, hay sin duda jueces corruptos, sin que por ello la sentencia que emiten tenga menos valor; cada uno en lo suyo, están investidos para ello. Porque así como la consagración es un bien de Dios a la humanidad, con independencia de quién la lleve a cabo si estuvo facultado para hacerlo, de igual manera una sentencia lo es para la sociedad, acierte o no el juez con ella en el individuo sobre el cual recae. No hay errores judiciales, acababa «sentenciando» el magistrado.

Un razonamiento por analogía sin duda muy bien hilvanado, pero con el cual resulta problemático coincidir a la vista de los hechos… siempre los hechos. «Eppur si muove», dicen que susurró Galileo después afirmar que la Tierra no se movía, retractándose de sus posiciones delante del tribunal para evitar la hoguera. La historia de los errores judiciales es sin duda tan antigua como la propia idea de juicio y de juez. Y los juicios amañados son un subconjunto de los anteriores.

Las supuestas declaraciones autoinculpatorias se obtuvieron bajo tortura y fueron, además, falseadas posteriormente por la policía

Hugh Callaghan, Patrick Hill, Gerard Hunter, Richard McllKenny, William Power y John Walker son los nombres tocó en desgracia ser conocidos como «Los Seis de Birmingham». Su delito fue estar en el sitio equivocado en el momento adecuado. Eran irlandeses, o de origen irlandés, en una Inglaterra bajo histeria colectiva en plena campaña de atentados del IRA. Había que encontrar rápido unas cuantas cabezas de turco, como fuera, y les tocó a ellos. Fueron detenidos y se les acusó de ser los autores de los atentados.

El juicio fue una mascarada infame. Las supuestas declaraciones autoinculpatorias se obtuvieron bajo tortura y fueron, además, falseadas posteriormente por la policía. Las pruebas químicas según las cuales habían manipulado explosivos resultaron ser una chapuza digna de la LOGSE: el contacto con detergente o con cigarrillos producía el mismo resultado; y no era precisamente por fumadores que se les acusaba… Su Señoría se dio el gustazo de proclamar que era el caso con las pruebas más abrumadoras contra unos acusados que había visto en toda su carrera judicial. Fueron condenados a cadena perpetua. Las sucesivas apelaciones, la última en 1988, ratificaron la sentencia inicial.

Hubo protestas por la falta de garantías judiciales y se constituyeron plataformas de apoyo a «Los Seis de Birmingham», destacando en su defensa el diputado laborista Chris Mullin, que en el libro ‘Error of Judgement’ desmontó las acusaciones y afirmó haber hablado con los auténticos autores del atentado.

Diecisiete años después de su detención el presidente del tribunal decretó la puesta en libertad de los seis falsamente inculpados

Diecisiete años después de su detención, La Corte Suprema de Apelación, empezando por la propia Fiscalía, que admitió que las bases en que se sustentaba el caso no tenían crédito alguno, puso las cosas en su sitio. El presidente del tribunal decretó la puesta en libertad de los seis falsamente inculpados. El gobierno anunció la apertura de una investigación sobre el sistema de justicia penal británico.

No fue el único caso de prevaricación judicial, más que de error, en Gran Bretaña. A «Los seis de Birmingham» les acompañaron los casos análogos de «Los cuatro de Guilford» y «Los siete de Maguire. En estos últimos casos se inspiró la película ‘En el Nombre del Padre’ (1993). En el de Birmingham está basado el docudrama ‘Who bombed Birmingham?’ (Mike Beckham, 1990), protagonizado por John Hurt y Martin Shaw.

Los auténticos autores del atentado nunca fueron detenidos y sigue sin saberse quiénes fueron.

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