Mujeres y hombres, dos patrones diferentes de cooperación

El artículo, publicado en la revista Scientific Reports, demuestra que cada género mantiene un patrón de cooperación distinto después de mantener contacto visual. / UB

Mediante el juego del dilema del prisionero, investigadores de la UB han llevado a cabo un estudio donde se analiza la disposición para cooperar de personas emparejadas al azar. Por regla general, las mujeres muestran confianza en la actitud cooperativa de la otra persona, un 7 % más que los hombres.

 

UB / Investigadores de la UB han publicado un artículo en la revista Scientific Reports que analiza, mediante el juego del dilema del prisionero, la disposición para cooperar de personas emparejadas al azar. En la acción, que se llevó a cabo en FiraTàrrega 2017, participaron 374 personas. Los resultados muestran que cada género mantiene un patrón de cooperación diferente después de mantener contacto visual.

Los resultados muestran que cada género mantiene un patrón de cooperación diferente después de mantener contacto visual

La iniciativa forma parte del proyecto urGENTestimar, de la artista Ada Vilaró y del físico Josep Perelló, investigador del Instituto de Sistemas Complejos de la UB (UBICS) y jefe del Grupo de Investigación OpenSystems, centrado en la ciencia ciudadana. En el artículo también han participado Anna Cigarini y Julian Vicens, miembros del mismo grupo de la UB.

 

Establecer relaciones en el espacio público

El disparo de salida de FiraTàrrega 2017 fue una acción artística y de ciencia ciudadana singular que implicaba el despliegue, durante cuarenta horas en la plaza Mayor de Tàrrega, de un dispositivo basado en la participación comunitaria.

El objetivo del estudio era medir la disposición a la cooperación de tantas personas como fuera posible, emparejadas al azar para participar en el juego del dilema del prisionero. Este es un juego paradigmático en teoría de juegos, que obliga a decidir entre cooperar o traicionar la confianza de la pareja con la que se interactúa.

Antes de jugar, se preguntaba a los participantes si se identificaban como hombres, mujeres o género no binario, información que fue el punto de partida del estudio

La acción en FiraTàrrega 2017 buscaba resaltar la importancia de la presencia y de la necesidad de establecer relaciones en el espacio público. Por esta razón se propusieron dos modalidades diferentes del dilema: en la primera, los participantes se miraban a los ojos durante treinta segundos antes de decidir si cooperar o no; en la segunda, se invitaba a resolver el dilema sin haber mantenido ningún contacto previo, ni visual ni auditivo, con la otra persona y, por tanto, sin conocerla lo más mínimo.

Antes de jugar, se preguntaba a los participantes si se identificaban como hombres, mujeres o género no binario, información que fue el punto de partida del estudio. Del total de los 374 participantes, 290 jugaron después de mirarse previamente a los ojos.

 

Mirarse a los ojos

El hecho de mirarse a los ojos afecta a los patrones de cooperación de hombres y mujeres de diferente manera, y se observa también que la identidad de género de la persona con quien nos relacionamos es un factor relevante en dichas diferencias. Por regla general, las mujeres muestran confianza en la actitud cooperativa de la otra persona, un 7 % más que los hombres.

Por regla general, las mujeres muestran confianza en la actitud cooperativa de la otra persona, un 7 % más que los hombres

Por otro lado, los hombres son más impulsivos en sus acciones y destinan menos tiempo a tomar la decisión de traicionar al compañero que las mujeres. Si su pareja de juego es otro hombre, el contacto visual influye negativamente en su cooperación, un 11 % inferior a la del caso sin interacción visual previa y, por lo tanto sin haber conocido previamente el género de la pareja. Asimismo, la confianza de los hombres en que su compañero también hombre coopere es un 20 % inferior a la confianza que muestran las mujeres ante los hombres.

Se observan también diferencias entre hombres y mujeres respecto a la capacidad de acertar que hará la pareja de juego. En efecto, las mujeres demuestran mayor capacidad de inferir las intenciones de los compañeros de juego, especialmente cuando interaccionan con hombres (llegando hasta un 91 % de acierto). Este resultado contrasta con el caso de los hombres que interactúan con otros hombres, donde el acierto es solo del 68 %.

