Esta investigación, centrada en la ciudad de Barcelona, ​​aborda las características de estas formas emergentes de participación política / Foto: Jordi Delgado (UAB)

Las redes sociales no reducen las desigualdades en la participación política

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Según un estudio de la UAB realizado con el apoyo de RecerCaixa, las nuevas formas de participación, como la expresión por medio de las redes o el consumo con criterios éticos o políticos, no reducen las desigualdades en la participación política entre los colectivos más vulnerables y el resto de perfiles sociales.

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UAB / El grupo de investigación Democracy, Elections and Citizenship de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha presentado recientemente los resultados del proyecto “Modos emergentes de protesta política: vías hacia la inclusión política”, dirigido por la profesora de la UAB Eva Anduiza y realizado con el apoyo de RecerCaixa, un programa impulsado por la Obra Social “la Caixa” con la colaboración de la ACUP (Convocatoria 2014), en el marco de la jornada “Desigualdad y participación en la ciudad de Barcelona” organizada por la UAB, la ACUP y la Obra Social” la Caixa “en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

Un tercio de los barceloneses hacen uso de medios de mensajería o redes sociales para difundir contenido político

A lo largo de las últimas décadas, la participación política, originalmente circunscrita a la participación electoral, ha ido ampliando su referente. Ahora se incluyen no sólo formas institucionales, sino también formas de protesta o expresión, y modos de participación que tienen que ver con la vida privada (como el consumo con motivaciones políticas). Esta investigación, centrada en la ciudad de Barcelona, ​​aborda las características de estas formas emergentes de participación política, en qué medida están condicionadas por los recursos individuales, y cómo se pueden compensar estas desigualdades.

Los investigadores han analizado, junto con otras formas tradicionales de participación, su presencia entre la población, su relación con características individuales (sexo, edad, nivel de estudios o nivel de ingresos) y contextuales (características socio-demográficas del barrio de residencia y convocatorias de protesta). El objetivo del estudio ha sido identificar cómo estas variables individuales y contextuales afectan las probabilidades de participar en protestas y otras formas de participación política.

Los investigadores han constatado que Barcelona es una ciudad con niveles elevados de participación política. Casi el 90% de los ciudadanos declara haber votado alguna vez en los últimos cinco años y más de la mitad participa en manifestaciones o firma peticiones. Cerca del 40% afirman haber hecho donaciones, participado en caceroladas o haber expresado mensajes políticos a través de banderolas, pegatinas o ropa con mensajes políticos. Un tercio de los barceloneses, además, hacen uso de medios de mensajería o redes sociales para difundir contenido político y han tomado decisiones políticas en el ámbito privado como el uso del transporte público por motivos medioambientales o el consumo ético. Sin embargo, sólo un 10% declaran haber participado en una audiencia pública, consejo de barrio o procesos participativos del ayuntamiento de Barcelona.

Algunos distritos se sitúan en porcentajes elevados para todos los modos de participación (como Gracia) y otros, en cambio, se sitúan en porcentajes más bajos (como Sant Martí o Ciutat Vella). Así, la probabilidad de participar en una manifestación es doce puntos porcentuales más alta entre los vecinos de Gracia (60% de probabilidad) que entre los de Sant Martí (48%). Asimismo, un habitante de Gracia tiene el doble de probabilidades de participar en una proceso participativo local (16%) que un residente en San Martí.

Las diferencias territoriales se explican en parte porque los ciudadanos que habitan en cada distrito son diferentes. La participación está especialmente condicionada por el nivel de estudios, aunque otras características individuales como el sexo, la edad, la procedencia o los ingresos también condicionan la probabilidad de participar.

Los investigadores también han constatado que la acción de protesta violenta tiene un efecto negativo sobre el apoyo a los movimientos sociales

Según el estudio, las formas emergentes de participación (protesta, expresión online, consumo político o ético) presentan desigualdades por características sociodemográficas aún más acusadas que las formas tradicionales.

“Estas diferencias en participación política por atributos sociodemográficos son muy difíciles de reducir. Factores que tienen un efecto positivo sobre la participación política, tales como participar en asociaciones o interactuar en redes sociales digitales, no consiguen reducir las desigualdades, no incrementan más la participación de los más vulnerables” explica Eva Anduiza, investigadora ICREA Academia, profesora del Departamento de Ciencia Política y Derecho Público de la UAB y responsable del estudio.

La investigación muestra que la existencia de una mayor oferta de protesta cercana conlleva un ligero incremento de la participación de los individuos pero no una reducción de las desigualdades. La participación en actos de protesta es ocho puntos porcentuales superiores para aquellos que tienen más de 30 actos de protesta en su entorno en relación con los que tienen menos.

Por otra parte, los investigadores también han constatado que la acción de protesta violenta tiene un efecto negativo sobre el apoyo a los movimientos sociales. Este efecto se concentra sobre los ciudadanos de centro-izquierda.

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