En The Guardian informan de que como resultado se obtuvieron descendencias en las que más del 95 % de los mosquitos eran machos / Wikipedia

Un mosquito transgénico para erradicar el paludismo

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Una técnica nueva desarrollada por un equipo de investigadores dedicada a la modificación genética de mosquitos podría resultar fundamental en la erradicación del paludismo. 

Esta enfermedad causa la muerte de más de un millón de personas al año. La técnica desarrollada por un equipo del Imperial College de Londres implica la introducción en mosquitos de un gen que provoca que la inmensa mayoría de su descendencia sea masculina. Según se informa en The Guardian, esta estrategia de eliminación de las hembras reduciría a una velocidad vertiginosa la población de mosquitos en seis generaciones. 

Imagen: Cordis

Imagen: Cordis

Según se refleja en The Guardian, Andrea Crisanti, coautora de la investigación, declaró: «Existe un beneficio a corto plazo debido a que los machos no pican a los humanos [ni transmiten el paludismo]. A largo plazo se reduciría enormemente la población de mosquitos o se extinguirían. Esta situación podría ser crucial a la hora de erradicar el paludismo en conjunción con otros recursos como los insecticidas». 

En la investigación, sobre la que se ha publicado un artículo en la revista Nature Communications, se inyectó a los mosquitos un gen de un moho mucilaginoso -una endonucleasa homing denominada I-PpoI- que se unió al cromosoma X durante el proceso de generación de esperma y destruyó parte de su ADN. 

En The Guardian informan de que como resultado se obtuvieron descendencias en las que más del 95 % de los mosquitos eran machos. El equipo al cargo observó que los mosquitos modificados se aparearon con otros naturales, creando mosquitos fértiles cuya reproducción consistió en una proporción abrumadora de machos que portaban el gen. 

Según Crisanti, esta modificación supone un salto cualitativo con respecto a cualquier logro anterior. En The Guardian también se cita a Nikolai Windbichler, investigador asociado del Imperial College de Londres y coautor del estudio, que afirmó que distorsionar el sexo de una plaga es un planteamiento con más de cincuenta años de historia, pero que la tecnología necesaria para su puesta en práctica no ha estado disponible hasta ahora. 

Desde Howstuffworks.com se aplaude la investigación pero se invita a la cautela. «Existen varios aspectos de este descubrimiento que, aunque resultan prometedores, no dejan de ser preliminares y sólo suponen la punta del iceberg en cuanto al empleo de mosquitos transgénicos contra el contagio del paludismo. En el mejor de los casos transcurrirán otros diez años antes de que se pongan en libertad mosquitos resistentes al paludismo. Además existen dudas fundadas sobre la liberación de decenas de miles de animales transgénicos en un entorno natural». 

Desde Howstuffworks.com se recuerda que nunca antes se ha ejecutado una acción a esta escala y que no hay forma de conocer de antemano sus implicaciones ecológicas a largo plazo. Podría ocurrir que los parásitos del paludismo se adapten a la composición genética de sus nuevos huéspedes, manteniendo la enfermedad activa pero en un estado para el que no existe tratamiento alguno. 

El Dr. Luke Alphey, director de grupo del programa de enfermedades víricas vectoriales del Instituto Pirbright, muestra una postura más positiva al respecto. Comentó en The Guardian que esta investigación supone un «gran paso adelante» y añadió que «el objetivo general de este programa de investigación es aún más ambicioso, pues plantea crear una versión de este sistema genético que se propague entre las especies objetivo, elimine las hembras y provoque la destrucción de poblaciones o su extinción».