Marqués de Sade

Marqués de Sade / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de junio de 1740 nacía el «marqués de Sade»

 

El 2 de junio de 1740 nacía en París Donatien Alphonse François de Sade, más conocido popularmente como el «marqués de Sade». Personaje controvertido por definición y autor de obras reiteradamente prohibidas y condenadas en su tiempo por inmorales y malditas.

 

CV / Su nombre ha pasado a la historia en sustantivo, siendo el «sadismo» la parafilia consistente en la aberración de sentir placer causando dolor ajeno.

Sade es para unos la máxima expresión de la perversión y el libertinaje, llegando al crimen; para otros, alguien que denunció la hipocresía de las sociedades humanas, de su época y de todos los tiempos. Para Georges Bataille, la obra de Sade es una auténtica «apología del crimen», para André Breton y los surrealistas «el divino marqués»; Para otros, como Simone de Beauvoir, su vida no fue más escandalosa que la de tantos otros aristócratas de su tiempo; Apollinaire lo consideró el espíritu más libre que jamás haya existido». Su influencia es manifiesta en autores como Flaubert, Dostoievski, Rimbaud…

Pertenecía en una familia aristócrata. En su linaje había sangre borbónica y era descendiente directo de Hugues III y Laura de Noves

Pertenecía en una familia aristócrata –nació en el Hôtel du Condé, el palacio de los príncipes de Condé, al ser su madre dama de compañía de la princesa. En su linaje había sangre borbónica y era descendiente directo de Hugues III y Laura de Noves, la «Laura» de Petrarca. Por indicación de su padre, fue educado por su tío paterno, abate y reputado libertino, además de experto en la obra, precisamente, de Petrarca. Estudió en el colegio jesuita parisino Louis-le-Grand. Fue un lector afamado, de obras de todo tipo, especialmente las de filosofía y las de historia. A los 14 años ingresó en la academia militar; a los 15 participó en la Guerra de los Siete Años, llegando a capitán de caballería. Tras licenciarse, se enamoró de una joven aristócrata de Lacoste, pero su padre arregló el matrimonio con una familia de la nueva nobleza, especialmente rica. Sade aceptó la decisión paterna.

A partir de aquí empiezan los escándalos. En 1764, instalado en París, se sabe que tuvo varias amantes y que frecuentaba los prostíbulos, aunque en algunas cartas suyas parece echar de menos un matrimonio por amor. Su vida disipada consta en los diarios del inspector de Marais, que recogía las actividades disolutas de los aristócratas, incluidos los de sangre real, que luego reportaba a Luis XV y a su amante, Mme de Pompadour, para que se entretuvieran. Un hecho, el de los informes de Marais, que parece dar la razón a Simone de Beauvoir: Sade no llevaba una vida más licenciosa que muchos otros.

Fue detenido a instancias de su suegra cuando volvió a Francia para ver por última vez a su madre, que se estaba muriendo

Pero los de Sade saltaron a la luz pública: el escándalo de Arcueil (1768), o el de Marsella (1772). En el primero fue denunciado por una prostituta que le acusó de haberla flagelado, y que le costó 7 meses de cárcel. En el segundo fue acusado de haber envenenado a dos prostitutas –que no murieron- con el afrodisíaco llamado «la mosca española». Fue condenado a muerte por sodomía y envenenamiento, y ejecutado «en efigie» en Aix-en-Provence el 12 de septiembre de 1772. Él ya había puesto tierra de por medio, según se dijo, fugándose con su cuñada, a la que habría seducido y refugiándose en Italia. Y luego estaban sus obras, nada ejemplares en la medida que el vicio triunfa sobre la virtud y las gentes honradas –como Justine- siempre acaban llevándose la peor parte.

Fue detenido a instancias de su suegra cuando volvió a Francia para ver por última vez a su madre, que se estaba muriendo. Los escándalos se sucedieron, siendo a lo largo de su vida encarcelado por el Antiguo Régimen, la Asamblea Revolucionaria, el Primer Consulado y el Primer Imperio. Aun así, durante muchos años contó siempre con el apoyo incondicional de su esposa Renée. Dos días antes del asalto a la Bastilla, fue enviado a un sanatorio prisión, con la curiosa acusación/diagnóstico de «demencia libertina». De los 64 años de su vida pasó 27 en prisión por supuestos escándalos, dedicando este tiempo a escribir y a leer. Él mismo llegó a decir que su propia biografía que “Los entreactos de mi vida han sido demasiado largos”.

Sus últimos años, arruinado, los pasó en el sanatorio para locos de Charenton, gracias a las gestiones de sus hijos, que cargaron con los costes

Sus últimos años, arruinado, los pasó en el sanatorio para locos de Charenton, gracias a las gestiones de sus hijos, que cargaron con los costes. Allí montó una compañía de teatro con los internos que, por cierto, obtuvo gran éxito y se convirtió en centro de vida social.

Sade es un personaje del que todo el mundo ha oído hablar, pero muy pocos sabrían siquiera citar alguna de sus obras. Allí están, en cualquier caso, ‘Los 120 días de Sodoma o la Escuela del libertinaje’ (1785) ‘Justine o los infortunios de la virtud’ (1791), ‘La Filosofía en el tocador’, (1795) ‘Juliette o las prosperidades del vicio’ (1801)…

Murió en Charenton-Saint-Maurice el 2 de diciembre de 1814, a los 74 años de edad. Según el diagnóstico médico, a causa de gonorrea, aunque se especula también con sífilis. Su cráneo fue exhumado años después para realizar estudios frenológicos.

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