La investigación incorpora una perspectiva innovadora, basada en los paisajes alimentarios (foodscapes)

¿Cuál fue el rol de la cocina y la alimentación en la transformación social y económica del Mediterráneo antiguo?

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¿Cuál fue el rol de la cocina, la comida y el consumo de alimentos en las transformaciones locales y globales que tuvieron clueca Mediterráneo Occidental entre los siglos VIII y V a.C.? De qué manera la llegada de gente griega y fenicia, con nuevas culturas culinarias y nuevos alimentos, transformaron los paisajes alimentarios mediterráneos? ¿Cuál fue el papel de estas prácticas cotidianas en la construcción de las nuevas comunidades e identidades sociales mediterráneas?

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UPF / Estos son algunos de los retos que se propone abordar el proyecto de investigación “Comidas, cocinas y prácticas de consumo en espacios coloniales mediterráneos (s. VIII – V a.C.)” (HESTIA), que se llevará a cabo desde el Grupo de Investigación de Arqueología Mediterránea: Conexiones, Materiales y Escritura (GRACME) de la UPF.

El proyecto, que ha recibido una ayuda de 53.361 euros del Ministerio de Economía y Competitividad, en el marco de una convocatoria de 2014 cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), se desarrollará entre los años 2016 y 2018, y cuenta con Ana Delgado, profesora agregada de Prehistoria del Departamento de Humanidades, como investigadora principal.

Esta interconexiones transformaron las comidas y las cocinas de las casas y las comunidades mediterráneas / UPF

Esta interconexiones transformaron las comidas y las cocinas de las casas y las comunidades mediterráneas / UPF

El equipo de investigación se completa con Meritxell Ferrer y Mireia López, becarias postdoctorales Beatriu de Pinós, y Marta Santos, directora del Museo de Arqueología de Cataluña (MAC) – Empúries, y con la colaboración de otros investigadores y instituciones (Museo de las Tierras del Ebro, Junta de Andalucía y Joukowsky Institut for Archaeology-Brown University).

Juntos analizarán las transformaciones en la alimentación, las formas de cocina y de preparación de alimentos y los modos de consumo de comida y bebida que experimentaron las diversas comunidades mediterráneas entre los siglos VIII y V a.C., así como sus tradiciones, tecnologías, recetas culinarias y sus concepciones del cuerpo y de la corporalidad ligadas a la alimentación.

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Análisis de cinco entornos alimentarios distintos del Mediterráneo

El proyecto abordará el estudio de las persistencias, innovaciones, transformaciones e hibridaciones que se produjeron en este ámbito en cinco escenarios coloniales o empóricos del Mediterráneo Occidental: el Bajo Guadalhorce (Málaga), Baix Ebre, el área del Empordà, la Bahía de Oristano (Cerdeña) y Sicilia Occidental.

Analizará cómo los nuevos paisajes alimentarios que nacieron en estas cinco zonas fueron en buena medida resultado de las intensas conexiones y contactos entre áreas, personas y comunidades de orígenes diversos que modelaron profundamente las historias locales y globales del Mediterráneo a lo largo del primer milenio a.C.

Estas interconexiones -consideradas por algunos ya como una globalización- comportaron movimientos de personas, tecnologías, recetas, plantas, animales, alimentos, vajillas, recipientes de cocina, gustos y hábitos de consumo, que transformaron las comidas y las cocinas de las casas y las comunidades mediterráneas.

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Los paisajes alimentarios: una perspectiva innovadora

La investigación incorpora una perspectiva innovadora, basada en los paisajes alimentarios (foodscapes), un concepto que ha sido incorporado recientemente en estudios arqueológicos. Se trata de un enfoque que permite explorar la creación de nuevas culturas culinarias y de consumo en contextos sociales específicos afectados por la migración, o imbricados en redes de conexiones a través de las cuales se mueven personas, alimentos y tecnologías culinarias.

Este concepto contempla las culturas de consumo y gastronomías desde ópticas no estáticas

Este concepto contempla las culturas de consumo y gastronomías desde ópticas no estáticas, sino como prácticas y hábitos heterogéneos, dinámicos y cambiantes; además, también permite ampliar las visiones dominantes centradas en el rol de las prácticas culinarias y de consumo como espacios de nostalgia y autoidentificación, y hace visibles las contradicciones que se generan en los espacios cotidianos de las cocinas tradicionales.

Finalmente, esta perspectiva también pone de relieve el protagonismo de los ámbitos cotidianos, de la gente común y los grupos domésticos en las dinámicas históricas mediterráneas, tanto locales como globales, en las que el consumo de alimentos y su preparación juegan un papel central.

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