13 Comentarios

  1. “Vale la pena leer este manifiesto. Tal vez inspire a los referentes sindicales argentinos a mirar un poco más allá de lo estrictamente salarial”. Cuatro medios argentinos se han hecho eco de nuestro Manifiesto. El problema educativo traspasa continentes.

    http://fmlibre.com.ar/el-manifiesto-por-la-educacion-que-impulsan-los-docentes-espanoles/

    http://radio1057.com.ar/web/el-manifiesto-por-la-educacion-que-impulsan-los-docentes-espanoles/

    http://conocernosmas.com.ar/web/el-manifiesto-por-la-educacion-que-impulsan-los-docentes-espanoles/

    http://huanqueros.com/el-manifiesto-por-la-educacion-que-impulsan-los-docentes-espanoles/

  2. Soy docente de matemáticas en ESO, estoy al cargo de aulas de desdoble o de refuerzo. Y no voy a firmar este manifiesto porque no creo que la educación necesite PROTECCIÓN sino RENOVACIÓN, ajustarse a una sociedad que ha cambiado profundamente desde el momento en que se inventó lo del estudiar en aulas y sobre todo han cambiado las condiciones sociológicas culturales y psicológicas de las personas que acuden a esas aulas… y sinceramente no podemos seguir haciendo lo mismo de siempre.

    No estoy de acuerdo tampoco cuando se afirma que “en la enseñanza se producen procesos asimétricos”. En la enseñanza es posible que si, en el APRENDIZAJE no, el aprendizaje humano se produce en relaciones entre iguales, relaciones que se basan en la consideración tanto del docente como del alumno como persona. La asimetría solo es necesaria como elemento de mantenimiento de los límites de la convivencia escolar, pero no genera en si aprendizaje, sino solo claridad en los límites a vivir en la convivencia en el aula si se pretende que dentro de esta se produzca el fenomeno humano de abrirse a nuevos conocimientos. Esto es así por el marco emocional de la desigualdad está marcado por la pareja enfado-miedo, mientras que igualdad tiene como marco alegría y sorpresa. Mientras los alumnos están sometidos en esa relación desigual, están bajo el miedo y con miedo no se aprende.

    Eso no quiere decir que no esté de acuerdo con muchas de las cosas que se afirman, especialmente en afirmar que la educación necesita un pacto de Estado y estar fuera de los vaivenes políticos de cada legislatura,

  3. Yo sí lo voy a firmar, porque creo que sí que la educación necesita protección. Y la renovación, pues a ver, depende… Ha habido muchas renovaciones en los más variopintos ámbitos que muy bien nos las hubiéramos podido ahorrar en beneficio de la sociedad. Y la educación no es una excepción; la LOGSE sería un vívido ejemplo de lo que estoy diciendo.

    Y lo de la diferencia entre la enseñanza y el aprendizaje, a ver, no confundamos el hecho de que todos seamos personas con que uno sepa matemáticas y otro no, y que el que sepa enseñe al que no sabe -una bienaventuranza evangélica, por cierto: enseñar al que no sabe-. Mire usted, todas las personas son iguales iguales y por igual respetables, de entrada -Hitler, por ejemplo, no me parece respetable, qué quiere que le diga, y Charles Manson tampoco-, pero de esto no se colige que sus opiniones compartan idéntica respetabilidad epistemólógica. Lo siento, pero no vale lo mismo lo que piense del Big Bang Stephen Hawking que Isabel Pantoja.

    Lo de que el marco emocional de la desigualdad está marcado por la pareja (prefiero el “binomio”) enfado-miedo, mientras que el de la igualdad lo está por el de alegría-sorpresa, le concedo que queda la mar de bien, pero es tan indemostrable como el misterio de la Santísima Trinidad. Si usted se lo cree, pues muy bien, pero no me lo revista con ribetes científicos, porque no los hay. ¿O acaso nunca en su época de estudiante de matemáticas, y en un marco de desigualdad con respecto al profesor que le estaba impartiendo la clase -que sabía más que usted, por eso era el profesor- no experimentó alegría por la sorpresa de lo que estaba descubriendo? No, amigo mío, no, una cosa es la gimnasia y otra la magnesia.

    Un saludo.

  4. Me parecen unos principios muy sensatos. Y son un punto de comienzo. Y me parece que dentro de esos principios cabe la renovación y la mejora del sistema.
    A veces probamos nuevas formas de enseñar sin haberlas contrastado antes y por solo la novedad.
    Se puede mejorar pero teniendo en cuenta que tenemos delante personas muy vulnerables y muy maleables. Y no deberíamos probar cambios bruscos si no hemos comprobado que tiene algo de éxito.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí