Oriana Fallaci

Oriana Fallaci / Wikimedia - Autor: GianAngelo Pistoia

Tal día como hoy… 15 de septiembre de 2007 fallecía Oriana Fallaci

 

El 15 de septiembre de 2007 fallecía a los 77 años la periodista y escritora Oriana Fallaci en Florencia (Italia). Se trata de una de las figuras más famosas de la historia del periodismo, y sin duda la mujer más destacada que ha ejercido esta profesión.

 

CV / Había nacido en Florencia el 21 de junio de 1929. Su infancia y adolescencia transcurrieron durante el fascismo y la II Guerra Mundial. Hija de un partisano antifascista, ella misma participó durante la guerra en la Resistencia adscrita al movimiento ‘Justicia y Libertad’. Al concluir la guerra, empezó a estudiar Medicina en la Universidad, estudios que abandonó para dedicarse al periodismo.

Empezó trabajando en el rotativo ‘Mattino dell’Italia centrale’, un periódico del inspiración democristiana del que, paradójicamente, fue despedida

Empezó trabajando en el rotativo ‘Mattino dell’Italia centrale’, un periódico del inspiración democristiana del que, paradójicamente, fue despedida por negarse a firmar un artículo elogioso de Palmiro Togliatti, a la sazón secretario general del Partido Comunista Italiano. Se trasladó entonces a Milán, entrando a trabajar en el semanario ‘Epoca’, que estaba dirigido por su tío, Bruno Fallaci. Para no ser acusado de nepotismo por no favorecer a su sobrina,  se le adjudicaron, según ella misma recordó años después, los encargos más infames. También fue allí, según sus propias palabras, donde aprendió la verdad de esta profesión y se hizo como la periodista que luego alcanzó la fama internacional. En general, se ocupaba de temas de modernidad, mundanería y sucesos.

Tras haber viajado por América, en 1956 publicó su primer libro, ‘Los siete pecados capitales de Hollywood’, en el que denunciaba las fatuidades de la industria del cine americano, y las corruptelas que le eran inherentes. El libro estaba prologado por Orson Welles y fue su primer éxito. Durante la década de los sesenta saltó al estrellato periodístico internacional, haciéndose famosa por la osadía de sus artículos y por las entrevistas, que siempre supo arreglárselas para realizar a los personajes más controvertidos.

Los sesentas y setentas fueron su época dorada. Publicó reportajes sobre la condición de la mujer en oriente, entrevistas y fue la primera mujer corresponsal de guerra

Los sesentas y setentas fueron su época dorada. Publicó reportajes sobre la condición de la mujer en oriente, entrevistas y fue la primera mujer corresponsal de guerra. Entrevistó a científicos y astronautas de la NASA –del Apolo XI y XII-, al general Giap –comandante militar del ejército de Vietnam del Norte, a Yasser Arafat –jefe de la OLP-, el Sha de Persia, Henry Kissinger, Haile Selassie, Golda Meir, Indira Gandhi…

Cubrió la muerte de personajes como Martin Luther King, Robert Kennedy, y las revueltas estudiantiles. Ácidamente crítica, dijo de estos movimientos estudiantiles «revolucionarios» que eran “(…) estudiantes burgueses que invocan al Che Guevara, pero que viven en casas con aire acondicionado, van a la escuela con el todoterreno de papá, y al night club con la camisa de seda”. Opiniones, éstas, que no le granjearon simpatías, precisamente, entre los sectores de la izquierda.

En vísperas de los Juegos Olímpicos de México en 1968, se produjo la conocida como ‘matanza de Tlatelolco’. En la Plaza de las Tres Culturas, la policía y el ejército cargaron contra los estudiantes, causando decenas de muertos. Oriana Fallaci estaba allí y fue gravemente herida por ráfagas de metralleta. Se la dio por muerta y fue llevada como cadáver hasta la sala mortuoria, donde un capellán se percató de que estaba aún con vida.

Nunca se alineó directamente con ningún partido, lo que le valió las críticas de los más diversos sectores, según quien fuera el objeto de sus críticas

Nunca se alineó directamente con ningún partido, lo que le valió las críticas de los más diversos sectores, según quien fuera el objeto de sus críticas, tanto a izquierda como a derecha. Del futuro rey Juan Carlos I cuando todavía era el heredero (oficioso) de Franco comentó en una carta, a propósito de su estancia en España en 1967, que almorzar con Juan Carlos y Sofía había sido lo peor, y añadía: “(…) Conozco a estos dos idiotas. Los entrevisté en Atenas antes de su estúpido matrimonio, y están hechos del mismo molde que Franco (…) No es sorprendente que Juan Carlos y Sofía se conviertan en rey y reina de España cuando muera el Asesino”.

Oriana Fallaci en Italia / Wikimedia

A partir de los años ochenta, cobró interés por los primeros atentados suicidas de terroristas islámicos, y se dedicó a denunciar el peligro que el Islam representaba para las sociedades y los valores occidentales, incompatibles, a su juicio, con las sociedades occidentales y las democracias. Una vez más, se ganó peligrosos enemigos. En cierto modo, en unas sociedades como las nuestras, con los intelectuales no ejerciendo ya la crítica al poder, sino participando de sus comederos, Oriana Fallaci representó el viejo espíritu que en otros tiempos habían encarnado Voltaire o Zola. Lástima que tampoco haya sido un ejemplo para la mayoría de periodistas actuales…

Enferma de cáncer de pulmón en sus últimos años, regresó a Florencia para morir en la misma ciudad que la había visto nacer. En sus propias palabras: “Quiero morir en la torre de Mannelli mirando el río Arno desde el Ponte Vecchio. Era el cuartel general de los partisanos que gobernaba mi padre, el grupo de “Justicia y Libertad”. Miembros del Partito d’Azione, liberales y socialistas. Cuando era niña iba allí, y mi nombre de batalla era Emilia”.

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