Este hallazgo servirá, por un lado, para estudiar la fisiopatología de este retraso observado en miembros de la comunidad amish, pero por otro, también puede ser una nueva herramienta en el campo del asesoramiento genético.

Encontrada una mutación genética que causa un retraso mental en individuos de la comunidad amish

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Investigadores del Grupo de Investigación de Factores de Crecimiento y Diferenciación Celular de la UB y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) han participado en un estudio internacional, publicado en la revista Journal of Medical Genetics, en el cual se ha identificado la causa genética de un retraso en el desarrollo observado en individuos de comunidades amish de los Estados Unidos.

Pareja amish en un coche tirado por caballos en la zona rural del condado de Holmes, en Ohio. Wikipedia.

Los amish son una comunidad religiosa conocida principalmente por su estilo de vida tradicional y por el hecho de vivir en pequeños núcleos agrícolas con poco contacto con la sociedad. En estas comunidades, explica el investigador José Luis Rosa, del Departamento de Ciencias Fisiológicas II de la UB y miembro del IDIBELL, «hay mucha endogamia, lo cual hace que enfermedades recesivas y homocigóticas aparezcan más a menudo que en el resto de la población».

Entre la comunidad amish se han observado individuos con retraso mental con características similares a las que presenta el síndrome de Angelman: retraso en el aprendizaje, discapacidad en el habla, trastornos en el movimiento y un patrón de comportamiento característico de hiperactividad y concentración.

«Observamos que tenía que haber una causa genética común», apunta Rosa. El estudio genético de quince individuos de la comunidad amish Old Order, de Ohio (EE.UU.), permitió identificar una mutación puntual en el gen HERC2 que hace que la proteína sea inestable y no funcione adecuadamente.

Este hallazgo servirá, por un lado, para estudiar la fisiopatología de este retraso observado en miembros de la comunidad amish, pero por otro, también puede ser una nueva herramienta en el campo del asesoramiento genético.

Los investigadores de la UB José Luis Rosa y Mònica Cubillos. Imagen: UB

Según el investigador de la UB, «individuos de todo el mundo que presentan síntomas similares al síndrome de Angelman pero que no presentan la mutación genética asociada a esta enfermedad y se diagnostican como similares a Angelman, podrían tener la misma mutación del gen HERC2 observada en los amish, cosa que podría dar una explicación a su retraso, así como consejo genético a sus familias».

Actualmente, el equipo liderado por José Luis Rosa está estudiando cómo funciona esta mutación en nivel molecular y está intentando revertir in vitro la mutación en el gen HERC2 y rescatar la función de la célula. Rosa, sin embargo, advierte: «Estamos muy lejos de poder aplicar una terapia génica en humanos para este desorden neurológico. Este estudio demuestra por primera vez la relación de la proteína HERC2 con enfermedades humanas».

Anteriormente, este equipo ya había descrito la relación entre una mutación puntual en el gen HERC1 y la neurodegeneración en ratones. «Estos estudios demuestran un papel importante de la familia de proteínas HERC en la patogénesis de enfermedades neuronales», concluye el investigador. En la búsqueda también ha participado la investigadora Mònica Cubillos, del mismo grupo de investigación de la UB y del IDIBELL, centros adscritos al HUBc, el campus de excelencia internacional de la UB en el ámbito de la salud.

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