Navidad

Este mural, pintado en el interior de la Iglesia de Juan el Bautista en el río Jordán, representa el nacimiento de Cristo. Autor: David Bjorgen

Tal día como hoy… 25 de diciembre en la cultura cristiana se conmemora la Navidad, el nacimiento de Jesús

 

El 25 de diciembre es la fecha que en el orbe cultural cristiano se conmemora la Navidad, el nacimiento de Jesús de Nazaret, el hijo de Dios hecho hombre y fundador del cristianismo.

 

CV / La primera noticia histórica que se tiene de esta efeméride nos llega del papa Julio I (337-352), trigésimo quinto papa de la Iglesia católica y  fundador de los archivos de la Santa Sede-, que propuso esta fecha para celebrar el nacimiento de Jesucristo.

Más allá de la verosimilitud histórica de la figura de Jesucristo, la verdad es que el Nuevo Testamento no da demasiadas pistas sobre la fecha de su nacimiento

Más allá de la verosimilitud histórica de la figura de Jesucristo, la verdad es que el Nuevo Testamento no da demasiadas pistas sobre la fecha de su nacimiento. Los Evangelios nos hablan de un censo ordenado por el emperador Augusto que obligó a los padres de Jesús, José y María, a trasladarse a Nazaret, naciendo su hijo Jesús en un portal en la población de Belén. Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre la verdad histórica de este censo. Sí parece que, desde sus primeros tiempos, algunas comunidades cristianas primitivas consideraban la fecha equivalente a la del 6 de enero como la de la Epifanía, pero sin que se supiera nada de su nacimiento.

El cristianismo se había propagado rápidamente –para la época- en el Imperio romano, pero la doctrina teológica estaba lejos de constituir un corpus unificado. Desde los tiempos de Nerón, que había iniciado las persecuciones contra los cristianos en la segunda mitad del siglo I, se habían alternado las épocas de tolerancia con las de persecución. Además, estaban las disputas entre las distintas sectas cristianas, muy especialmente la que enfrentaba a arrianos y trinitarios.

Con el Edicto de Milán (313), el emperador Constantino había encumbrado al catolicismo como religión oficial, y el Concilio de Nicea (325), convocado a instancias suyas, había unificado la doctrina alrededor del trinitarismo, condenando como herético al arrianismo. También había adoptado -y adaptado- el calendario juliano a las fiestas litúrgicas católicas y fijando el año 1 como el del nacimiento de Jesucristo y primero de la era cristiana –Anno Domini, AD-.

Pero la fecha del nacimiento de Jesucristo seguía sin conocerse. Había, además, una fuerte competencia, con frecuentes brotes violentos, entre las celebraciones cristianas y las paganas, que se resistían a desaparecer. En general, las fiestas del calendario litúrgico cristiano se adaptaron a las previas celebraciones paganas, de orígenes ancestrales, fijadas en el calendario lunar, y también en fechas astronómicas señaladas, como los equinoccios y los solsticios.

De acuerdo con la fijación del calendario juliano establecida por el Concilio de Nicea, la fecha del solsticio de invierno era la del 25 de diciembre

De acuerdo con la fijación del calendario juliano establecida por el Concilio de Nicea, la fecha del solsticio de invierno era la del 25 de diciembre. Además, el establecimiento de una fecha para el nacimiento de Jesucristo era una necesidad imperiosa para el catolicismo en su pugna con el arrianismo, que negaba la naturaleza divina de Jesucristo. Así que, tan pronto estuvo en condiciones de llevarlo a cabo, la Iglesia puso manos a la obra.

En realidad, no está claro si Julio I estableció la fecha del 25 de diciembre como la de la natividad de Jesucristo, o simplemente propuso celebrarla como conmemoración, aprovechando el solsticio e incidiendo así en las fiestas paganas en concurrencia. Sí consta que su sucesor, Liberio I, la estableció como fecha oficial del nacimiento de Jesucristo, instaurando la fiesta de Navidad. Y así empezó todo. La primera crónica conservada que nos habla de un banquete navideño proviene de Gregorio Nacianceno, en el 379 en Constantinopla. Y desde entonces, hasta nuestros días.

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