‘Mujeres que cambiaron la historia’

Las mujeres que "cambian la USAL", en la exposición. / DICYT

Mujeres que cambiaron la historia frente a investigadoras que siguen mejorando el mundo

 

La exposición ‘Mujeres que cambiaron la historia’ y la actividad de divulgación ‘Citas rápidas con investigadoras. Mujeres que cambian la USAL’ se unen en el 11F.

 

DICYT / Unir el pasado y el futuro. La Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Salamanca lo ha conseguido en el marco de las actividades con las que conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña (11 de febrero) con la exposición ‘Mujeres que cambiaron la historia’ y la actividad de divulgación ‘Citas rápidas con investigadoras. Mujeres que cambian la USAL’. Si a pesar de las dificultades grandes figuras femeninas brillaron en el pasado, hoy en día se hace evidente que el porvenir pasar por la investigación científica y por el protagonismo que en todos sus ámbitos tiene la mujer.

Retrata a 37 mujeres muy destacadas de todos los ámbitos, desde la escritura hasta el deporte, pasando por la literatura, el cine y la ciencia

La exposición que acoge la Biblioteca Municipal Torrente Ballester hasta el próximo 29 de febrero, obra de Pilar Vega Pérez, retrata a 37 mujeres muy destacadas de todos los ámbitos, desde la escritura hasta el deporte, pasando por la literatura, el cine y la ciencia. Sin embargo, a menudo han sido olvidadas en los libros de historia.

Por otra parte, 24 investigadoras que “cambian la USAL” han participado hoy en Café Bar Delizzius Restaurante en charlas con el público. Ubicadas en diferentes mesas han tenido la oportunidad de contar cara a cara, por el mecanismo de “citas rápidas” en qué consiste su trabajo.

 

Edificando un liderazgo “natural”

¿Qué tienen en común estas dos propuestas? Cada una de las protagonistas está unida a una de las mujeres de la exposición por la letra de su nombre. Si empezamos por el final, con la Z tenemos a Zaida Ortega Diago, una bióloga de Palencia, formada en la USAL y que actualmente trabaja en Brasil. En la exposición, le ha correspondido, también con la Z, Zaha Hadid (1950-2016), arquitecta anglo-iraquí y primera mujer en recibir el premio Pritzker, conocido como “el Nobel de la arquitectura.

Zaida Ortega y Zaha Hadid. / DICYT

Tras formarse en Salamanca, Zaida Ortega desarrolla su investigación posdoctoral en el Pantanal de Mato Grosso del Sur, el humedal más grande del mundo. “Estudio la ecología del comportamiento de reptiles y mamíferos en un lugar privilegiado por su abundancia de fauna. Está muy bien conservado, pero tiene muchos problemas con los incendios”, explica. Y es que no hay que olvidar que estamos sufriendo el cambio climático. “Mi trabajo es analizar el efecto de la temperatura del ambiente en los patrones de movimiento de los animales en un sitio muy complejo, porque incluso los meteorólogos tienen problemas para hacer pronósticos”.

Además, Zaida forma parte del proyecto Homeward Bound, que pretende formar en los próximos años una red de 1.000 mujeres científicas líderes que trabajen por la sostenibilidad y contra el cambio climático. Dentro de esta iniciativa, se prepara ya para viajar a la Antártida el próximo mes de noviembre.

 

Mujeres a la sombra de figuras masculinas

Gloria Gutiérrez Parras le ha correspondido la G de Gerda Taro (1910-1937), considerada la primera fotoperiodista mujer que trabajó en un frente de guerra. Su nombre apenas suena a pesar de que es conocidísimo Robert Capa, el pseudónimo con el que firmaba junto a su compañero Endre Ernő Friedmann. Es difícil saber qué fotos eran de cada uno, pero normalmente la mayoría se atribuyen simplemente a Robert Capa, pensando en él. “En el mundo de las neurociencias, que me pilla más de cerca, hay muchas mujeres que, como esposas o compañeras de trabajo, también fueron ensombrecidas por la figura masculina”, señala.

Gloria Gutiérrez y Gerda Taro. / DICYT

Gloria trabaja en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León, en el ámbito de la esquizofrenia, y hoy se ha enfrentado al reto de explicar su trabajo en el encuentro con el público. “Tienes que explicarlo a todo el mundo porque trabajas para todo el mundo”, afirma. La visión de la ciencia como actividad masculina ya está cambiando, según su percepción. “Tengo sobrinas que dicen que de mayores quieren ser investigadoras. Yo cuando era pequeña jamás me imaginé investigando, era algo de hombres”, apunta.

 

Literatura de altos vuelos

Araceli García Rodríguez, profesora del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la USAL, conoce bien a la mujer que le han asignado en la exposición, con la A, Amelia Earthart (1898-1937), aviadora estadounidense que batió muchas marcas e intentó el primer viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial. “Fue una pionera, nadie se planteaba lo que hizo en un campo tan nuevo como la aviación, ni siquiera los hombres”, comenta.

Araceli García y Amelia Earthart / DICYT

Pertenece al grupo de investigación E-LECTRA y se dedica a investigar sobre lectura y edición digital infantil, en particular, en la evaluación de aplicaciones de lectura. “A quienes trabajamos en ciencias sociales y humanidades no se nos suele reconocer que hacemos investigación. A eso añades ser mujer y trabajar en un campo muy limitado como la literatura infantil”, comenta. Por eso, es necesario divulgar.

 

De las levaduras al corazón

Henar Valdivieso trabaja en el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG, centro mixto de la USAL y el CSIC) en el campo de las levaduras. “Las utilizamos como modelo para estudiar procesos que también ocurren en organismos superiores, con la ventaja de que son fáciles de manejar y manipular genéticamente. La idea es que las cosas que se van descubriendo puedan tener utilidad para saber cómo funciona una célula y, más tarde, poder aplicar este conocimiento para resolver enfermedades. Aportamos el conocimiento básico”, explica. En concreto, ella trabaja en el transporte de las proteínas en la célula.

Henar Valdivieso y Helen Brooke. / DICYT

Su “espejo” en la exposición es Helen Brooke Taussig (1898-1986), fundadora de la cardiología pediátrica. Curiosamente, en este caso hay una interesante conexión. “Uno de los procesos que estamos estudiando en la célula es la regulación del potasio y el potasio es fundamental para la regulación cardiaca y de la tensión arterial”, apunta.

 

Los colores de la paleta y de las imágenes satelitales

Paula de Andrés le corresponde otra Paula en la exposición. Es Paula Modersohn Becker (1876-1907), pintura expresionista alemana. Dentro del grupo TIDOP del Campus de Ávila, ella trabaja en el cálculo de temperatura superficial terrestre a través de imágenes de satélite. “Trabajo con satélites de la NASA viendo diferentes bandas espectrales para averiguar la temperatura. La comparativa de imágenes nos permite ver cómo aumenta en pocos años debido al cambio climático y esto es útil para estudiar los incendios o los cultivos”, comenta.

Paula de Andrés y Paula Modersohn. / DICYT

“Creo que la divulgación es muy importante, la sociedad conoce poco la investigación y menos si se trata de mujeres, así que hay que decirles sobre todo a las niñas en los colegios que estamos presentes, que hacemos cosas interesantes y que ellas en un futuro pueden hacer cosas más útiles y mejores”, asegura.

 

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