Los últimos erectus ¿sapiens o arcaicos?

Los cráneos pertenecen a un anciano, una mujer joven, un joven de sexo no identificado y tres hombres adultos / uzh.ch

A partir de los 500.000 años el número de especies de Homo se diversificó tanto que los expertos se debatieron entre muchos intereses y prejuicios. Es más, la falta de restos humanos de aquella etapa, tanto a nivel de calidad como de cantidad, quizás supuso una crisis evolutiva que todavía no se alcanzó a comprender.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Según Sheri Shipton y colaboradores los erectus no supieron adaptarse a las nuevas situaciones al mantener una industria lítica poco innovadora. En el yacimiento de Saffaqah de Arabia Saudí de 350.000 años se observó que los erectus sólo usaban recursos cercanos para sus herramientas pese a ser de muy baja calidad. Es decir, la pereza pareció gobernar su evolución. Así lo publicaron estos autores en agosto de 2018 en Plos One.

Perezosos o no, los erectus dejaron de ser erectus evolucionando hacia otros Homo más o menos encefalizados. De hecho el grupo erectus llegó a su fin cerca de Asia y Oceanía no sin antes evolucionar hacia el Homo sapiens y el Homo naledi por África, el Homo floresiensis y otros por Indonesia, y por último el Homo heildelbergensis y el neandertal por Europa y Oriente próximo. En todo ello sapiens y neandertales evolucionaron hasta ramas más encefalizadas mientras otros, como Homo naledi y floresiensis mantuvieron un índice de encefalización tipo erectus. En fin, que la dispersión de erectus fue el preámbulo de nosotros mismos, los pretenciosamente llamados sapiens.

Los últimos erectus mostraron una mayor encefalización superando los 1000 c.c. Pero la cosa no se quedó aquí ya que sus rasgos se volvieron más gráciles

No obstante los últimos erectus mostraron una mayor encefalización superando los 1000 c.c. Pero la cosa no se quedó aquí ya que sus rasgos se volvieron más gráciles. Su menor volumen en las cejas (torus supraorbital), su menor profusión facial (prognatismo), su cara más amplia, su bóveda craneal más redondeada y hasta una barbilla incipiente en algunos especimenes, nos mostraban el paso a un Homo sapiens arcaico.

Ejemplos de ello fueron los ejemplares africanos de Broken Hill de unos 500.000, los de Ndutu y Bodo de 400.000 a 300.000, los Saldanha y Hoedliespunt de 350.000, los Florisbad de entre 350.000 y 250.000, los chinos de Yuxian de 600.000 a 400.000, los de Hexian entre 300.000 a 150.000 años, los de Dali y Jinniushan entre 200.000 y 300.000, los indios de Narmada también entre 200.000 y 300.000, y finalmente los indonesios en Ngandong de 53.000 a 27.000.

Todo lo anterior indicaba que el grupo erectus dio sus últimos pinitos por Áfria, Asia y Europa evolucionando hacia especies más encefalizadas. No obstante hubo una línea de Homo que se estancó en entidades poco encefalizadas y de baja estatura. Ejemplos de ello fueron el Homo naledi de Maropeng en Sudáfrica de 300.000 años, los de la isla de Flores en Indonesia entre los 80.000 y los 18.000 años, y los de Maludong en China de 14.500 a 11.500 años.

El grupo erectus dio sus últimos pinitos por Áfria, Asia y Europa evolucionando hacia especies más encefalizadas

Quizás en todos ellos, y dado su bajo índice de encefalización y estatura, el endemismo y la ausencia de competidores promovieron tales rasgos localmente. Recuérdese al respecto el caso de Oreopithecus (Ver: El bipedismo humano ¿causas o quimeras?). De hecho en muchos mamíferos isleños se da una baja estatura y menor índice de encefalización para reducir costes energéticos. Y cabe recordar que el encéfalo, y si no hay razón para ello, es un tejido muy caro de mantener. Por lo tanto, y en el caso de estos descendientes en microerectus el ser pigmeo resultó una buena adaptación ante un defecto de competidores y recursos. Para Marta Mirazón Lahr de la Universidad de Cambrige los de Flores así lo fueron.

Recreación del rostro de H. naledi. / Wikimedia – Cicero Moraes (Arc-Team) et alii

En todo lo anterior cabe detallar el caso de Homo naledi. Este fue descrito en 2015 en eLIFE y según sus autores vivió en Sudáfrica entre los 335.000 y los 230.000 años. Su estatura de metro y medio, más su cerebro de unos 500 c.c. presentaba una mezcla de rasgos modernos y ancestrales, como también el hombre de Flores. En 2015 sus descubridores interpretaron que sus restos fueron producto de un enterramiento ritual en la cueva donde los hallaron.

Equipararon su caso al de la Sima de los Huesos en Atapuerca. Chris Stringer dudó de tales suposiciones y en 2015 yo mismo publiqué un artículo en el Spanish Journal of Palaeontolgy. Tal investigación invalidaba los enterramientos rituales de Atapuerca demostrando que todo ello fue producto de la acción combinada entre carroñeros y la dinámica hídrica de la gruta.

Si los cuerpos fueron arrojados a la sima, ¿cómo no se encontraban enteros? Sería ilógico pensar que aquellos humanos arrojaron a sus parientes seleccionando sus partes

Sorprendentemente tales aportaciones no lograron cuestionar las interpretaciones mantenidas en Homo naledi. Aunque esto cambió en 2018 cuando la revista PNAS publicó un artículo en donde se desmentía el enterramiento ritual de Homo naledi y el de la Sima de los Huesos. En ella, y bajo modelos matemáticos, se demostraba que el funeral no encajaba con toda aquella asociación fósil, aunque ello resultaba obvio por una simple razón.

Si los cuerpos fueron arrojados a la sima, ¿cómo no se encontraban enteros? Sería ilógico pensar que aquellos humanos arrojaron a sus parientes seleccionando sus partes. Es más, analizando la cueva de naledi se observaba una columna estalagmítica que tuvo una abertura al exterior mientras se depositaron los restos. Es decir, y como en Atapuerca, otros accesos superiores a la sima permitieron la caída de los restos humanos. En apartados posteriores detallaremos estos hechos.

Homo floresiensis (the “Hobbit”) / Ryan Somma – originally posted to Flickr as Flores

Cabe también comentar el caso de Homo floresiensis. Como en Homo naledi, se observó una evolución con baja encefalización en humanos recientes. En el verano de 2011 pude presenciar su presentación en la isla de Flores, aunque fue en octubre de 2004 que esta especie fue publicada en Nature. Su cerebro apenas llegaba a los 400 c.c., aunque sus habilidades, como en sus ancestros erectus, mantenían el uso del fuego y la caza organizada. Su mandíbula, como en erectus, no ostentaba el mentón que sapiens desarrolló. De todas formas sus 14.000 años de antigüedad nos decían que Homo sapiens y los últimos descendientes de erectus compartieron cronológicamente este pequeño planeta llamado Tierra. Pero, ¿qué hizo que unos estemos aquí y otros no? Hay que ahondar ahora en el PAS, en el pensamiento abstracto sofisticado.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: La expansión de erectus por Europa occidental (entrega 21)

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