Marcial Lafuente Estefanía

Imagen: Manel / Flickr

El 7 de agosto de 1984 fallecía en Madrid Marcial Lafuente Estefanía, prolífico escritor de novelas del Oeste. Fue un fenómeno sociológico muy popular entre los años cincuenta y sesenta, hasta principios de los setenta del siglo XX. Se calcula que escribió unas 2.600 novelas en formato de octavilla, a imitación del pulp norteamericano.

 

CV / Pese a haber sido muy popular en su momento, es poco sabido que empezó a escribir porque no podía trabajar como ingeniero al haber sido represaliado por el régimen franquista porque fue general de artillería republicano durante la guerra civil. Contra lo que podría pensarse a juzgar por la trivialidad literaria de sus relatos, fue una persona de amplia cultura y formación, que encontró en la literatura barata el medio de vida y la fama.

Fue una persona de amplia cultura y formación, que encontró en la literatura barata el medio de vida y la fama

Había nacido en Toledo en el año 1903, en una familia de clase media. Su padre era un abogado y escritor que había escrito un Romancero del Quijote. Optó por estudiar ingeniería industrial, pero siempre sintió especial devoción literaria por el Siglo de Oro español. Además de en España y en África, trabajó como ingeniero en América. Entre 1928 y 1931 residió en los EEUU, estancia de la cual obtuvo buena información para su futuro literario que, por entonces, sin duda no podía imaginar.

Al estallar la guerra civil, y tras ejercer como concejal en Chamartín de la Rosa (hoy un barrio de Madrid), se alistó en el ejército popular, llegando a general de artillería destacado en el frente de Toledo. Al finalizar la guerra, se negó a exiliarse y se entregó a las autoridades franquistas, siendo encarcelado en varias ocasiones.

Fue en prisión donde empezó a escribir, al parecer en rollos de papel higiénico, siguiendo el consejo que le había dado Enrique Jardiel Poncela: “Escribe para que la gente se divierta, es la única forma de ganar dinero”. Y consiguió ambas cosas, divertir a la gente y ganar dinero. Pero le llevó un tiempo.

Fue en prisión donde empezó a escribir, al parecer en rollos de papel higiénico, siguiendo el consejo que le había dado Enrique Jardiel Poncela

Al salir de la cárcel, y sin poder ejercer de ingeniero por su condición de represaliado político, empezó a publicar novelas policíacas en una pequeña editorial gallega, con seudónimos que anticipaban su futura especialidad, tales como ‘Arizona’ o ‘Dan Lewis’. Si se trataba de relatos románticos, firmaba, por lo general, con el nombre de su esposa, María Luisa Beorlegui.

Escribió su primera novela del Oeste en 1943, y al poco tiempo firmó un contrato con Editorial Bruguera, donde llegó a publicar 2.600 novelas. Para sus relatos, empezó inspirándose en obras del Siglo de Oro, cambiando a los personajes de nombre y escenario. Sus novelas se extendieron por toda España y Sudamérica, convirtiéndose en un auténtico icono de la literatura de entretenimiento. Siempre fue muy meticuloso con sus descripciones, sabedor como era de que también se le leía en los EEUU por parte de la población hispana. Contaba para ello con los conocimientos adquiridos durante su estancia en los Estados Unidos y, como auxiliares, un manual de historia americana, un atlas y una guía telefónica de donde obtenía los nombres de sus personajes.

Las tiradas de cada novela semanal llegaron a los 30.000 ejemplares, con el añadido que se podían devolver al quiosco y, por un precio inferior, comprar la siguiente. El número de lectores que pudo llegar a tener es, por lo tanto, imposible de calcular. A finales de los cincuenta, sus dos hijos comenzaron a colaborar con el padre, firmando con su nombre.

Las tiradas de cada novela semanal llegaron a los 30.000 ejemplares, con el añadido que se podían devolver al quiosco y, por un precio inferior, comprar la siguiente

Hombre erudito, y ya instalado en el éxito, intentó escribir a finales de los años setenta una novela seria, aprovechando sus enciclopédicos conocimientos sobre la ciudad que le vio nacer, ‘El maleficio de Toledo’. Fue un fracaso. Y tal vez una lástima. La gente estaba demasiado acostumbrada a identificarle con el autor en serie de novelas baratas del Oeste. Muy probablemente, tampoco sus lectores a aquellas alturas estaban para mayores proezas literarias.

La suya fue sin duda literatura barata para consumo de masas, pero también hay que decir que, en comparación a algunos best sellers del mismo género de hoy en día, sale ganando por goleada en la comparación.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 3 de agosto de 1492:

Con el decreto de la Alhambra, los Reyes Católicos decretaba la expulsión de los judíos de todos sus reinos.

Martes, 4 de agosto de 1897:

En el yacimiento arqueológico de La Alcudia, cerca de Elche, se descubría un busto femenino ibérico que se denominó La Dama de Elche.

Miércoles, 5 de agosto de 1906:

Nacía en Nevada (Misuri, EEUU) John Huston (f. 1987), director cinematográfico entre cuyas películas más célebres figuran: ‘El halcón maltés’, ‘El tesoro de Sierra Madre’, ‘La reina de África’, ‘Bajo el volcán’, ‘Dublineses’…

Jueves, 6 de agosto de 1792:

En París, durante la Revolución Francesa, desfilaron por las calles 600 voluntarios marselleses cantando una canción que pronto se convirtió en el himno de la revolución y, posteriormente, en el himno nacional francés: La Marsellesa.

Viernes, 7 de agosto de 1984:

Fallecía en Madrid el escritor de novelas del «Oeste», Marcial Lafuente Estefanía (n. 1903). Escribió unas dos mil seiscientas.

Sábado, 8 de agosto de 1916:

En las cataratas del Niágara (Canadá, EEUU), se inauguraba oficialmente el «Spanish Aerocar», un teleférico construido entre las dos orillas del río por el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo. En la actualidad sigue en funcionamiento.

Domingo, 9 de agosto de 1962:

Fallecía en Montagnola (cantón suizo de Ticino), donde residía, el escritor alemán nacionalizado suizo Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946.

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