Pablo Neruda

Pablo Neruda en 1963 / Wikimedia

Tal día como hoy… 23 de septiembre de 1973 fallecía Pablo Neruda

 

El 23 de septiembre de 1973 fallecía en Santiago de Chile el poeta y escritor Pablo Neruda. Permanecía apartado de la vida pública desde un año antes, enfermo de cáncer de próstata, retirado en su casa de Isla Negra. Fue Premio Nobel de Literatura en 1971 y, según el reconocido crítico literario Harold Bloom, uno de los autores más prominentes del canon de la literatura occidental.

 

CV / Había nacido en Parral (Chile) el 12 de julio de 1904. Su verdadero nombre era Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Adoptó desde muy joven el seudónimo de Pablo Neruda, al parecer por la contrariedad que suscitaba en su padre el hecho de tener un hijo poeta, pasando así tal «vergüenza» más desapercibida.

La de Neruda es una vida viajera –a veces forzada por el exilio-, bohemia y aventurera

El porqué de ‘Neruda’ no está del todo claro, ni el propio autor se esforzó demasiado en desvelarlo. Podría ser en homenaje al escritor checo Jan Neruda, aunque es poco probable que cuando lo adoptó en 1921, con diecisiete años, hubiera podido tener noticia de él. También se ha especulado con un pasaje de ‘Un estudio en escarlata’, de Connan Doyle, en el cual Sherlock Holmes cita un concierto de la violinista Wilma Norman-Neruda. Sea como fuere, el seudónimo devino con el tiempo más famoso que las dos posibles fuentes de inspiración.

La de Neruda es una vida viajera –a veces forzada por el exilio-, bohemia y aventurera. Igualmente, su inapreciable obra literaria va ligada a un firme compromiso político y a su actividad comunista militante, que nunca abandonó. En 1924 publicó ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’, que le aportó un gran reconocimiento literario.

En 1927 comenzó su carrera profesional como diplomático en extremo oriente, siendo Ceilán, Java, Birmania, Singapur… Cuando recaló en España, se integró y participó con la generación del 27, conociendo a la mayoría de sus componentes y haciendo amistad con Lorca y Alberti. En su obra póstuma en prosa ‘Confieso que he vivido’ (1974), narra algunos episodios de esta época.

Le afectó muy especialmente el asesinato de su amigo García Lorca y se comprometió activamente con la causa de la República española

La Guerra Civil Española le sorprendió en Madrid. Le afectó muy especialmente el asesinato de su amigo García Lorca y se comprometió activamente con la causa de la República. En 1937 publicó su inolvidable ‘España en el corazón’. Al concluir la guerra, gestionó la acogida en Chile de muchos exiliados republicanos.

Participó en las elecciones presidenciales de 1946 en la coalición que llevó al poder a Gabriel González Videla, que inmediatamente después de su victoria desencadenó una feroz represión contra sus «aliados» comunistas, viéndose Neruda obligado a huir de Chile. En Francia fue acogido, entre otros, por Picasso. De estos tiempos de exilio data la película ‘Il postino’ (1994), que describe su exilio en la isla italiana de Salina. Hay que decir, ello no obstante, que la novela en que se basa la película –‘Ardiente paciencia’, de Antonio Skármeta-, sitúa la acción en Isla Negra en 1970.

Neruda regresó a Chile en 1952, reemprendiendo una actividad política y siendo reconocido literariamente a nivel mundial. En 1965 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford. Fue candidato a la presidencia de Chile en 1970 fue nombrado candidato a la presidencia de Chile por el Partido Comunista, pero renunció a ella integrándose en favor de la unión de la izquierda encabezada por Salvador Allende. Fue nombrado embajador en Francia, cargo al que renunció en febrero de 1973 debido a su enfermedad, retirándose a su evocadora residencia de Isla Negra.

Desde un primer momento se especuló con que la muerte de Neruda hubiese sido acelerada por la dictadura mediante una inyección letal

El 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado militar y en medio de la brutal represión que se desencadenó, su salud empeoró y fue trasladado a la Clínica Santa María, en Santiago, donde murió cuatro días después. Su casa en Santiago fue saqueada y su biblioteca, incendiada. En el funeral, y pese a estar rodeados por la policía, los asistentes entonaron públicamente ‘La Internacional’, por última vez en mucho tiempo. Muchos de ellos pasaron posteriormente a la inacabable lista de «desaparecidos» durante la dictadura.

Desde un primer momento se especuló con que la muerte de Neruda hubiese sido acelerada por la dictadura mediante una inyección letal. Así lo denunciaron Rodolfo Reyes, sobrino suyo, y el propio asistente de Neruda, Manuel Araya. Sus restos fueron exhumados para proceder a la intervención forense… la polémica persiste.

Desde 1992, los restos de Neruda descansan en Isla Negra, junto a los de Matilde Urrutia, su última esposa.

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