Lou Andreas Salomé

Lou Andreas Salomé en 1914 / Wikimedia

Tal día como hoy… 5 de febrero de 1937 fallecía a los 75 años Lou Andreas Salomé

 

El 5 de febrero de 1937 fallecía a los 75 años de edad en la ciudad alemana de Gotinga, a causa de una insuficiencia renal, Lou Andreas (von) Salomé. Escritora, ensayista, psicoanalista, feminista, librepensadora y sin duda una de las figuras más destacadas del panorama intelectual de entresiglos.

 

CV / Sigmund Freud, con quien mantuvo una estrecha amistad, publicó un escrito a modo de epitafio en el cual destacó sus valiosas aportaciones a la teoría psicoanalítica. Pero lo más conocido de su vida personal fue su polémica relación con el filósofo Friedrich Nietzsche.

Lou Andreas Salomé había nacido en una acomodada familia. Su padre era un general del ejército zarista y su madre de origen noble

Lou Andreas Salomé había nacido en San Petersburgo (Rusia) el 12 de febrero de 1861 en una acomodada familia. Su padre era un general del ejército zarista y su madre de origen noble. Hasta una cierta edad recibió la educación conservadora propia de una muchacha de su clase. Pero la joven Lou no había nacido para una vida convencional. A los 17 años, convenció al predicador luterano Hendrik Guillot para que la instruyera en Filosofía, Teología y Literatura. Guillot, 25 años mayor, se enamoró perdidamente de ella, hasta el punto que Lou decidió poner tierra de por medio.

En Suiza conoció a la intelectual y pionera del feminismo europeo Maldiva von Meysenbug, que la tomó bajo su protección, por mediación de la cual conoció a Friedrich Nietzsche y a Paul Rée

En 1880 se trasladó con su madre a Suiza para una cura de salud –había vomitado sangre- y también para matricularse en la Universidad, ya que Suiza era el único país que admitía mujeres universitarias. Allí conoció a la intelectual y pionera del feminismo europeo Maldiva von Meysenbug, que la tomó bajo su protección, por mediación de la cual conoció a Friedrich Nietzsche y a Paul Rée. Al parecer,  Lou estaba manteniendo una relación amorosa con Rée –un filósofo positivista aquejado de ludopatía- cuando Nietzsche entró en su vida, constituyéndose una relación triangular que nunca se sabrá con certeza si fue realmente un ménage a trois o si no pasó de una gran amistad y compenetración intelectual.

Salomé, Paul Rée y Nietzsche. / Wikimedia

Lo cierto es, en cualquier caso, que Nietzsche le propuso a Lou contraer matrimonio, propuesta que ella declinó, por cierto que con muy buen criterio si atendemos a algunas de las afirmaciones de Nietzsche sobre las mujeres. Y para la historia quedó la inmortal fotografía de Paul Rée y Friedrich Nietzsche yuntados, con Lou ejerciendo de arriera sobre el carromato. Lo paradójico es que Nietzsche escribiera poco después en ‘Así habló Zaratustra’ (1883) aquello de “Vas con mujeres, no olvides el látigo”, cuando quien llevaba el látigo allí era ella. Algunos hermeneutas de Nietzsche han intentado rebajar la afirmación recordando que quien la profiere en la obra es una anciana mujer. Esto último, como mínimo, es cierto. Lo otro, pues ya es cosa de hermeneutas.

Sea como fuere, Nietzsche y Rée acabaron enemistados y nunca volvieron a coincidir. Lou y Rée se mudaron a Berlín, donde vivieron un tiempo hasta que Lou lo abandonó para casarse con un lingüista, el profesor Karl Friedrich Andreas. Paul Rée acabó sus días arruinado en el Casino de Montecarlo y despeñado por un barranco. Nietzsche tampoco es que acabara muy bien…

A Lou le fue mejor. Vivió con su marido, que le toleró todas sus infidelidades, hasta la muerte de éste en 1930. Escribió varias obras y frecuentó los círculos literarios e intelectuales. Mantuvo una larga y apasionada relación con Rainer Maria Rilke –se conocieron cuando él tenía 21 años y ella 36-, al cual no «solo» le sirvió de musa, como suele creerse, sino que le instruyó intelectualmente en muchos aspectos, aparte de introducirle en autores rusos como Tolstoi o Puskin, y enseñándole ruso. En 1911 conoció en Viena a Sigmund Freud, y se hizo casi inmediatamente psicoanalista. Fue una de las pocas mujeres aceptadas en el Círculo Psicoanalista de Viena. En 1915 abrió su propia consulta psicoanalítica en Gotinga.

Sus últimos años coincidieron con el ascenso del nazismo en Alemania. Tras su muerte, la Gestapo confiscó toda su biblioteca y archivos personales

Sus últimos años coincidieron con el ascenso del nazismo en Alemania. Tras su muerte, la Gestapo confiscó toda su biblioteca y archivos personales. Escribió, entre otros, un interesante libro sobre el pensamiento de Nietzsche, muy alejado del Nietzsche impostado por su hermana –Elizabeth Foster Nietzsche- que divulgó el nazismo poniéndolo como el precursor de su propia ideología. Aunque también cabe decir que se puede detectar en la obra una cierta defensa, casi una cierta ternura, como si tendiera un halo de protección sobre él; acaso como examigo, o examante, suyo que fue.

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