Neandertales y sapiens, ¿una misma especie?

Imagen: Wikimedia. Autores: UNiesert y Frank Vincentz (montaje: Abuk SABUK)

Durante los años setenta muchos paleontólogos describían a los neandertales como una variedad de nuestra propia especie, como Homo sapiens neanderthalensis. Claro está que sin ADN neandertal todo era una teoría sin firmes fundamentos. Era más, aquellos atisbos hacia el pasado humano estaban plagados de prejuicios y deseos que los científicos de entonces perseguían.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista

Hoy en día la genética está penetrando en el registro fósil y sus consecuencias obligan a revisar conceptos que parecían inamovibles. Uno, y muy importante en evolución, es el de especie. Aquí los hallazgos de ADN fósil neandertal en muchos yacimientos europeos y asiáticos animan a revisar este concepto. Un artículo en la revista Nature de 2015 ya dinamitó el árbol evolutivo humano al hallar ADN neandertal en sapiens de hace unos 40.000 años. El hallazgo fue obtenido de una mandíbula hallada en una cueva de Rumanía. Pero esto no ha sido todo, este pasado agosto la misma revista Nature acaba de publicar otro trabajo donde se ha hallado de nuevo ADN humano fósil. Este, 10.000 años más antiguo que el anterior, pertenecía a unos fragmentos óseos de una cueva de Siberia. El ADN hallado era otra vez mezcla de dos especies, los neandertales y otra sólo inferida por datos genéticos fósiles, los desinovanos. Cabe preguntarse ante estos hallazgos, ¿qué relación existe entre sapiens, neandertales y desinovanos?, ¿es válida esta última especie sin fósiles que la atestigüen?, y por último, ¿son estos tres grupos humanos especies independientes?

¿Qué nivel de semejanza admitimos para cada especie al situar el límite entre éstas?

El concepto de especie no es la panacea de la biología, más bien un quebradero de cabeza. Una definición muy extendida nos dice que es una asociación de organismos con genes compatibles para producir una descendencia fértil. Pero, ¿y los organismos que no se reproducen sexualmente? ¿Y los híbridos como mulas y ligres? ¿Y los fósiles que no podemos cruzarlos? Es obvio que la definición de especie no casa al cien por cien con la realidad y que la naturaleza es más compleja de lo que suponíamos. Una solución a lo anterior fue crear dos conceptos de especie, el biológico y el paleontológico. El primero responde a una unidad evolutiva independiente que agrupamos según su semejanza genética y física, y el segundo, una unidad evolutiva independiente que agrupamos según su semejanza física. Todo lo anterior fue así porqué no disponíamos de genes en los fósiles. Pero con la irrupción del ADN en el registro fósil estos conceptos vuelven a tambalearse y cabe su revisión para dilucidar la realidad entre desinovanos, sapiens y neandertales.

La pregunta clave es qué nivel de semejanza admitimos para cada especie al situar el límite entre éstas. Y claro está la frontera de cada especie se nos pixela cuando aumentamos el zoom sobre la línea. Es decir, la variabilidad dentro de un grupo es a menudo tan amplia que algunos individuos se confunden en el margen con dos o más especies. Por ejemplo, sapiens es tan diverso que halla caracteres, e incluso genes, de los neandertales. O los perros son tan diversos que en algunas variedades se parecen a sus padres primigenios, los lobos. En fin que hemos sido nosotros quienes queremos clasificar la naturaleza en especies precisas pero en la realidad no existe una línea de máxima precisión que las separe. La naturaleza, sencillamente, es muy diversa por lo que ésta no resulta clasificable al cien por cien. Somos los humanos quienes pensamos modelos que se ajusten a la realidad para hacerla más comprensible. El concepto de especie resulta un claro ejemplo, como también el de vida ¿y los virus?, el de organismo ¿y las esponjas?, el de onda ¿y el de partícula?, el de materia ¿y el de energía? Y el de tantos otros conceptos. El problema es que jamás un modelo es la realidad, sólo nuestra manera de intentar comprender mejor nuestro entorno. Ahora, y a partir de esta idea, hallaremos la respuesta a las relaciones evolutivas entre desinovanos, neandertales y sapiens.

Deberíamos admitir que sapiens, neandertal y desinovanos devienen variedades de una misma especie, Homo sapiens

Hay que primero ceñirse a los hechos, en segundo lugar ordenarlos bajo la lógica de causa y efecto, y finalmente proponer la interpretación más acorde con todo lo anterior. Así se rige en un amplio sentido el método científico. Si hemos hallado ADN neandertal en huesos de sapiens de hace unos 40.000 años es que su cruce resultó fértil durante generaciones. Ello nos casa por primera vez dos especies paleontológicas, neandertal y sapiens, bajo una sola de biológica. Es decir Homo sapiens debería contener dos variedades al haber sido compatibles genéticamente, la H.s.neanderthalensis y la H.s.sapiens. Pero si además los desinovanos se cruzaron con neandertales llegados a Siberia dando descendencia fértil, esto de nuevo nos casa, y también por primera vez, una especie paleontológica, neandertal, con otra de genética, desinovanos. Es decir que neandertal y desinovanos deberían considerarse variedades de una misma especie biológica. Pero si A=B y B=C, C debería ser igual a A, es decir, si genéticamente sapiens y neandertal pertenecieron a una misma especie y neandertal y desinovanos también, es que sapiens y estos últimos son variedades de una misma especie biológica. Es decir, y según los datos genéticos, deberíamos considerar a sapiens, neandertal y desinovanos variedades de una misma especie biológica. En otro caso habría que cambiar el concepto de especie biológica, negar el ADN fósil hallado y definir todas estas especies sobre un nuevo marco ilógico y alejado de los hechos evolutivos. Pero con sensatez, y ahora que la genética no los ha desvelado en los fósiles, deberíamos admitir que sapiens, neandertal y desinovanos devienen variedades de una misma especie, Homo sapiens. Veremos que más nos deparan los genes del pasado en nuestro futuro paleontológico.

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