Nostradamus

Retrato original de Michel de Nôtre-Dame (en 1614 aproximadamente) realizado por su hijo César. / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de julio de 1566 fallecía Michel de Nostradamus

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El 2 de julio de 1566 fallecía en Salon de Provence (Francia) el médico, astrólogo, profeta y teúrgo, Michel de Nostradamus, el más famoso adivino y el que hasta más lejos llegó es sus profecías: hasta nuestros días. Nostradamus es, en este sentido, el más genuino representante de toda una serie de tradiciones esotéricas que pervivieron a lo largo de la Edad Media y desembocaron en el Renacimiento: cabalistas, herméticos, adivinos, alquimistas… en unos tiempos que la distinción entre ciencia y seudociencia no estaba todavía sujeta a un criterio de demarcación preciso.

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CV / Una cosa es que para determinar el movimiento de los astros y los planetas se requiera de amplios conocimientos matemáticos; otra muy distinta que estas posiciones determinen la personalidad y el destino de los individuos o de la historia. Aplicar conocimientos matemáticos con un determinado objeto no es ninguna garantía de estar haciendo ciencia. Lo mismo podríamos decir de la alquimia y su búsqueda de la piedra filosofal con respecto a la química.

Les Prophéties, edición de 1568. / Wikimedia

Muchos de los prohombres de la Revolución Científica, como Descartes, Galileo, Pascal o Newton, con frecuencia elaboraban cartas astrales con las que se ganaban la vida. Y si el recorrido de todos ellos sería el que lleva de la seudociencia a la ciencia, el caso de Nostradamus sería acaso el inverso, en la tradición de Paracelso o Cornelio Agripa. Empezó como médico luchando contra la peste bubónica, y acabó de profeta taumatúrgico.

Nostradamus nació un 14 de diciembre de 1503 en Saint Rémy, en la Provenza francesa, era hijo de un notario judío converso y estudió en las universidades de Avignon y Montpellier, doctorándose en Medicina, arte que practicó hasta que optó por dedicarse a la profecía. Su obra más famosa es ‘Las Profecías’ (1555), escrita, según él, bajo inspiración, aunque no queda claro de quién. La utilización de un lenguaje extremadamente críptico se justificaría, según sus defensores, por los posibles problemas que sus anuncios le pudieran traer con la Inquisición… Será eso, pero lo cierto es que también por ello sus textos admiten entonces cualquier tipo de interpretación. Por decirlo así, solo después de que algo haya ocurrido, se puede decir que Nostradamus acertó. Y esto hasta prácticamente nuestros días…

Una de las grandes admiradoras de Nostradamus fue la Catalina de Medici, esposa del rey Enrique II de Francia, que le llamó a París para que elaborara el horóscopo de sus hijos. Finalmente, enfermo de artritis y gota, se retiró a Salon de Provence, donde murió a los 62 años de edad, de un ataque cardiaco que no sabemos si llegó a profetizar.

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También un 2 de julio se cumplen estas otras efemérides

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