Para evitar riesgos al feto y la futura madre, debería realizarse el test de evaluación de disfunción tiroidea a todas las embarazadas al menos una vez al principio del embarazo .

El sistema cardiovascular es uno de los principales targets de acción de las hormonas tiroideas

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Cardiólogos y endocrinólogos de más de 20 países se han reunido en Madrid para analizar en profundidad la actualidad del manejo de patologías cardiometabólicas, la disfunción tiroidea y la diabetes tipo 2.

El foro International Symposium in Cardionmetabolic Disorders: “An integrated Approach to Disease Management” ha servido de marco para examinar el impacto de dichos trastornos,  destacar la importancia de su manejo integral  y trasladar la evidencia científica a la práctica clínica diaria.

Uno de los principales targets de acción de la hormona tiroidea, el sistema cardiovascular, es capaz de detectar los efectos del exceso de hormona tiroidea o de deficiencia de la misma a nivel del tejido.

En ese sentido, datos presentados por la Dra. B. Bondi, Profesora Asociada del Departamento de Endocrinología y Oncología Clínica y Molecular de la Universidad de Nápoles Federico II Medical School, confirman  la presencia de alteraciones cardiovasculares en individuos con enfermedad tiroidea subclínica.

”El riesgo cardiovascular en pacientes con hipotiroidismo subclínico está relacionado con un incremento del riesgo de anormalidades cardiovasculares y  un mayor riesgo de aterosclerosis”, ha señalado la experta al respecto.

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Riesgos del hipotiroidismo en el embarazo

El hipotiroidismo se produce en alrededor del 20%1 de las embarazadas. Si no se detecta a tiempo,  una disfunción tiroidea puede repercutir negativamente tanto en la salud de la  madre como en la del bebé.

En concreto, la enfermedad tiroidea aumenta el riesgo del parto prematuro y desprendimiento prematuro de la placenta, y puede ser causa de problemas futuros en el desarrollo físico e intelectual del niño2,3,4.

Para prevenir esos riesgos, hoy se aconseja que las  mujeres embarazadas revisen su tiroides al menos una vez al principio del embarazo y en cada uno de los trimestres del embarazo.

“Existen evidencias de que si solamente se realiza el test de disfunción tiroidea a las embarazadas de alto riesgo, como ocurre en la actualidad, un importante grupo de mujeres embarazadas  quedan sin diagnosticar y sin recibir el tratamiento adecuado”, ha declarado el Dr. J. Horacek, Vicepresidente del Departamento de Medicina de la Facultad de Hradec Kralove, de la República Checa.

“Para conseguir un diagnóstico precoz y evitar los riesgos asociados a la enfermedad tiroidea durante el embarazo,  la estrategia a seguir debería ser la  de realizar  un test de disfunción tiroidea a todas las mujeres embarazadas.

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Diabetes y riesgo cardiovascular

Por su parte, la Dra. P. Mazón, Profesora Adjunta del Departamento de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela y Presidente de la Sección de Hipertensión de la Sociedad Española de Cardiología,  ha llamado la atención sobre el incremento en la prevalencia de la diabetes,  su asociación con enfermedades cardiovasculares y el aumento del número de pacientes diabéticos atendidos por cardiólogos, “hasta el punto de que ese grupo de pacientes puede llegar a concentrar el 40% de la actividad diaria de la especialidad”.

“Los datos son de gran preocupación,  porque estamos asistiendo a un alarmante aumento de la incidencia de diabetes tipo 2 y, en los próximos años,  creemos que será aún peor,  debido al incremento de la personas obesas y con alteraciones metabólicas”, ha explicado la Dra. Mazón.

“Casi la mitad de todos los diabéticos están sin diagnosticar y, de hecho, es muy común detectar el problema en el curso de una hospitalización por un episodio cardíaco, razón por la cual  los cardiólogos deben estar muy familiarizados con los criterios diagnósticos de la diabetes”, ha añadido.

“Por otro lado, siempre hay que tener en cuenta la existencia de enfermedad cardiovascular antes de iniciar o modificar un tratamiento para la diabetes. Teniendo en cuenta todas esas circunstancias, hoy  están  en proceso de actualización  las Guías Europeas para enfermedades cardiovasculares y diabetes, con recomendaciones específicas para cada una de las situaciones”.