Napoleón Bonaparte se fugaba de la isla de Elba

Napoleón en Santa Elena, por Francois-Joseph Sandmann / Wikimedia

Tal día como hoy… 26 de febrero de 1815, Napoleón Bonaparte se fugaba de la isla de Elba

 

El 26 de febrero de 1815, Napoleón Bonaparte se fugaba de la isla de Elba, donde estaba preso, y desembarcaba en Francia. Las tropas que el gobierno francés envió para interceptarle se le unieron y entró triunfante en París. Comenzaba el Imperio de los cien días.

Napoleón Bonaparte

Autocoronación de Napoleón Bonaparte

CV / Durante casi 15 años y tras una meteórica carrera en la Francia revolucionaria, había sido el dueño de Europa. Colocó a sus familiares y generales como reyes de los países conquistados e instauró una auténtica aristocracia imperial, al estilo de la del Ancien Régime, más basada en la meritocracia que en la herencia, aunque claramente nepótica. Solo se le resistió Gran Bretaña, cuyo dominio del mar nunca consiguió contrarrestar.

Durante casi 15 años y tras una meteórica carrera en la Francia revolucionaria, había sido el dueño de Europa

Durante años, los británicos estuvieron ayudando a todos los enemigos de Napoleón. Tras decretar el bloqueo contra Inglaterra, y al no secundarlo Rusia, se decidió a invadir este inmenso país. Les había vencido en múltiples ocasiones con anterioridad, y consideró, sin calcular del todo los riesgos en que incurría, que podría liquidara los rusos como había hecho con Prusia o Austria.

Invadió Rusia en junio de 1812 con un ejército de más de 650.000 hombres, la mayor concentración militar que se había visto hasta entonces. En noviembre de este mismo año cruzaba de nuevo la frontera del río Berezina, esta vez de vuelta, con apenas 40.000, completamente derrotado, según él, por el general «Invierno». Perdió más de medio millón de hombre en menos de medio año. Y lo peor, los países vencidos le perdieron el respeto y pasaron a la ofensiva junto con rusos e ingleses.

Napoleón retiró sus fuerzas de España y consiguió plantar cara a sus enemigos durante un tiempo, pero la derrota en Leipzig (octubre 1813) precipitó el final. Ya sin tropas que oponer a los invasores, muchos franceses se cansaran de su aventurerismo militar. París fue ocupado por los aliados y el Senado optó por destituirle. En Francia se restableció la monarquía borbónica absolutista bajo la persona de Luis XVIII -se conservó el número diecisiete para el hijo de Luis XVI que no reinó-, hermano del rey guillotinado, y Napoleón fe confinado a la isla de Elba. Mantuvo, eso sí, el título honorífico de emperador.

Napoleón había sido ciertamente un traidor a los principios de la Revolución, pero los vencedores no supieron tampoco leer la realidad

Pero la restauración del absolutismo borbónico tampoco fue del agrado de la mayoría de franceses. Napoleón había sido ciertamente un traidor a los principios de la Revolución, pero los vencedores no supieron tampoco leer la realidad y actuaron en el Congreso de Viena como si fuera posible pasar página regresando al orden anterior al 14 de julio de 1789, como si nada hubiera ocurrido mientras tanto. Y de traidor al a Revolución, Napoleón pasó a representar su espíritu desde su exilio en la pequeña isla italiana de Elba.

Cuando corrió la noticia de que había desembarcado en Antibes y que las tropas enviadas a detenerle se habían unido a él, a Luis XVIII le faltó tiempo para huir de Francia. Tras su triunfal entrada en París, restituyó el Imperio, eso sí, asumiendo mucho menos poder del que había tenido anteriormente. Napoleón era consciente de su frágil posición, y lo cierto es que procuró alentar la reconciliación entre los franceses y olvidar sus anteriores veleidades militaristas, tratando de vivir en paz con sus vecinos. Pero Inglaterra no estaba dispuesta a convivir con un emperador que representaba en Europa el legado de la Revolución francesa, y los monarcas absolutistas que tanto le habían temido, tampoco. Se organizó una nueva coalición y Francia se vio de nuevo envuelta en una guerra. Napoleón optó por invadir Bélgica y fue derrotado definitivamente en Waterloo el 18 de junio de 1815.

De regreso a París, ya sin posibilidad alguna de resistir, abdicó y se entregó a sus enemigos ingleses

De regreso a París, ya sin posibilidad alguna de resistir, abdicó y se entregó a sus enemigos ingleses. Esta vez no se le dio la oportunidad de volver a escapar de su prisión. Fue enviado a la remota isla de Santa Helena, en al Atlántico sur a medio camino entre Sudamérica y África. Allí vivió sus últimos años el hombre que había dominado el mundo. Allí murió a los 51 años de edad -se especula si envenenado- el 5 de mayo de 1821.

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