Nerón «se hacía suicidar»

Los remordimientos de Nerón tras matar a su madre, por John William Waterhouse, 1878. / Wikimedia

Tal día como hoy… 9 de junio del año 68 el emperador Nerón «se hacía suicidar»

 

El 9 de junio del año 68, el emperador Nerón, aterrorizado ante la rebelión organizada contra él, «se hacía suicidar» -según la tradición- por su secretario Epafrodito. Fue el último emperador romano de la dinastía Julia Claudia. Tras él vino un periodo de caos en Roma conocido como el año de los cuatro emperadores, hasta el asentamiento de una nueva dinastía, los flavios.

 

CV / Pocos emperadores romanos han tenido tan mala prensa como Nerón, un estigma que sin duda se ganó a pulso, pero al que también contribuyeron sin duda, más allá de sus indudables crímenes y extravagancias, la propaganda posterior destinada a legitimar a las nueva dinastía reinante y el hecho de que haya sido la bestia negra de la Iglesia, por haber sido el primero en iniciar las persecuciones contra los cristianos.

Nerón fue emperador entre los años 54 y 68, es decir, 14 años y accedió al trono con 16. En sus primeros años dejó el gobierno a manos de Séneca y Burro

Una  persecución, la supuestamente iniciada por Nerón, que recientemente se está poniendo en duda por parte de algunos historiadores –Brent D. Shaw, ‘Journal of Roman Studies’, Universidad de Princeton, entre otros-, apuntando que más bien podría ser una fake new –que diríamos hoy en día- urdida a posteriori para, deslegitimándole, legitimar el nuevo estado de cosas. De esta fake new habrían bebido las historiografías posteriores, ya fuera por intereses propios, por falta de otras fuentes o por simple inercia, hasta construir el mito de Nerón como el monstruo, el anti-Cristo por excelencia.

Agripina coronando con una corona de laurel a Nerón, como símbolo de la ascensión al poder de éste. / Wikimedia – Carlos delgado

Todo ello sin que se trate, por supuesto que no, de reivindicar a Nerón a estas alturas, pero sí de ponerlo en su sitio. Es cierto que hizo matar a su propia madre –Agripina la menor-, a su primo Británico -hijo del anterior emperador Claudio- a su maestro Séneca y a su amigo Petronio, entre tantos otros, pero también lo es que tampoco fue una excepción tan destacada entre los miembros de su dinastía, como mínimo si atendemos a las leyendas negras que circularon: su tatarabuela Libia habría envenenado al nieto de Augusto, a Germánico y a su propio hijo Druso para facilitar el acceso de su oro hijo hijo Tiberio al trono –incluso Robert Graves le atribuye, ahistóricamente, el envenenamiento del propio Augusto-. Tampoco Tiberio destacó precisamente por su clemencia; Calígula… La propia Agripina envenenó a su marido Claudio para que Nerón fuera nombrado emperador… Así que Nerón no habría hecho más que seguir la tradición familiar, una tradición que habría acabado extinguiendo a los julio-claudios.

Las cosas empezaron a torcerse cuando Nerón empezó a querer mandar, más o menos hacia el año 60, habiendo empezado el año anterior por ordenar la muerte de su madre Agripina

Nerón fue emperador entre los años 54 y 68, es decir, 14 años y accedió al trono con 16. En sus primeros años dejó el gobierno a manos de Séneca y Burro, que restituyeron la administración, la estabilidad política y que, en palabras posteriores del emperador Trajano fueron los años de “mejor y más justo gobierno de la época imperial”. Nerón no se inmiscuyó apenas en las tareas de gobierno y se dedicó a componer poesía, protagonizando, eso sí, un grotesco episodio en las Olimpíadas griegas, participando en ellas en solitario y, como era de esperar, proclamándose vencedor. Aprovechó su estancia en Grecia para poner la primera piedra del Canal de Corinto, obra que se abandonó poco después. Hubo también varias guerras periféricas que se resolvieron satisfactoriamente para los romanos.

Busto de Nerón / Wikimedia

Las cosas empezaron a torcerse cuando Nerón empezó a querer mandar, más o menos hacia el año 60, habiendo empezado el año anterior por ordenar la muerte de su madre Agripina. Burro murió en el 62, probablemente envenenado por órdenes de Nerón, que empezó a rodearse de una corte de aduladores y trepas, entre los cuales destacaba un antiguo carnicero, Tigelino, al que nombró jefe de la guardia pretoriana.

La progresiva megalomanía de Nerón debió inquietar a más de uno, y en el 65 tuvo lugar la conspiración de Pisón, un senador que supuestamente pretendía liquidar el Imperio y restaurar la República. La represión fue atroz, llevándose por delante, entre muchos otros al poeta Marco Aneo Lucano, amigo de Nerón y sobrino de Séneca. El propio Seneca optó por suicidarse. Un año antes, en el 64, había tenido lugar el famoso incendio de Roma, supuestamente ordenado por Nerón, del que culparía a los cristianos. Lo cierto es que en la zona quemada empezó a construir su celebérrima Domus Aurea. Y la cosa fue a más…

Tras una rebelión de las legiones de Germania, Nerón optó por huir; al no conseguirlo, se suicidó con la «ayuda» antes descrita

Tras una rebelión de las legiones de Germania, el Senado proclamó emperador al hasta entonces gobernador de la Tarraconense, Galba. Con la guardia pretoriana sobornada y las calles de Roma agitadas por la sublevación, Nerón optó por huir; al no conseguirlo, se suicidó con la «ayuda» antes descrita. Según Dion Casio, sus últimas palabras fueron: «¡Qué artista muere conmigo!”. Fue condenado a la Damnatio Memoriae.

Le sucedió un periodo de guerras civiles y cuatro emperadores en un año: Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano. Fue éste último el que restableció el orden e instituyó la dinastía Flavia.

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