Los visigodos y el juego de tronos

Conversión de Recaredo I del arrianismo al catolicismo, por Muñoz Degrain. Palacio del Senado, Madrid. / Wikimedia

El de los visigodos no es un tema que precisamente apasione hoy en día. Sobre ellos pesan dos maldiciones. La leyenda urbana de memorización de sus reyes en la escuela de la dictadura, y su instrumentalización por parte del franquismo como “prueba” de la unidad de España y su condición originariamente católica. Ambas entran de lleno en la categoría de «tópicos».

 

CV / En relación con la memorización de su larga lista de breves reyes, ha resultado muy útil como demagógica arma arrojadiza, por parte de los renovadores educativos que pretenden erradicar la facultad psíquica de la memora de entre los atributos humanos, en un contexto que convertía a los godos en mucho más «útiles» para tales fines que la memorización de la tabla periódica, de las preposiciones o, actualmente, de la letra de himnos patrios o locales de toda laya.

La vindicación de la época visigoda no fue precisamente un «invento» del franquismo, sino de uno de sus demonios familiares por el que más patológica fobia sentía

En relación a su asociación con el propagandismo ideológico de la dictadura franquista, cabe decir que es una afirmación, aunque no inexacta, sí muy poco matizada y más bien sesgada. Porque lo cierto es que la vindicación de la época visigoda no fue precisamente un «invento» del franquismo, sino de uno de sus demonios familiares por el que más patológica fobia sentía: el liberalismo progresista español decimonónico de matriz masónica, para el cual la etapa visigoda era una demostración histórica de que España era algo más que una propiedad de la dinastía reinante, y también para alimentar la idea de la unión ibérica con Portugal.

Se trata sin duda de una época de la cual se sabe muy poco, son los «dark ages» altomedievales, los tiempos oscuros. Pero dentro de lo poco, sí se sabe más o menos que la lista de sus reyes debería probablemente ser ampliada, porque en la oficial no están todos los que fueron. En muchas ocasiones existió la doble monarquía, tanto institucionalizada –Toledo y Narbona-, como violenta en el contexto de guerras intestinas. No parece, por ejemplo, que el famoso Don Rodrigo –Roderico I en realidad- fuera el último rey godo –diga lo que diga Zorrilla en su ‘El puñal del godo’-, sino que otra dinastía aguantó diez años más los embates árabes en las provincias Tarraconense y Narbonense –como atestiguan las crónicas francas y los hallazgos numismáticos procedentes de las cecas de Zaragoza, Tarragona, Barcelona y Narbona-.

Una hipotética y sin duda imposible serie sobre el «morbus gothorum» tendría, sin duda, uno de sus capítulos principales en el tema que hoy nos ocupa: el III Concilio de Toledo y la conversión al catolicismo de Recaredo I

También cabe remarcar que el desinterés por esta etapa, tal vez haya tenido como resultado que nos hayamos perdido tramas inmejorables que dejarían en pañales a series de éxito como «Juego de Tronos». Una hipotética y sin duda imposible serie sobre el «morbus gothorum» tendría, sin duda, uno de sus capítulos principales en el tema que hoy nos ocupa: el III Concilio de Toledo y la conversión al catolicismo de Recaredo I.

Los visigodos constituían una monarquía étnica y electiva según el modelo germánico. Eran de religión arriana. Pero más bien pocos en comparación con la población hispano-romana, mayoritariamente católica, además de un importante sector judío-. Con el rey Leovigildo (568-579), asociado previamente al trono por su hermano Liuva (568-572), se había producido un periodo de cierta estabilidad y tolerancia religiosa. Combatió con éxito a francos y a vascones, y sometió a los suevos.

Pero al final de su reinado tuvo que afrontar la rebelión de su propio hijo, Hermenegildo, a la sazón gobernador de la Bética. Hermenegildo se había hecho fuerte en Hispalis –Sevilla- y convertido al catolicismo por obra de su esposa Ingunda, una princesa franca, y prototípica del maltrato a jóvenes nueras por suegras crueles y perversas, la reina Goswinta en este caso, una arriana fanática. Razón por la cual parece que la joven pareja decidió migrar a los parajes andaluces, prudentemente alejados de la intrigante corte de Toledo. También para poder conspirar más tranquilamente.

Hermenegildo se sublevó arrogándose la representación de la población católica hispano-romana. Pero fue vencido por su padre, que contó con la colaboración de su otro hijo Recaredo

Hermenegildo se sublevó arrogándose la representación de la población católica hispano-romana. Pero fue vencido por su padre, que contó con la colaboración de su otro hijo Recaredo. Tras su rendición, Hermenegildo fue encarcelado en Tarraco –Tarragona-, y decapitado por su carcelero, un tal Sisberto, al que Recaredo hizo matar luego. Hay dudas sobre si el asesinato fue ordenado por su padre o por su hermano Recaredo; o por los dos. Ingunda fue por su parte asesinada mientras navegaba hacia Roma camino del exilio. Parece que el hijo de ambos, el bebé Atanagildo, sobrevivió a la travesía y recaló finalmente en Constantinopla, donde vivió el resto de su vida y contrajo matrimonio con una sobrina del emperador. Según una tradición, probablemente apócrifa, un nieto suyo fue el rey visigodo Ervigio (680-687), un personaje, por cierto, inmejorable para otro buen culebrón.

Recaredo I (586-601) accedió al trono poco después, y pareció entender que si quería congraciarse con la población hispano-romana, o mejor, con la poderosa jerarquía eclesiástica católica, lo más sensato era convertirse al catolicismo y, por supuesto, empezar a hacerles la vida imposible a los judíos. Con ello, además, se congraciaba con el papa de Roma y se homologaba al resto de reinos germánicos occidentales. Esto fue el III Concilio de Toledo; un intento de homologar su reino en el nuevo orden post-romano.

 

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Lunes, 3 de mayo de 1982

El crucero argentino “General Belgrano” era torpedeado y hundido por un submarino británico. Murieron 323 de sus 1093 tripulantes. Fue el primer combate de la Guerra de las Malvinas.

Martes, 4 de mayo de 1979

Tras haber ganado las elecciones al frente del Partido Conservador, Margaret Thatcher se convertía en la primera mujer que accedía al cargo de Primer Ministro del Reino Unido.

Miércoles, 5 de mayo de 1818

Nacía en Tréveris (Renania-Palatinado, Alemania) el filósofo, sociólogo y economista Karl Marx (f. 1883).

Jueves, 6 de mayo de 589

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Viernes, 7 de mayo de 1711

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Sábado, 8 de mayo de 1794

En París (Francia), en plena “época del terror”, era detenido, juzgado, condenado y ejecutado en la guillotina –todo en el mismo día-, bajo la acusación de traición,  el científico Antoine de Lavoisier, considerado el padre y fundador de la química moderna.

Domingo, 9 de mayo de 1605

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