Miguel Ángel: el genio del Renacimiento

Miguel Ángel, por Daniele da Volterra (detalle) / Wikimedia

‘Miguel Ángel pensaba que dentro del bloque de mármol había almas que debían salir’

 

Michelangelo Buonarroti (1475-1564), más conocido como Miguel Ángel o, entre sus contemporáneos, con el sobrenombre del Divino, fue el protagonista del curso monográfico Miguel Ángel: el genio del Renacimiento que impartió José Manuel Ortega Jiménez del departamento de Historia y Filosofía en la Universidad de Mayores de la Universidad de Alcalá.

 

UAH / Según piensa este profesor honorífico investigador, el maestro italiano fue el genio del Renacimiento.’Miguel Ángel compartió espacio con artistas de la talla de Leonardo da Vinci o Rafael. Sin embargo, creo que él era el que mejor representaba los ideales artísticos de una época que tenía como modelo el mundo clásico’. Según nos explica, el motivo es que ‘supo conjugar a la perfección los ideales de la Antigüedad adaptándolos a su tiempo y a la nueva espiritualidad del siglo XVI’.

‘Él se consideraba sobre todo escultor. Su faceta de arquitecto o pintor fue circunstancial y muchas veces se movió más por la codicia de ganar dinero que por el interés hacia estas disciplinas

José Manuel Ortega Jiménez considera que ya se ha escrito mucho sobre Miguel Ángel, pero ‘replantear ideas que se conocen y que parece que son irrefutables nos puede ofrecer nuevas pistas para evolucionar en el conocimiento del personaje’. Uno de los aspectos que más llama la atención es su condición de artista plural. ¿Pero cómo se definía Miguel Ángel? ‘Él se consideraba sobre todo escultor. Su faceta de arquitecto o pintor fue circunstancial y muchas veces se movió más por la codicia de ganar dinero que por el interés hacia estas disciplinas. Sin embargo, cuando se embarcaba en un proyecto arquitectónico o pictórico el resultado era magnífico, por eso era un genio. Nunca perdió de vista su verdadera pasión: la escultura’, responde. En escultura Miguel Ángel tiene obras maestras como la Piedad, el David o el Moisés.

¿Cuál fue su secreto? ‘Él trabajaba pensando que dentro del bloque de mármol había figuras encarceladas esperando a ser liberadas, almas que debían salir’. Pero como afirma José Manuel Ortega Jiménez, también destacó en otras disciplinas artísticas. Como pintor es el autor de los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina con el Juicio Final. ¿Cómo es posible que alcanzara ese nivel de perfección? ‘Por la meticulosidad extrema a la que ya he hecho referencia. Miguel Ángel era un trabajador incansable y era capaz de no dormir con tal de alcanzar la perfección. Su ego le impedía abandonar las tareas empezadas’. Como arquitecto es el responsable de la basílica de San Pedro en Roma o la plaza del Capitolio.

Una faceta casi desconocida de Miguel Ángel es la poesía, pues escribió centenares de composiciones poéticas

¿Cómo los definiría? ‘Son dos espacios que manifiestan perfectamente ese mensaje de grandiosidad que quería mostrar la Iglesia Católica frente al protestantismo. La ciudad debía ser una digna Caput Mundi’. Una faceta casi desconocida de Miguel Ángel es la poesía, pues escribió centenares de composiciones poéticas. El profesor Ortega Jiménez afirma que ‘a través de los sonetos, Miguel Ángel nos expresa sus pensamientos más íntimos. En ellos habla del arte, del amor o de la fe. Precisamente, y a medida que el genio envejecía, eran más continuas las referencias a la religión’.

José Manuel Ortega Jiménez, profesor honorífico investigador del curso Miguel Ángel: el genio del Renacimiento / UAH

En su vida cotidiana, Miguel Ángel, según nos relata el Doctor Ortega Jiménez, debía tener una personalidad fuerte marcada por el orgullo. ‘No debía ser fácil convivir con él. Miguel Ángel era un hombre solitario, egoísta y tenía una personalidad muy fuerte. A pesar de que podía vivir holgadamente gracias a su trabajo, prefirió acumular el dinero que ganaba en distintas cuentas corrientes. Vivía en una pobreza casi absoluta’.

‘En mayor o menor medida todos los artistas tenían a Miguel Ángel como una referencia’

No obstante, nadie duda de su influencia en la historia del arte universal. Apunta nuestro historiador del arte: ‘En mayor o menor medida todos los artistas tenían a Miguel Ángel como una referencia’. Y señala: ‘Cuando tenemos la oportunidad de mirar fijamente una de sus pinturas o esculturas, uno puede sentir la fuerza del mensaje que quería transmitir Miguel Ángel. Eso ha traspasado las fronteras de los siglos, por eso es tan trascendental’. Miguel Ángel es, como concluye José Manuel Ortega Jiménez, ‘un hombre, en definitiva, que dio todo por su trabajo y que se olvidó de su vida personal’.

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