Luchino Visconti

Luchino Visconti en 1972 / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de noviembre de 1906 nacía Luchino Visconti

 

El 2 de noviembre de 1906 nacía en Milán Luchino Visconti, uno de los más afamados y significativos cineastas de la edad de oro del cine italiano, junto a Fellini, Rosellini, Antonioni… De origen aristocrático, fue también director de ópera y, en sus propias palabras, cristiano, marxista y homosexual.

 

CV / Nació en el seno de una familia aristocrática, los Visconti, cuyos orígenes se remontaban al Renacimiento y la antigua nobleza lombarda. Era hijo del duque de Giuseppe de Visconti de Modrone y de Carla Erba, hija de un poderoso industrial milanés. Sus primeras incursiones en el mundo del arte se produjeron en la Scala de Milán, institución a la cual su familia estaba muy ligada, habiendo sido su abuelo y su tío superintendentes en su momento. La ópera fue una de sus grandes pasiones durante toda su vida.

Sus primeras incursiones en el mundo del arte se produjeron en la Scala de Milán, institución a la cual su familia estaba muy ligada

En 1935 se trasladó a residir a París, conociendo a Coco Channel, quien le puso en contacto con el director de cine Jean Renoir, con el cual colaboró como ayudante en ‘Los Bajos Fondos’ (1936) y ‘Una Partida de Campo’ (1937). En 1943, en plena II Guerra Mundial y bajo el régimen fascista, estrenó su primera película como director, ‘Obsesión’, una versión libre de la novela de James M. Cain ‘El cartero siempre llama dos veces’, considerada la primera película neorrealista. En ‘La Tierra tiembla’ (1948), ya en la posguerra, su decantamiento ideológico hacia el marxismo se hizo evidente. Su primer gran éxito fue ‘Rocco y sus hermanos’, que encumbró también a su joven protagonista, Alain Delon.

En Visconti, una persona fuertemente intelectualizada, conviven, no sin contradicciones, su ideología marxista y su compromiso social, con la lucidez nostálgica de la decadencia de su propia clase y del orden que representaba. Encontró a su alter ego en la novela de Tomasi de Lampedusa ‘El Gatopardo’ (1963), que adaptó al cine muy fielmente, y con el mismo título, siendo quizás su obra más conseguida; aunque hablando de Visconti, el concepto de «obra maestra» es extensible a la práctica totalidad de sus realizaciones.

Encontró a su alter ego en la novela de Tomasi de Lampedusa ‘El Gatopardo’ (1963), que adaptó al cine muy fielmente, y con el mismo título

Como italiano del norte, Visconti entendió en el relato de Lampedusa la visión de un cambio de orden desde la perspectiva de alguien, como él, aristócrata, pero en este caso meridional; un proceso más reciente en el tiempo, que enlaza con el de la unificación italiana, cuando Garibaldi y sus camisas rojas irrumpen en Sicilia, con la complicidad activa del reino norteño del Piamonte, para completar la unificación política de Italia liquidando a la monarquía borbónica del Reino de las Dos Sicilias. Como en Lampedusa, que narra las experiencias de un antepasado suyo, el Príncipe de Salinas, en los tiempos de la unificación, también en Visconti se da esta consciencia fatalista, y en cierto modo decadentista, de que la aristocracia está desapareciendo como clase social dominante, frente a una ascendente burguesía, sin duda mucho más ramplona y mucho menos elegante, pero mucho más efectiva.

Otra de sus grandes obras es sin duda alguna ‘La Caída de los Dioses’ (1969), en la cual nos describe, con gran fidelidad histórica, los últimos tiempos de la República de Weimar y el ascenso del nazismo, a partir de una dinastía de industriales alemanes –inspirada sin duda en Krupp-, que acaba sucumbiendo y abducida por el nuevo poder nazi. También aquí aparece el contraste entre lo viejo y lo nuevo. Siendo el equivalente a la aristocracia los patriarcas, que fingen como que no pasa nada con el nazismo y coquetean con él, acabando todo el trust en manos de una pariente pobre que representa la avidez nazi frente a la displicencia aristocrática. Magistral, hay que citarlo, la recreación de la noche de los cuchillos largos, que liquidó a la cúpula de las SA que había llevado a Hitler al poder, simplemente porque ya no los necesitaba y se habían convertido en un estorbo.

Ineludible citar ‘Muerte en Venecia’, basada en la novela homónima de Thomas Mann, toda una reflexión sobre la homosexualidad y la decadencia, tanto moral como física

Y puestos a hablar de obras maestras, ineludible citar ‘Muerte en Venecia’, basada en la novela homónima de Thomas Mann, toda una reflexión sobre la homosexualidad y la decadencia, tanto moral como física; o ‘Ludwig’, su visión personal de la tragedia de Luis II de Baviera, el rey loco, otro personaje más superado por un tiempo que vive, pero que ya no es el suyo.

Como no era tampoco probablemente ya el mundo de Visconti en sus últimas películas, ‘Confidencias’ (1974) y ‘El Inocente’ (1976) –adaptación de la novela de Gabriele d’Annunzio-. En definitiva, un gran maestro del cine que producía obras maestras.

Luchino Visconti murió en Roma el 17 de marzo de 1976, a los 69 años, como consecuencia de un derrame cerebro-vascular.

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