El cáncer de esófago es el noveno más común del mundo. Además de ser extremadamente difícil de diagnosticar, también es muy agresivo.

Un prototipo europeo de la nueva generación de aceleradores de partículas identifica cambios precancerosos

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Científicos europeos han logrado un gran avance al desarrollar una prueba diagnóstica para el cáncer de esófago que, se espera, depare mejoras en el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad.

Imagen: Cordis.

Los hallazgos se deben a científicos del Reino Unido que utilizaron la instalación ALICE («Aceleradores y láseres en experimentos combinados»), alojada en el «Centro de ciencia y tecnología con aceleradores» (ASTeC) del Laboratorio de Daresbury, perteneciente a su vez al Consejo de Ciencia y Tecnología del Reino Unido (STFC). Dicha prueba diagnóstica se desarrolló gracias a imágenes de tejidos obtenidas mediante endoscopia en pacientes con una afección precursora llamada esófago de Barrett.

El cáncer de esófago es el noveno más común del mundo. Además de ser extremadamente difícil de diagnosticar, también es muy agresivo. Por desgracia, en muchos casos los pacientes acuden al médico cuando el tumor ya se encuentra en una etapa muy avanzada y ya no es posible su extirpación, y aunque ésta se practique, es habitual que fracase. Por consiguiente existe la necesidad urgente de desarrollar nuevas tecnologías que permitan detectar cambios tempranos en células individuales antes de que el cáncer se desarrolle.

Los investigadores utilizaron el «láser infrarrojo de electrones libres» (IR-FEL), una fuente extraordinaria y extremadamente intensa de luz infrarroja, para obtener imágenes de muestras endoscópicas históricas y efectuar un estudio ciego de pacientes con esófago de Barrett y, de este modo, detectar cambios que se hubieran producido en las muestras.

Dado que los pacientes que padecen de esófago de Barrett tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de esófago, se someten a controles regulares con el propósito de detectar lo antes posible cualquier cambio en su estado. De identificarse cambios precancerosos, dichos pacientes pueden someterse a un tratamiento potencialmente curativo sin necesidad de pasar por el quirófano, gracias a que el tumor se ha detectado en una etapa mucho menos avanzada.

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Diagnóstico a un coste mucho menor

El profesor Peter Weightman de la Universidad de Liverpool, investigador principal del proyecto, declaró en relación a los resultados: «El factor más importante para mejorar el pronóstico de los pacientes con cáncer de esófago es diagnosticarlo pronto. Pero resulta extremadamente difícil diagnosticarlo con exactitud; un falso negativo puede resultar fatal, y un falso positivo acarrea un proceso quirúrgico por otro lado innecesario. Ambicionamos desarrollar una prueba diagnóstica capaz de acoplarse a un endoscopio. La solución más prometedora podría pasar por el desarrollo de una prueba en la que se utilice la intensa luz en el rango de frecuencia de los terahercios generada por ALICE. Esta instalación constituye la fuente de luz en dicho rango más intensa de Europa, y es la única del mundo equipada con un mecanismo de cultivo de tejidos para la investigación oncológica. Así podría obtenerse un diagnóstico de esta enfermedad a un coste mucho menor y con mayor eficiencia. Pero aún falta bastante para alcanzar ese logro.»

La profesora Susan Smith, del STFC, también se refirió a este adelanto: «Es fantástico poder disponer, por medio de ALICE, de mejor tecnología capaz de propiciar avances considerables en el tratamiento oncológico. ALICE ofrece la oportunidad de examinar células cancerosas de un modo sin precedentes. Resulta especialmente apasionante que estos experimentos permitan vislumbrar una prueba diagnóstica precisa que podría cambiar la vida a miles de pacientes. Estamos ansiosos por prolongar la colaboración con el profesor Weightman cuando avance a la siguiente etapa de esta investigación tan valiosa.»

ALICE es un prototipo europeo de la nueva generación de aceleradores de partículas. Su modo de funcionamiento se basa en la recuperación de energía, es decir, la energía utilizada para crear el haz inicial de alta energía se capta y reutiliza después de que este complete cada recorrido al circuito del acelerador. De este modo se necesita menos potencia y el funcionamiento es menos caro. A lo largo del acelerador, en dirección circular, se envían electrones al 99,99% de la velocidad de la luz, y el 99,9% de la potencia en la etapa final del acelerador se recupera y reutiliza.

ALICE podría ser útil en una amplia gama de proyectos, desde investigación y desarrollo dedicada en exclusiva a aceleradores hasta diversos proyectos orientados a aplicaciones. Las capacidades de investigación de ALICE son aún mayores si se tiene en cuenta que contiene una variedad de fuentes de luz, desde la de THz hasta la fuente de rayos X con retrodispersión Compton.

Algunos ejemplos de proyectos que hay en marcha en ALICE son actividades científicas relacionadas con sistemas de distribución de la temporización óptica, monitores electro-ópticos del tiempo de llegada, sistemas de retroalimentación mediante perfil longitudinal de haces, y relojes y osciladores con láser de fibra. La investigación referida fue financiada en parte por el proyecto IRUVX-PP («Fase preparatoria del consorcio IRUVX-FEL»), que recibió más de 5,5 millones de euros en virtud del tema «Infraestructuras de investigación» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE.

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