Nuevo método para impedir el crecimiento de un hongo

Cultivo de maíz. Foto: Skitterphoto/Pixabay

Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ha conseguido abrir una nueva vía de ataque para presentar batalla contra este hongo responsable de pérdidas millonarias que afecta a más de cien cultivos. El estudio, publicado en la revista científica Nature, ha ideado un sistema que podría impedir el desarrollo del patógeno.

 

Fuente: Universidad de Córdoba

F. Descubre / Es posiblemente uno de los hongos patógenos más importantes del mundo debido a su capacidad para atacar a más de cien cultivos distintos. El Fusarium oxysporumesses puede pasar desapercibido en el suelo durante más de 30 años, pero cuando germina crece directo hacia la raíz de las plantas, coloniza todo su sistema vascular y marchita los cultivos, por lo que supone un auténtico quebradero de cabeza para el sector.

Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ha conseguido abrir una nueva vía de ataque para presentar batalla contra este hongo responsable de pérdidas millonarias. El estudio, publicado en la revista científica Nature, ha ideado un sistema que podría impedir el desarrollo del patógeno.

El mecanismo de colonización, descrito por primera vez en el artículo, ha dado la pista al equipo de investigación para cortocircuitar el crecimiento del patógeno

“En nuestras investigaciones hemos comprobado que, cuanta más densidad de población hay, más feromonas acumula el hongo y es en este caso cuando las esporas dejan de reproducirse en el suelo”, señala el catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba Antonio Di Pietro.

Este mecanismo de colonización, descrito por primera vez en el artículo, ha dado la pista al equipo de investigación para cortocircuitar el crecimiento del patógeno. En uno de los experimentos del estudio, tras suministrarle al hongo la feromona sintetizada artificialmente, se comprobó que el patógeno interrumpía su reproducción.

“De esta forma, el hongo se comporta como si hubiera mucha densidad de población, aunque en realidad no la hay”, subraya Di Pietro. En otras palabras, al insertarle la feromona de forma artificial, el hongo recibe el falso mensaje de que hay ‘overbooking’ a su alrededor y frena su crecimiento.

Miembros del grupo de investigación de Genética Molecular de la Patogénesis Fúngica de la Universidad de Córdoba. / UCO

El estudio, por lo tanto, abre la puerta a que en el futuro pueda manipularse el desarrollo del patógeno, y los autores no descartan que este sistema de propagación descrito en la publicación pueda ser extensible a un grupo de hongos mucho mayor integrado por más de 60.00 especies: los ascomicetos.

Según la FAO este patógeno podría dañar 36 millones de toneladas tan solo de banano en los próximos 20 años

No obstante, según señala Di Pietro, aún quedan por delante varios desafíos para que este virulento patógeno, que según la FAO podría dañar 36 millones de toneladas tan solo de banano en los próximos 20 años, pueda controlarse. Entre ellos, lograr una producción barata e industrial de la feromona que interrumpe el crecimiento del hongo y producir una molécula estable que no se degrade al ser aplicada sobre el organismo.

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