El estudio realizado por el Herschel Oxygen Project en tres bandas de frecuencia del infrarrojo fue todo un éxito. El equipo de investigadores encontró una molécula de oxígeno por cada millón de moléculas de hidrógeno.

Un balón de oxígeno para los astrónomos

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Un equipo internacional de astrónomos ha logrado detectar sin lugar a dudas moléculas de oxígeno en el espacio. Gracias a los datos obtenidos por el observatorio espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA), el mayor telescopio astronómico jamás puesto en órbita, el equipo del Herschel Oxygen Project logró observar moléculas de oxígeno en el cercano complejo de formación de estrellas de Orión.

Orión.

Esta investigación, publicada en The Astrophysical Journal, da solución a un misterio que ha traído de cabeza durante décadas a la comunidad astronómica. Aunque estudios anteriores habían mostrado la existencia de oxígeno atómico en zonas calientes del espacio, las búsquedas de oxígeno en su forma molecular, dos átomos de oxígeno unidos, no habían dado frutos hasta ahora.

Estas lecturas telescópicas suponen una pieza más del rompecabezas del oxígeno espacial, pero el equipo aún debe dar solución a una gran cantidad de preguntas sin respuesta. Entre ellas la cantidad de oxígeno atómico detectada, menor de lo esperado. ¿Dónde se encuentra el oxígeno dentro de las nubes frías?

Para aportar una explicación que aclare esta concentración de oxígeno, los astrónomos sugirieron que puede que los átomos de este elemento se congelen y conviertan en granos diminutos de polvo flotante en el espacio que se unen a moléculas de agua helada. Este proceso los mantendría ocultos ante cualquier tipo de intento de detección.

Si esto fuera cierto, el hielo se evaporaría en regiones más cálidas del cosmos y volvería a convertirse en gas, liberando así el oxígeno molecular y poniéndolo a la vista de los telescopios.

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Una molécula de oxígeno por cada millón de moléculas de hidrógeno

Para comprobar sus hipótesis el equipo utilizó el instrumento HIFI («Instrumento heterodino en el rango del infrarrojo lejano») de Herschel y lo apuntó a la nebulosa de Orión, donde sospechaban que la formación de estrellas calentaría el gas y el polvo circundantes.

El estudio realizado por el Herschel Oxygen Project en tres bandas de frecuencia del infrarrojo fue todo un éxito. El equipo de investigadores encontró una molécula de oxígeno por cada millón de moléculas de hidrógeno.

En palabras de Paul Goldsmith, científico del proyecto Herschel para la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, California, y autor principal del estudio : «Esto podría explicar dónde se esconde parte del oxígeno. Sin embargo, todavía no hemos encontrado grandes cantidades y tampoco sabemos qué tienen de especial los lugares en los que lo hemos encontrado. El Universo todavía guarda muchos secretos.»

El oxígeno, en todas sus formas, es el tercer elemento más abundante del Universo y uno de los componentes principales de nuestro planeta. Lo podemos encontrar en nuestra atmósfera, en los océanos y en las rocas, y es fundamental para la vida tal y como la conocemos, ya que respiramos su forma molecular. Pero su comportamiento en el espacio sigue siendo un misterio.

Aunque con este estudio se ha logrado un avance muy significativo en la búsqueda de oxígeno, hay que seguir trabajando en este sentido. Göran Pilbratt, científico del Proyecto Herschel para la ESA y autor del estudio, comentó que: «Gracias a Herschel, ahora disponemos de pruebas irrefutables de que el oxígeno molecular está ahí fuera. Todavía quedan muchas preguntas por resolver, pero la gran capacidad de Herschel nos permitirá hacerles frente.»

En mayo de 2009 se lanzó desde el puerto espacial de Kourou (Guayana Francesa) el cohete Ariane 5 ECA, que puso en órbita a Herschel junto a la aeronave Planck de la ESA. Herschel está diseñado para realizar operaciones científicas continuas durante un mínimo de tres años. La misión finalizará cuando se agote el helio utilizado para enfriar el plano focal de los instrumentos de a bordo, situación prevista para entre finales de 2012 y la primavera de 2013.

Los observatorios espaciales son necesarios porque la atmósfera terrestre bloquea la mayoría de las longitudes de onda pertenecientes al infrarrojo, imposibilitando la observación de las estrellas desde la superficie terrestre.