Mejorar en matemáticas

España ha vuelto a quedar por debajo de la media en conocimientos matemáticos en el último informe PISA, lo cual pone en entredicho los métodos de enseñanza de esta materia en nuestro país

Una aplicación ayuda a mejorar en matemáticas con sesiones de quince minutos

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SINC | Smartick es el nombre de una aplicación on line de aprendizaje matemáticas para niños de educación infantil y primaria, con edades de cuatro a 12 años, y también el nombre de una empresa creada en 2009 por el ingeniero David González Vega y el economista Javier Arroyo.

El valor añadido de esta aplicación es su adaptabilidad en tiempo real. / Smartick

La aplicación de estos emprendedores se está utilizando en tres colegios públicos madrileños. Según explica Javier Arroyo a SINC, “más de 600 alumnos de primaria han logrado mejorar un 30% sus resultados en matemáticas en las pruebas CDI (Conocimientos y Destrezas Indispensables, realizadas) y un 40% en LEA (Lectura, Escritura y Aritmética) gracias al uso de Smartick.

Las primeras versiones de la aplicación iban dirigidas a alumnos de seis a doce años, pero decidieron extenderla a niños de cuatro años con  ejercicios que ayudan a desarrollar una lógica matemática temprana. Como explica Arroyo, “el software juega con conceptos como alto, bajo, delante, detrás, corto y largo; y hay tareas para aprender a manejar el teclado y el ratón”.

El método Smartick está programado para sesiones cortas de quince minutos diarios, “un trabajo sistemático que consigue que los niños avancen en matemáticas y también mejoren su capacidad de concentración y sus hábitos de estudio”, dice Arroyo.

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Test de entrada

El alumno tiene que hacer un test de entrada que sirve para fijar su punto de partida y detectar sus carencias. Si el niño va contestando bien, los ejercicios irán aumentando en dificultad. En cambio, si no contesta correctamente o tarda mucho, el sistema detecta que son áreas que no domina y compone un plan de estudios personalizado en el momento.

Tras el test de entrada, el alumno comienza con sus sesiones de quince minutos. “Esto es lo que en pedagogía se conoce como la práctica distribuida. Los beneficios de esta técnica están documentados desde los años 60. Es muy simple: poco, pero todos los días, con regularidad”, subraya el directivo.

El valor añadido de esta aplicación es, según Arroyo, su adaptabilidad en tiempo real. Si el alumno ha fallado, en pantalla se muestra en qué se ha equivocado, junto con la solución correcta. Entonces se le propone el siguiente ejercicio. “Si el alumno recibe una valoración inmediata, responde mucho mejor al aprendizaje”, destaca el responsable.

Cuando termina, el niño puede entrar en un mundo virtual con juegos para desarrollar habilidades cognitivas, como la visión espacial y la memoria. Además, encontrará muñecos que puede decorar con pegatinas virtuales.

Al finalizar, el tutor, que podrá ser el padre, la madre o el profesor, recibirá un correo electrónico donde se detalla lo que ha trabajado ese día, la hora de conexión, una valoración de cómo lo ha hecho y lo que va a hacer el día siguiente, indica Arroyo.

En el plan de estudio de Smartick entre un 30% y un 40% es lógica y razonamiento. “Consideramos que aprender matemáticas es saber responder a un problema, ya sea de la vida real o de enunciado; que un niño sepa discriminar la información relevante de la irrelevante y qué operación tiene que aplicar. Creemos que las verdaderas matemáticas consisten en pensar y saber aplicar las cosas”.

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Algoritmia

Smartick ha desarrollado una tecnología propia y una algoritmia “muy sofisticada” que se cambia cada cuatro o seis semanas. “Se trata de un producto vivo que vamos mejorando constantemente. Tenemos previsto incluir nuevos contenidos de geometría y álgebra”, dice Javier Arroyo.

La empresa cuenta también con la colaboración de un equipo de pedagogos, por si hace falta algún ajuste manual. “No lo hacemos muy a menudo porque desvirtuaría la idea, pero tenemos cierta flexibilidad”.

El sistema puede ser utilizado tanto por colegios como por particulares. En este último caso los precios van de 25 a 39 euros al mes por niño, dependiendo del periodo de contratación y el número de niños que se contrate.

La empresa, que cuenta con una plantilla de 16 personas, ya ha entrado en fase de equilibrio económico y está planteándose exportar su producto a Latinoamérica y al mercado hispano de EE UU.

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