El análisis más rápido y de más muestras del daño oxidativo del colesterol es fundamental para predecir y evitar enfermedades metabólicas como la obesidad o patologías cardiovasculares  / Imagen: Pixabay

Diseñan un sistema más rápido y potente para analizar el daño oxidativo del colesterol

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Investigadores del CIBEROBN y la Universidad de Zaragoza diseñan un nuevo método para analizar el daño oxidativo del colesterol con una capacidad casi cincuenta veces más potente que los métodos usados actualmente.  Este nuevo método emplea las enzimas como reactivos tecnológicos lo que permite analizar los metabolitos del colesterol en mucho menos tiempo. 

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CIBEROBN  / El CIBEROBN a través del grupo liderado por Jesús de la Osada, en colaboración con la profesora Cristina Nerín y sus colaboradores, de la Universidad de Zaragoza, diseñan un nuevo método para analizar el daño oxidativo del colesterol con una capacidad casi cincuenta veces más potente que los métodos actualmente utilizados.  Este nuevo método emplea las enzimas como reactivos tecnológicos lo que permite analizar los metabolitos del colesterol en mucho menos tiempo, con menos cantidad de muestra y procesar más muestras a la vez, algo fundamental para predecir y evitar las enfermedades metabólicas, como la obesidad, o cardiovasculares.

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Enzimas como reactivos biotecnológicos

El grupo de investigadores liderado por Jesús de la Osada / Imagen: CIBEROBN

“Este nuevo método emplea en el análisis las enzimas, que son los metabolitos biológicos propios del ser humano, lo que facilita la simplificación del proceso de la muestra, permitiendo procesar más muestras dentro de un período de tiempo determinado, sin usar álcalis peligrosos”, explica De la Osada. “Además, un aumento en el número de muestras procesadas lo hace adecuado para muestras clínicas a gran escala y para la medición de oxisteroles en los tejidos o en plasma. Por todas estas razones, se espera que la simplificación propuesta amplíe la determinación de estos compuestos para investigar su papel en varias enfermedades”, afirma.

El hecho de emplear las enzimas como reactivos permite a los investigadores romper las moléculas sin la necesidad de utilizar grandes volúmenes de disolvente orgánico (1,5 ml frente a los 9 ml anteriores) y sin usar sosa cáustica, lo que convierte a este método en un proceso mucho menos contaminante y más seguro para los técnicos encargados del análisis.

 

 

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