Nueva especie extinta de roedor de grandes dimensiones

Imágenes digitales de los molares de la nueva especie Golunda aouraghei tomadas mediante una lupa binocular - IPHES

Vivió hace unos 2,6 millones de años y es considerablemente de mayor tamaño que los representantes actuales de su género.

 

URV / La revista estadounidense Journal of Vertebrate Paleontology ha publicado el descubrimiento de una nueva especie extinta de roedor múrido (ratas y ratones del viejo mundo) de grandes dimensiones encontrado en el yacimiento de Guefaït-4, en la provincia de Jerada, al noreste de Marruecos.

El hallazgo ha sido realizado por investigadores e investigadoras del IPHES y de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en colaboración con expertos de la Universidad Mohamed I de Oujda. La nueva especie ha recibido el nombre de Golunda aouraghei, en honor al profesor Hassan Aouraghe, de este centro universitario, por su trabajo en la cuenca sedimentaria de Aïn Beni Mattar y sus aportaciones científicas sobre el Cuaternario de Marruecos.

Excavación del yacimiento de Guefaït- 4.2 durante la campaña 2019. A. Rodríguez-Hidalgo/UCM/IDEA/IPHES

Golunda aouraghei vivió hace unos 2,6 millones de años y es considerablemente de mayor tamaño que los representantes actuales de su género. “Se estima que su masa corporal era de unos 150-170 g, en comparación a los 60 g del actual Golunda ellioti o de los 25 g del ratón de campo (Apodemus sylvaticus)”, comenta Pedro Piñero, investigador del IPHES, de la Facultad de Ciencias Naturales y del Museo de la Universidad Nacional de La Plata (CONICET, Argentina).

Actualmente, el género Golunda sólo tiene un representante viviente, Golunda ellioti o la rata india de arbusto, cuya distribución se restringe a Asia (Irán, India, Paquistán, Nepal y Sri Lanka). Sin embargo, durante el Plioceno (hace entre 5,3 y 2,6 millones de años) este múrido también habitaba el continente africano, identificándose restos fósiles tanto en Etiopia como en Argelia y Marruecos.

“Se piensa que este género es originario del norte de la India, y que durante el Plioceno consiguió alcanzar África cruzando a través de los dos extremos del mar Rojo (Península del Sinaí y estrecho de Mandeb), de forma que consiguió asentarse tanto al norte como al este de este continente”, observa Pedro Piñero.

La importancia de este descubrimiento radica en que es el último representante de su género en el continente africano y tiene grandes implicaciones para profundizar en la biocronología del norte de África

Los roedores fósiles pueden aportar valiosos datos en los estudios paleontológicos, ya que, gracias al análisis de su morfología dental, por una parte, pueden servir como indicadores de la edad de los sedimentos donde se encuentran, y por otra, pueden ayudar a inferir las condiciones ambientales y climáticas que reinaban en un lugar determinado. Así, en este caso, la importancia de este descubrimiento radica en que es el último representante de su género en el continente africano y tiene grandes implicaciones para profundizar en la biocronología del norte de África. “Su morfología dentaria, por ejemplo, refleja adaptaciones a una dieta más abrasiva que la de su ancestro, debido al incremento de la aridez al final del Plioceno e inicio del Pleistoceno en el norte de África”, puntualiza el mismo investigador.

 

Morfología dental de Golunda aouraghei

La mayor parte de los roedores fósiles se definen sobre la base de sus dientes, ya que es el elemento que más información aporta a nivel de especie y que mejor y en más cantidad se suele conservar. Al mismo tiempo, la morfología dental registra perfectamente los cambios a lo largo de la evolución de los linajes y su posible relación con adaptaciones a cambios en las condiciones climáticas y ambientales. En este caso, se ha observado que Golunda aouraghei refleja adaptaciones a condiciones climáticas más áridas con respecto a las de su ancestro, originario de Argelia. Así, sus dientes muestran un aumento de las conexiones entre los tubérculos y un incremento de la superficie de masticación, lo cual se asocia a una adaptación hacia una dieta más abrasiva, tal como la herbácea.

La morfología dental registra perfectamente los cambios a lo largo de la evolución de los linajes y su posible relación con adaptaciones a cambios en las condiciones climáticas y ambientales

La extensión de las praderas herbáceas en detrimento de los bosques está directamente relacionada con una disminución de la humedad. De hecho, las glaciaciones que dan inicio al Pleistoceno ocasionaron en el norte de África, más que una disminución de la temperatura, un aumento de la aridez que desencadenó la extensión de espacios abiertos. A pesar del intento de Golunda aouraghei por adaptarse al incremento de aridez, esta especie no consiguió sobrevivir, poniendo fin a la presencia de su género en África. “Con ella, se extinguieron otras especies que, adaptadas a condiciones más favorables, no resistieron los importantes cambios climáticos acaecidos al inicio del Pleistoceno”, señala Pedro Piñero.

