‘Moby Dick’

Ilustración de Moby-Dick, en una edición de la novela de 1892. / Wikimedia

Tal día como hoy… 18 de octubre de 1851 Herman Melville publicaba ‘Moby Dick’

 

El 18 de octubre de 1851, el escritor norteamericano Herman Melville (1819-1891) publicaba la que sería su novela más famosa: ‘Moby Dick’.

 

CV / Era ya un escritor de renombre en los EEUU, desde la publicación de su primera obra ‘Typee’ (1846), en que narraba sus aventuras marineras y en la isla de Nuku Iva en formato novelesco. Otro de sus relatos, si bien menos conocido y de temática muy distinta, se convirtió en un clásico de la literatura universal, ‘Bartleby el escribiente’ (1853).

Llamadme Ismael“Call me Ishmael”-. Con esta elusiva conminación inicia el protagonista el relato de sus vivencias a bordo del Pequod, el ballenero comandado por el nebuloso capitán Ahab, patológicamente obsesionado por dar caza a ‘Moby Dick’, la ballena blanca que lo dejó mutilado en su juventud..

Portada de la primera edición de la novela en 1851 / Wikimedia

Moby Dick es una novela de aventuras cargada de simbolismo y alegorías. Con la excepción del polinesio «caníbal» Queequeg, el «piel roja» Tashtego y el «negro» Dagoo –los tres arponeros del Pequod- toda la tripulación tiene nombres bíblicos y sus componentes provienen de los más variados países, europeos y americanos. El Pequod es en cierto modo una metáfora de la humanidad en agónica lucha contra una naturaleza que todavía se le resiste. Y Moby Dick es esta naturaleza en forma de leviatán. No menos alegórico es el final, profetizado además por un ciego -como ha de ser-, cuando el Pequod  zarpaba de Nantucket (Massachsetts) dispuesto a recorrer su última singladura. Moby Dick hunde el Pequod y todos sus tripulantes mueren, con la excepción de Ismael, que se salva agarrándose al ataúd de madera que su amigo y protector Queequeg había hecho construir al carpintero de a bordo.

Para construir el relato, Melville se inspiró en sus propias experiencias en un ballenero y en las historias que sin duda oyó, además de en un cachalote albino real, Mocha Dick, así llamado por frecuentar los alrededores de la isla de Mocha, en el Pacífico, al suoreste de Chile. Mocha Dick se hizo famoso hacia 1810 por su tenacidad eludiendo a sus perseguidores. Según los relatos de la época, consiguió escaparse en más de cien ocasiones y, muy probablemente, hundió el ballenero Essex en 1820. Los marineros supervivientes vagaron por el Pacífico y consiguieron llegar hasta  ‘isla Henderson’, en las Pitcairn. Tras ser rescatados contaron su historia, que se hizo famosa entre los balleneros de Nantucket.

Para construir el relato, Melville se inspiró en sus propias experiencias en un ballenero y en las historias que sin duda oyó

El periodista y explorador Jeremiah N. Reynolds recabó información de primera mano sobre el caso y publicó, a modo de reportaje, ‘Mocha Dick o  la ballena blanca del Pacífico: Una hoja de un periódico manuscrito’ (1839). Se describe a Mocha Dick como un cachalote blanco como la lana, de tamaño fuera de lo normal. Según Reynolds, Mocha Dick fue finalmente cazado en 1838, al acudir en auxilio de una hembra acosada cuya cría había sido capturada por los balleneros. Medía 24 metros de longitud y tenía algunos arpones incrustados en el cuerpo… como Moby Dick.

Melville conoció evidentemente la historia y la versionó literariamente. Pero ‘Moby Dick’ no conoció el éxito hasta pasado un tiempo. En parte, quizás, por la meticulosidad de Melville en su descripción de la caza de ballenas y la vida cotidiana a bordo de un ballenero, que cansaban al lector deseoso de acción. Posteriormente se convirtió en su obra más famosa.

Estamos ante unos tiempos en que, obviamente, el proceso de exterminio de las ballenas no estaba a los niveles de hoy en día, sino empezando. Unos tiempos en que la dura y arriesgada vida de los balleneros se envolvía con el halo romántico de la aventura. Muy especialmente, claro, para los que nunca se habían embarcado, o para los que sobrevivían a la experiencia y luego le sacaban rentabilidad, como fue el caso de Melville.

La remota isla Henderson que acogió a los náufragos del Essex embestidos por Mocha Dick, es hoy un vertedero inmundo con más de 18 toneladas de plástico

Pero los tiempos románticos pasaron, y aquellos polvos trajeron estos lodos. La aplicación de las nuevas tecnologías en la caza de ballenas las ha puesto en serio peligro de extinción. Y la remota isla Henderson que acogió a los náufragos del Essex embestidos por Mocha Dick, es hoy un vertedero inmundo con más de 18 toneladas de plástico. Según los investigadores de la Universidad de Tasmania, hay 38 millones de escombros dejados por el hombre, una media de 400 piezas de plástico por metro cuadrado, y de dos mil quinientas enterradas. Se calcula que cada día se acumulan 3750 nuevas piezas de residuos. Una tasa 100.000 veces mayor que en el resto del planeta. Todo esto en un atolón de 37km2. En sus aguas lo mismo y peor.

Romanticismos aparte, quizás el ciego de la profecía se refería a esto, de ser el Pequod una metáfora del género humano. Pese a ello, y al exterminio de las ballenas del cual se hace apología, nada le quita a ‘Moby Dick’ el  honor de ser una gran novela. Además, al final vencía el leviatán.

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