“Un nivel de glucosa en sangre de 180 mg/dl o inferior podría ser una referencia adecuada en personas que no hayan sido diagnosticadas como diabéticas”.

Recomiendan la realización de análisis rutinarios de glucosa en sangre a las personas de edad avanzada

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Unos investigadores han descubierto un fuerte vínculo entre unos niveles elevados de glucosa en sangre en pacientes no diagnosticados con diabetes y un aumento de las tasas de mortalidad en los hospitales durante un estudio realizado en pacientes de España e Italia.

Los resultados, publicados en el International Journal of Clinical Practice (IJCP), sugieren que deberían analizarse rutinariamente los niveles de glucosa en sangre de los pacientes de edad avanzada hospitalizados. La comprobación rutinaria permitiría identificar a los pacientes de alto riesgo y administrarles un tratamiento intensivo para reducir su riesgo de muerte.

Tras examinar a 808 pacientes hospitalizados de edad avanzada, los investigadores descubrieron que el 25 % de los pacientes diabéticos no diagnosticados presentaba unos niveles de glucosa en sangre elevados. El equipo español estudió a 447 pacientes ingresados en una unidad geriátrica, mientras que el equipo italiano se centró en 361 pacientes con edades a partir de 60 años ingresados en el departamento de medicina interna.

Descubrieron que, cuando excluían a los 206 pacientes a los que ya se había diagnosticado diabetes, un cuarto de los 602 pacientes restantes presentaba un nivel de glucosa en ayunas de 126 miligramos por decilitro (mg/dl) o superior, es decir, el umbral utilizado para diagnosticar la enfermedad; poco menos de un quinto de ellos registraba unos niveles superiores a 180 mg/dl.

Las tasas de mortalidad en pacientes con un nivel de glucosa en ayunas inferior a 126 mg/dl superaban ligeramente el 8 % en la muestra total y los pacientes ingresados a los que no se había diagnosticado diabetes. Sin embargo, cuando los investigadores se centraron en los pacientes sin diagnosticar cuyos niveles de glucosa en ayunas ascendían a entre 126 mg/dl y 180 mg/dl, la tasa de mortalidad aumentó al 18 % y, en el caso de los pacientes con niveles superiores a 180 mg/dl, alcanzó el 31 %. Estos niveles superaban considerablemente el 14 % y 23 % registrado en los pacientes diabéticos con unos niveles de glucosa en ayunas superiores a 126 mg/dl y 180 mg/dl respectivamente.

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La importancia de realizar análisis a los pacientes de edad avanzada

«Nuestro estudio ha revelado una tasa de mortalidad elevada y una supervivencia en hospital reducida entre los pacientes de edad avanzada no diabéticos con un nivel de glucosa en ayunas de referencia elevado, superior a 180 mg/dl», afirma el coautor y profesor Fabio Monzani del Departamento de medicina interna de la Universidad de Pisa, Italia.

Señala que el estudio «hizo hincapié en la importancia de realizar análisis a los pacientes de edad avanzada para comprobar los niveles de glucosa en ayunas en el momento de la hospitalización por enfermedades graves y sugirió que un nivel de glucosa en sangre de 180 mg/dl o inferior podría ser una referencia adecuada en personas que no hayan sido diagnosticadas como diabéticas».

El profesor Monzani afirma que los resultados «deberían ayudarnos a identificar a aquellos pacientes que corren un gran riesgo durante la hospitalización para que reciban un tratamiento intensivo que reduzca su riesgo de muerte y mejore su pronóstico».

La edad media en el grupo era de 84 años y el 57 % de los pacientes eran mujeres. Aunque las razones por las que los pacientes habían sido hospitalizados diferían considerablemente entre los dos grupos, las cinco razones más comunes de hospitalización eran las mismas tanto en la muestra española como en la italiana: insuficiencia cardíaca congestiva (19 %), infección de las vías respiratorias (12,5 %), enfermedad cerebrovascular grave (12 %), agravamiento de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (9 %) y cáncer (8 %).

Por su parte, la duración de la hospitalización alcanzó una media de 10,5 días en el total de los sujetos y el plazo medio entre la hospitalización y el fallecimiento fue de 11,3 días. El grupo del departamento de medicina interna italiano registró una tasa de mortalidad inferior (8 % frente a 14 %) y una duración de la hospitalización inferior (nueve días frente a doce días) que el grupo geriátrico español, pero los intervalos de tiempo entre la hospitalización y el fallecimiento fueron similares en ambos grupos.

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