Dejó sin terminar la obra que estaba escribiendo, un ensayo filosófico sobre la naturaleza del conocimiento por encima de los prejuicios

Tal día como hoy… 1 de abril de 1776 nacía Marie-Sophie Germain

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El 1 de abril de 1776 nacía en París Marie-Sophie Germain, una de las mujeres que más han brillado en la historia de las matemáticas. Destacó también en física y en filosofía, manteniendo correspondencia con los matemáticos más importantes de la época, como Lagrange, Legendre y Gauss.

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CV / Si hablamos de mujeres en la historia de las matemáticas, aparecen de entrada tres nombres que brillan con luz propia, Hipatia de Alejandría (355-416), Madame de Châtelet (1706-1749) y nuestro personaje de hoy, Sophie Germain. No lo tuvieron fácil dada su condición de mujeres, en unas sociedades donde la idea de que una mujer se dedicara a las matemáticas, más que considerarse una excentricidad o un desvarío, era simplemente inconcebible. A Hipatia le costó la vida; a la marquesa de Chatelêt -conocida también por haber sido la amante de Voltaire- y a Sophie Germain les fue algo mejor.

Al no poder acceder a la Universidad ni a los círculos intelectuales y académicos del momento por su condición de mujer, siempre trabajó de forma independiente

El caso de Sophie Germain es sin duda el de una mente privilegiada y entregada al conocimiento, siendo acaso su único problema la falta de una base matemática previa que, de haber tenido, le hubiera permitido desarrollar su talento llegando incluso mucho más lejos. Era hija de un orfebre acomodado que había sido miembro de la Asamblea constituyente de 1789 y que, con el tiempo, llegó a presidente del Banco de París. Manifestó desde muy pronto su interés por el conocimiento leyendo los libros de la amplia biblioteca de su casa familiar. Su familia consideró tal afición como muy perniciosa en una chica y trató de disuadirla. Al convencerse de que era imposible, y aun sin aceptar su decisión, su padre se resignó y la mantuvo durante toda su vida.

Aprendió latín leyendo a Newton y a Euler. La lectura de un clásico de la época, la ‘Historia de las Matemáticas’ de Montucla, le apasionó por esta disciplina. Al no poder acceder a la Universidad ni a los círculos intelectuales y académicos del momento por su condición de mujer, siempre trabajó de forma independiente.

Consciente de la necesidad de una formación académica, decidió inscribirse en l’École Politechnique de París con un nombre falso –M. Leblanc- y vestida de hombre. Pronto captó la atención de sus profesores por su talento, y aunque descubrieron que era una mujer, la encubrieron y protegieron, como fue el caso de Joseph-Louis Lagrange (1736-1813), que se convirtió en su mentor.

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Doblemente admirada por Gauss

En el año 1801 se puso en contacto epistolar con el matemático más célebre del momento, el alemán Carl Friedrich Gauss (1777-1855), presentándose como el tal «Leblanc», antiguo alumno de Lagrange, exponiéndole unos resultados sobre teoría de los números que impresionaron a Gauss, que estableció a partir de entonces correspondencia regular con Monsieur Leblanc. Cuando Napoleón invadió Prusia y se acercó a Gotinga, en cuya Universidad estaba Gauss, Sophie le rogó al general francés Pernety, al cual conocía personalmente, que velara por que nada le ocurriera a Gauss, temiendo que pudiera sucederle como a Arquímedes en Siracusa. Cuando Pernety entró con su ejército en Gotinga, se  hizo cargo de la protección de Gauss y le contó quién había sido su benefactora… ante la sorpresa de Gauss, que no conocía el nombre de Sophie Germain. Sophie se vio entonces obligada a escribirle a Gauss y «confesarle» su condición de mujer. Gauss tuvo entonces un doble motivo para admirarla.

Fue la primera mujer que participó en las reuniones de la Academia Francesa de las Ciencias, colocándole entre la élite de los matemáticos

Gozando ya de un amplio reconocimiento en los círculos matemáticos, en 1816 obtuvo –después de haber sido rechazada dos veces anteriormente- el Premio de la Academia de Ciencias por su estudio sobre las vibraciones de las superficies elásticas. Fue la primera mujer que participó en las reuniones de la Academia Francesa de las Ciencias, colocándole entre la élite de los matemáticos.

Además del citado tratado sobre las vibraciones, entre sus aportaciones destacan también los «números primos de Sophie Germain» -llamados así en su honor-, que son aquellos números primos que el siguiente de su doble (2p+1) es también primo. Estudió la resolución del Teorema de Fermat (xn+yn=zn, no se cumple si n>2) sin conseguirlo en su totalidad, pero demostrándolo para n=5.

La Universidad de Gotinga le concedió, a instancias de Gauss, el título de Doctor Honoris Causa, pero no pudo ir a recogerlo. Falleció un mes antes, en París, a los 55 años de edad, el 26 de junio de 1831, a causa de un cáncer de mama. Dejó sin terminar la obra que estaba escribiendo, un ensayo filosófico sobre la naturaleza del conocimiento por encima de los prejuicios.

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También un 1 de abril se cumplen estas otras efemérides

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