Lutero acudió a Worms con un salvoconducto especial que garantizaba su seguridad, pero al no haber acuerdo se ordenó su detención

Tal día como hoy… 17 de abril de 1521, Martín Lutero comparecía ante la Dieta de Worms

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El 17 de abril de 1521, el sacerdote agustino Martín Lutero comparecía ante la Dieta de Worms -presidida por el emperador Carlos V-, que le exigió una retractación pública de 41 de sus 95 tesis. Lutero no solo no abjuró, sino que se ratificó en todas ellas. Fue el último intento formal de evitar la ruptura entre la Iglesia católica romana y los reformadores protestantes.

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CV / Lutero tenía por entonces 37 años y era una celebridad en Alemania por sus críticas a la posición de la Iglesia sobre ciertos aspectos de la doctrina cristiana. Tres años y medio antes había expuesto sus 95 tesis, motivadas por su oposición a cómo se «vendían» las indulgencias, pero que en la práctica contenían discrepancias teológicas de muchísimo más calado. Según la tradición, Lutero las había colgado en la entrada de la iglesia del palacio Wittemberg, donde vivía bajo la protección del príncipe elector Federico de Sajonia.

Lutero tenía por entonces 37 años y era una celebridad en Alemania por sus críticas a la posición de la Iglesia sobre ciertos aspectos de la doctrina cristiana

La reciente invención de la imprenta había facilitado la rápida difusión de sus tesis. Como es sabido, las indulgencias consistían en el pago monetario a la Iglesia para rebajar pena de purgatorio. Lutero no solo condenaba dicha práctica, que había sido usual en la Iglesia para obtener recursos y patrimonio, sino que tirando del ovillo, se adentraba en una crítica profunda al poder institucional de la Iglesia.

Las verdades reveladas que constituían el armazón de la doctrina católica provenían de dos ámbitos distintos, las Sagradas Escrituras -Antiguo y  Nuevo Testamento- y la «Sagrada Tradición» -o Tradición Apostólica-. Esta última comprendía aquellas enseñanzas que, sin estar explícitamente incluidas en la Biblia, formaban parte integrante del acervo cristiano basado en la supuesta tradición oral transmitida por los apóstoles y se consideraban también Palabra Revelada.

Es precisamente esta Sagrada Tradición la que se habría visto adulterada por la propia Iglesia en beneficio propio, según Lutero –caso del purgatorio y las indulgencias, por ejemplo-, desnaturalizando el genuino mensaje cristiano, cuya única fuente debería ser la Biblia. Más aún, las diferencias de interpretación perceptibles entre la ley mosaica y los Evangelios serían una muestra de la adulteración del mensaje cristiano llevada a cabo por la Iglesia instrumentalizando pro domo sua estas tradiciones apócrifas.

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Contra la riqueza de la Iglesia

Lutero incorporaba también una larga lista de lugares comunes a la tradición herética cristiana, desde la cuestión de la riqueza de la Iglesia o la vida monástica, hasta su función como mediadora entre Dios y el individuo, pasando por el celibato eclesiástico, los sacramentos, la predestinación, la penitencia, las obras de caridad… En todos estos aspectos, Lutero se posicionaba contra la riqueza de la Iglesia –que debería desamortizarse-, contra su propia estructura como institución –contra la autoridad del Papa, propugnando iglesias «nacionales»-, contra la vida monástica –es toda la sociedad la que ha de convertirse en un monasterio-, contra la Iglesia como mediadora en la relación entre Dios y el individuo, contra el celibato eclesiástico…

Como demostró Max Weber en sus estudios sobre moral y religión, la reforma luterana incorporaba el germen de un nuevo modelo económico del que surgiría el capitalismo

Todo esto situó a Lutero en el punto de mira de la Iglesia, pero también le granjeó importantes apoyos entre la burguesía, la nobleza y el campesinado –al que muy pronto abandonó a su suerte-. En el ámbito profano, la cosa iba mucho más allá de una mera disputa teológica. Como demostró Max Weber en sus estudios sobre moral y religión, la reforma luterana incorporaba el germen de un nuevo modelo económico del que surgiría el capitalismo, mientras que el catolicismo se correspondía con el tradicionalismo económico ligado al modelo feudal hasta entonces vigente oficialmente, pero en fase de descomposición.  La amenaza de un cisma político en Europa, más allá del religioso, era evidente.

El Papa León X había excomulgado a Lutero en enero. La Dieta de Worms fue la última oportunidad de aproximar posiciones, pero las diferencias y los intereses en juego habían llevado a ambos bandos a posiciones irreconciliables. Fue la última ocasión en que los antagonistas «se hablaron»; a insultos, pero se hablaron. Poco después empezaban las guerras de religión que iban a desangrar Europa durante más de un siglo. La Iglesia católica perdió más o menos a la mitad de su feligresía.

Lutero acudió a Worms con un salvoconducto especial que garantizaba su seguridad, pero al no haber acuerdo se ordenó su detención. Y teniendo en cuenta que un siglo antes y en circunstancias análogas, el salvoconducto de Jan Huss solo había servido para prender a hoguera en que fue quemado por hereje, Federico de Sajonia simuló el secuestro de Lutero antes de que fura detenido y le dio refugio en el castillo de Wartburg (Turingia), donde empezó su traducción de la Biblia al alemán. La Reforma  protestante entraba en un camino sin retorno.

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También un 17 de abril se cumplen estas otras efemérides

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