Los sesgos en la toma de decisiones son inconscientes y difíciles de erradicar

Mujer pensando / DICYT

A menudo los humanos mostramos sesgos, es decir, tendencias inconscientes hacia un tipo de decisión. A pesar de varias décadas de estudio, todavía no sabemos por qué los sesgos son tan persistentes en todo tipo de decisiones. Un estudio hecho en primates revela las tendencias inconscientes hacia un tipo de decisión.

 

UPF/DICYT

“Los sesgos pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones cuando los usamos acertadamente en una acción que anteriormente nos ha dado una gran satisfacción. Sin embargo, en otros casos, los sesgos pueden jugar en nuestra contra, como cuando repetimos acciones en situaciones donde no procede”, afirma Rubén Moreno Bote, coordinador del Laboratorio de Neurociencia Teorética y Cognitiva de la UPF.

En estos casos, las decisiones están guiadas por tendencias, o inclinaciones, que no son beneficiosas para nuestro bienestar. Por ejemplo, jugar a la lotería más asiduamente tras conseguir un pequeño premio de consolación es un sesgo muy común que, desafortunadamente, no suele mejorar nuestra situación económica.

El principal resultado del estudio ha mostrado que la representación neuronal de los sesgos se asemeja a la representación neuronal de la información relevante para resolver una determinada tarea

Un estudio liderado por el laboratorio del profesor Rubén Moreno Bote, con Grabriela Mochol, investigadores del Centro Cerebro y Cognición (CBC) del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la UPF, en colaboración con el laboratorio experimental del profesor Roozbeh Kiani de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), ha estudiado cómo surgen los sesgos en la toma de decisiones usando modelos matemáticos y registros neuronales en primates. Un trabajo que los autores publican el 26 de febrero en la revista Current Biology.

El marco experimental del estudio consistió en una tarea de percepción visual en la que un mono observó un determinado estímulo, concretamente puntos en movimiento. El primate debía decidir si había más puntos que se movían a la derecha o a la izquierda. Ensayo tras ensayo, el animal realizó esta monótona experiencia de toma de decisiones.

Los autores encontraron que el primate desarrolló dos tipos de sesgos: una tendencia “lenta” a indicar derecha (o izquierda) que duraba varios minutos, a pesar de no haber ninguna tendencia neta en la batería de estímulos utilizados, y una tendencia “rápida” que duraba unos escasos segundos, proveniente de las acciones que se habían realizado justo en la decisión anterior.

Esto parece indicar que el formato en el que los sesgos y la información se codifican en el cerebro son muy parecidos, tan parecidos que es difícil distinguirlos”, indica Moreno Bote

“Para esta investigación estudiamos cómo la corteza prefrontal, que es crítica para tomar decisiones, codifica los dos sesgos identificados (lento y rápido). El principal resultado del estudio ha mostrado que la representación neuronal de los sesgos se asemeja a la representación neuronal de la información relevante para resolver una determinada tarea. Esto parece indicar que el formato en el que los sesgos y la información se codifican en el cerebro son muy parecidos, tan parecidos que es difícil distinguirlos”, indica Moreno Bote, investigador principal del estudio.

Y añade: “Nos queda todavía mucho por entender, pero los resultados de esta investigación podrían explicar por qué los sesgos son tan prevalentes en la toma de decisiones, y por qué, muy a nuestro pesar, son tan difíciles de erradicar”.

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