Mateu Orfila, la criminología y el “Caso Lafarge”, conmovieron a Francia a mediados del siglo XIX. Imagen: Mateu Orfila y Marie Lafarge / Wikimedia

Tal día como hoy… 12 de marzo de 1853  fallecía Mateu Orfila, padre de la toxicología científica

 

El 12 de marzo de 1853, fallecía de una pulmonía en París Mateu Orfila, médico menorquín considerado el fundador de la toxicología científica forense. Desarrolló todo su trabajo en Francia, donde se convirtió en una celebridad. Aquí apenas se le conoce.

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CV / Mateu Josep Bonaventura Orfila i Rotger había nacido en Mahón en 1787, hijo de una familia de comerciantes que poseía una pequeño flota mercante. Recibió una sólida formación en el colegio fundado por Carl Ernst Cook, donde aprendió idiomas, lógica, física experimental, matemáticas e historia natural.

A los 17 años se desplazó a Valencia para estudiar Medicina. Insatisfecho por la escasa cientificidad de la Universidad, se trasladó a Barcelona, donde a instancias del farmacéutico y químico Francesc Carbonell (1768-1837), obtuvo una beca para ampliar sus conocimientos de química en Madrid y París, con el prestigioso Josep Louis Proust (1754-1826). En París completó sus estudios y se instaló allí definitivamente.

Orfila sostenía que las substancias tóxicas eran absorbidas por el cuerpo a través del sistema circulatorio -y no por el nervioso, como se creía-, de modo que podían ser detectadas en una autopsia

Con la publicación de  ‘Eléments de chimie médicale’ (1817) y  ‘Traité des poisons ou toxicologie génerale’ (1824) -Tratado sobre los venenos-, adquirió un gran prestigio y notoriedad en los círculos médicos y científicos, dando lugar al surgimiento de la toxicología. Escribió también un manual divulgativo de primeros auxilios, ‘Secours à donner aux personnes empoisonnées et asphyxiées’ (1818) que se convirtió en un best seller de la época, haciéndole famoso en toda Francia.

Mateu Orfila fue decano de la Facultad y miembro del Consejo Real de Instrucción Pública durante la monarquía orleanista, cargos de los que fue destituido con la revolución de 1848, debido a su conservadurismo. También fue miembro de numerosas academias e instituciones científicas francesas y extranjeras.

Orfila sostenía que las substancias tóxicas eran absorbidas por el cuerpo a través del sistema circulatorio –y no por el nervioso, como se creía-, de modo que podían ser detectadas en una autopsia. También acuñó el término «antitóxico», que refiere a la neutralización y expulsión del veneno. Fue requerido en numerosas ocasiones como perito en juicios por asesinato con envenenamiento. El más famoso fue el caso Lafarge, que inundó los tabloides de la época y dividió a la opinión pública francesa.

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Orfila y el “Caso Lafarge”

Marie Lafarge era una mujer de 24 años acusada de haber asesinado con arsénico a su esposo, mucho mayor que ella, a los pocos meses casada. Había testigos que la habían visto comprando arsénico, alegando ella haberlo comprado como matarratas. Las dos primeras autopsias no habían hallado restos de arsénico en el cuerpo del marido, de modo que cuando estaba a punto de ser absuelta, un registro policial rutinario encontró en su casa una caja con joyas que se comprobó que habían sido robadas a una antigua patrona de la acusada. Fue entonces cuando se requirieron los servicios de Orfila para una tercera autopsia.

El resultado de la muerte del Sr. Lafarge, según Orfila, fue concluyente: había arsénico en el cuerpo y no procedía de la tierra

Orfila sostenía que la detección de arsénico en un cadáver no era concluyente, porque podía haber sido absorbido de la tierra donde estaba enterrado. Propuso entonces un método basado en el químico inglés James Marsh, que consistía en añadir zinc y ácido sulfúrico a la muestra. Si contenía arsénico, se producía una reacción química que lo convertía en arsina, que sí era detectable. El cadáver del Charles Lafarge fue exhumado por tercera vez, junto con muestras de la tierra. El resultado, según Orfila, fue concluyente: había arsénico en el cuerpo y no procedía de la tierra.

Marie Lafarge fue condenada a la pena de muerte, que le fue conmutada por cadena perpetua. Estuvo recluida diez años, siendo puesta en libertad en junio de 1852, muriendo de tuberculosis en septiembre de este mismo año.

Los partidarios de Marie no aceptaron nunca su culpabilidad y se generó una fuerte polémica. El médico divulgador y apóstol de la medicina libre, François Vincent Raspail (1794-1878), objetó primero que la muerte se había debido a un contraveneno administrado por error; luego que el arsénico se encuentra esparcido por el cuerpo humano de forma natural. Alejandro Dumas escribió un relato comprensivo hacia Marie, y ella misma escribió sus memorias desde la cárcel. Finalmente, en 1979 (!) un grupo de médicos que revisó el expediente Lafarge –sin autopsia- concluyó que no podía probarse la muerte por envenenamiento con arsénico. Otros discreparon. Los síntomas de la muerte de Mr. Lafarge coinciden, ciertamente, con el envenenamiento paulatino con pastel de arsénico.

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También un 12 de marzo se cumplen estas otras efemérides

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