«Lotería Nacional»

Logotipo de la Lotería Nacional de España. Representa el bombo metálico donde se colocan las bolas para la celebración del sorteo / Wikimedia

Tal día como hoy… 23 de noviembre de 1811, la Cortes de Cádiz acordaban instituir la «Lotería Nacional»

 

El 23 de noviembre de 1811, la Cortes de Cádiz acordaban instituir la «Lotería Nacional», con la finalidad de aportar “(…) un medio para aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes”. Corrían los tiempos de la Guerra de la Independencia… desde entonces, la Lotería Nacional ha seguido hasta nuestros días, superando todo tipo de adversidades. Ni siquiera la guerra civil pudo con ella: cada bando tuvo su propia lotería.

 

CV / Sin contar con la genial broma de Jorge Luis Borges en su relato ‘La lotería de Babilonia’, lo cierto es que el rastro de loterías y juegos de azar se pierde en los mismos orígenes de la civilización humana. La hubo en China en el siglo III aC, acaso para financiar la construcción de tramos de la Gran Muralla; y consta que los romanos celebraban loterías durante las fiestas saturnales, que, por cierto, coincidían más o menos con nuestras actuales fiestas navideñas, también con lotería… Quizás muy probablemente con finalidades parecidas a las de las Cortes de Cádiz. Las saturnales se instituyeron en el año 217 aC, tras la terrible derrota romana frente a Aníbal en la batalla del lago Trasimeno, y muy probablemente la lotería iba encaminada a recaudar fondos de los que la República romana andaba escasa…

Fue el defenestrado ministro Esquilache, quien introdujo en España una lotería que se correspondería con la que hoy conocemos como «lotería primitiva»

Con variaciones según el caso -Augusto, Nerón, Heliogábalo…- la lotería persistió durante todo el Imperio. Con la Edad Media desapareció, influyendo en ello no tanto el rigorismo cristiano propio de las teocracias medievales, sino el hecho de la despoblación urbana. La Edad Media es básicamente rural, y la lotería parece ser fundamentalmente urbana. Quizás por esto fue precisamente un monje, Celestino Galiano, quien al parecer reintrodujo la «loto» en la ciudad/república de Génova, ya en la Edad Moderna. De allí se extendió por toda Italia. Y de Nápoles se la trajo Carlos III junto a los ministros venidos con él. Fue Esquilache, el ministro luego defenestrado por el motín del mismo nombre, quien introdujo en España una lotería que se correspondería con la que hoy conocemos como «lotería primitiva». El primer sorteo fue el 10 de diciembre de 1763. En Francia, a su vez, se estableció algo después, en 1776. Igual que en España, se la llamó lotería real.

En 1811, con la mayor parte de España ocupada por las tropas napoleónicas y Cádiz sitiada por los franceses, las recién constituidas Cortes andaban escasas de recursos. Y su capacidad de recaudación fiscal era más bien limitada, y restringida a los pocos territorios que podían controlar. Quizás por esto, al diputado y jurista Ciriaco González Carvajal (1745-1812) se le ocurrió instaurar una lotería nacional. Así no tenían que ir los inexistentes recaudadores de impuestos detrás del personal, siempre elusivo ante este tipo de requerimientos, sino que, muy al contrario, las expectativas de ganar una importante suma de dinero llevaban a la gente a acudir voluntariamente a llenar las exhaustas arcas públicas.

En 1811, con Cádiz sitiada por los franceses, las recién constituidas Cortes andaban escasas de recursos y a Ciriaco González Carvajal se le ocurrió instaurar una lotería nacional

Aunque hoy en día pueda parecer chocante, lo cierto es que a Fernando VII lo de lotería nacional no le gustó por lo de «nacional». La nación era la representación del pueblo soberano convertido en sujeto político, y esto no casaba con las ideas -por decirlo de alguna manera- del rey felón ni de sus canallescos adláteres -los del «¡viva las caenas!»-, de modo que le cambió el nombre de «Lotería Nacional» por el de «Lotería Moderna». Con el trienio liberal de Riego se volvió a «Nacional», y a la vuelta del absolutismo, de nuevo a «Moderna». El cambio de denominación no afectó, en cualquier caso a la participación; ni por parte de liberales, ni de conservadores ni ultramontanos…

Tras la muerte de Fernando VII, se volvió a la denominación de «Lotería Nacional», que ha permanecido hasta hoy en día…. Con la excepción que ya hemos apuntado al principio; durante la guerra civil, hubo dos loterías nacionales, una en el bando republicano y otra en el franquista.

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