Además, se pensaba que el género Golunda había desaparecido del continente africano casi medio millón de años antes, durante el Plioceno superior. Golunda aouraghei se convierte de este modo en el último representante de su género en África, extendiendo su presencia en el continente hasta el límite Plioceno-Pleistoceno (hace unos 2,6 millones de años).

Fotografía de un ejemplar de Golunda ellioti, la única especie viviente de su género. Wikipedia.

Los restos de la nueva especie se recuperaron a través del lavado y tamizado del sedimento extraído del yacimiento de Guefaït 4 durante las campañas de excavación en el norte de Marruecos, un emplazamiento que ha ofrecido una numerosa cantidad de fósiles, tanto de grandes como de pequeños vertebrados.

El hallazgo se enmarca en el proyecto de investigación “Evolución del poblamiento humano durante el Cuaternario en Marruecos Oriental: Aïn Beni Mathar – Guefaït (Provincia de Jerada)”, que tiene lugar en la región de Marruecos Oriental. Es fruto de quince años de cooperación del IPHES y la Facultad de Ciencias (Departamento de Geología) de la Université Mohamed Premier de Oujda (Marruecos), aunque en la actualidad participan investigadores e investigadoras de 14 instituciones españolas, marroquíes y de otros países. Durante este tiempo se han realizado prospecciones geoarqueológicas sistemáticas en la cuenca que han permitido documentar un patrimonio arqueopaleontológico excepcional.

Hasta el momento, este proyecto ha permitido localizar e identificar más de 30 yacimientos que presentan una gran cantidad de restos arqueológicos

Hasta el momento, este proyecto ha permitido localizar e identificar más de 30 yacimientos que presentan una gran cantidad de restos arqueológicos en superficie que atestiguan el poblamiento humano durante todo el Cuaternario desde el inicio del Pleistoceno hasta el Holoceno. “De este modo se está reconstruyendo el mapa de la evolución de los grupos humanos de la región, de sus comportamientos de subsistencia y del paisaje y de los recursos disponibles durante todo el Cuaternario, objetivo inicial del proyecto”, asegura M. Gema Chacón, investigadora del IPHES, profesora asociada de la URV e investigadora asociada del Museo Nacional de Historia Natural de París.

Guefaït 4 es uno de los principales yacimientos paleontológicos de este proyecto. Durante los 3 años de intervención se han recuperado más de 4.000 restos faunísticos que han permitido identificar más de 20 taxones de micro y macrovertebrados. En este último grupo se incluyen elefantes, rinocerontes, hipopótamos, así como una especie primitiva de caballo con tres pezuñas, el Hipparion.

Esta comunidad de mamíferos está acompañada por un número importante de roedores y reptiles, entre los que destaca una tortuga gigante, que nos sitúa el yacimiento a inicios del Cuaternario en un ambiente de lago con entorno de sabana. La asociación de pequeños vertebrados está dominada por las ratas y ratones, con hasta cuatro especies distintas entre las que se encuentra la nueva especie descrita en este trabajo. También han aparecido restos de ardillas terrestres, gundis, jerbos, lirones, musarañas, lagartos de cristal, culebras, serpientes venenosas y ranas pintadas. Hasta el presente no se han hallado indicios de ocupación antrópica.

También han aparecido restos de ardillas terrestres, gundis, jerbos, lirones, musarañas, lagartos de cristal, culebras, serpientes venenosas y ranas pintadas

El proyecto está financiado por la Fundación Palarq, el Ministerio de Cultura y Deporte (Ref. 42-T002018N0000042853 y 170-T002019N0000038589), la Facultat de Ciencias de la Universidad Mohamed 1r de Oujda (Marruecos), el INSAP (Institut National des Sciences de l’Archéologie et du Patrimoine) Rabat (Marruecos), el Ministerio de Ciencia e Innovación (Ref: CGL2016-80975-P, CGL2016-80000-P, PGC2018-095489-B-I00 y PGC2018-093925-B-C31) y los grupos de investigación 2017SGR836 y 2017SGR859 de la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca (AGAUR).

Hace pocos días también se ha dado a conocer en la revista Journal of Maps otra aportación científica a destacar en el marco del mismo proyecto: la publicación del primer mapa detallado de la Meseta Atlásica de Marruecos con el uso de drones que han permitido tomar imágenes aéreas y topográficas de gran resolución. La investigación ha contado con han participado miembros del IPHES y de la URV, y está encabezada por el CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana).

Referencia bibliográfica: 
Piñero, P., Agustí, J., Haddoumi, H., El Hammouti, K., Chacón, M.G., Sala-Ramos, R. (2020). Golunda aouraghei nov. sp., the last representative of the genus Golunda in Africa. Journal of Vertebrate Paleontology.

Benito-Calvo, A., Haddoumi, H., Aouraghe, H., Oujaa, A., Chacón, MG., Sala-Ramos, R. (2020). Geomorphological analysis using small unmanned aerial vehicles and submeter GNSS (Gara Soultana butte, High Plateaus Basin, Eastern Morocco). Journal of Maps.

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