Las mujeres demuestran mayor capacidad de inferir las intenciones de los compañeros de juego, especialmente cuando interaccionan con hombres

«Los resultados sugieren que, en entornos sociales efímeros, las señales no verbales influyen en mujeres y hombres de forma muy diferente», apunta Josep Perelló. «Las conclusiones del estudio —continúa el investigador— invitan a tener muy en cuenta no solo nuestra propia identidad de género sino también la identidad de género de las personas con las que nos relacionamos cuando queremos aumentar y promover las condiciones de equidad y respeto en el espacio público. Para hacerlo, hay que poner especial atención en el papel de las mujeres, dado su comportamiento prosocial: con unos altos niveles de cooperación, confianza y capacidad de acertar la decisión de la otra persona».

 

Plataformas digitales y artes de calle, una alianza para la investigación participativa y pública

El despliegue de urGENTestimar fue una experiencia compartida e integrada por diferentes rituales: observar, comer, dormir, caminar, correr… Se invitaba a los ciudadanos a detener la actividad cotidiana y poner en práctica diversos momentos de comunión que les permitían establecer relaciones entre ellos. Un proceso de transformación compartida de la gente, del espacio y del tiempo.

Los espacios experimentales habituales son laboratorios controlados o bien, ya más recientemente, plataformas en línea que aspiran a neutralizar la influencia del entorno

La investigación científica se dio a conocer antes, durante y después de la acción inaugural de FiraTàrrega, mediante tres acciones: el trabajo previo con asociaciones y colectivos de Tàrrega, el lanzamiento de un grupo de conversación a través de un bot en Telegram y la experiencia relacional en la propia plaza durante cuarenta horas.

La intervención en la plaza Mayor de Tàrrega incluía varias estaciones experimentales, en cada una de las cuales había dos tabletas interconectadas y separadas por una pared móvil. Después de leer las instrucciones del juego y responder a un breve cuestionario sociodemográfico, los participantes eran emplazados a jugar al dilema del prisionero. Este marco experimental contrasta con la aproximación estándar para el estudio del comportamiento humano a través de dilemas sociales.

Dentro del ámbito de las ciencias sociales, los espacios experimentales habituales son laboratorios controlados o bien, ya más recientemente, plataformas en línea que aspiran a neutralizar la influencia del entorno. Tal y como apunta Julian Vicens, coautor del artículo, «la plataforma digital desarrollada por el grupo OpenSystems de la Universidad de Barcelona permitió recoger una cantidad importante de datos en un espacio natural de relación y fuera del laboratorio».

La investigación muestra el potencial y la relevancia de la calle y de las artes escénicas a la hora de estudiar el comportamiento humano en espacios de elevada sociabilidad. / UB

«FiraTàrrega ha resultado, por tanto, el entorno idóneo para mostrar que es justamente en estos contextos masivos donde los aspectos de género merecen una atención especial. La combinación de las artes de calle y de una ciencia ciudadana centrada en temáticas sociales puede ofrecer una experiencia compartida y una reflexión colectiva a las personas participantes que permita finalmente proporcionar resultados científicos inéditos en materia de comportamiento humano válidos e interesantes para todos», concluye Anna Cigarini también coautora del artículo.

 

Sobre el dilema del prisionero

En teoría del juego, el dilema del prisionero es un juego en el que dos participantes pueden cooperar o traicionarse, aunque cada jugador tiene mayor incentivo a traicionar que a cooperar. Como los participantes no saben con quien están interactuando, ni pueden hablar entre ellos, el análisis de sus acciones en el juego permite cuantificar su comportamiento cooperativo, su adhesión a normas sociales de cooperación, justicia y equidad, y sus expectativas frente al comportamiento de la pareja. En este caso, recuerda Anna Cigarini, «hemos querido estudiar el efecto de la comunicación no verbal, es decir, el contacto visual, en las expectativas y los patrones de interacción entre mujeres y hombres para entender mejor sus conductas y expectativas de comportamiento cuando interactúan en entornos sociales efímeros».

Referencia bibliográfica: 
A. Cigarini, J. Vicens, y J. Perelló. «Gender-based pairings influence cooperative expectations and behaviours». Scientific Reports, enero de 2020. Doi: https://doi.org/10.1038/s41598-020-57749-6

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