Paracelso

Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim [Paracelsus] Wikimedia Créditos: Galería: https://wellcomeimages.org/indexplus/image/V0004455.html

Tal día como hoy… 24 de septiembre de 1541 fallecía Teofrasto Paracelso

 

El 24 de septiembre de 1541 fallecía en Salzburgo (Austria) Teofrasto Paracelso. Médico, astrólogo, alquimista y mago, uno de los personajes más controvertidos de la historia de la Medicina. Galeno genial para unos; un charlatán y esoterista para otros. Fue sin duda un poco de todo esto, en la línea de la época que le tocó vivir, aún con difusos límites entre la superstición y la ciencia. Samuel Hahnemann (1755-1843), fundador de la homeopatía, lo consideró el precursor de esta escuela médica… o pseudomédica.

 

CV / Paracelso pertenece a una cierta tradición renacentista heredera del hermetismo -en la cual se inscribirían también personajes tan dispares como Nostradamus o Giordano Bruno-, los supuestos conocimientos secretos alquímicos y mánticos heredados de la Antigüedad, transmitidos secretamente a lo largo de la Edad Media.

Contrastan en él afirmaciones que hoy consideraríamos claramente supersticiosas o mágicas

Contrastan ciertamente en él afirmaciones que hoy consideraríamos claramente supersticiosas o mágicas, con intuiciones y prácticas médicas hoy asumidas científicamente que habría anticipado. Hemos de entender también que en el siglo XVI se estaba abriendo paso un nuevo discurso, el científico, que eclosionará en el XVII con la llamada Revolución Científica, pero no será todavía la hora de la Medicina científica. El siglo XVII es el de la Física-matemática, como el XVIII será el de la Química y el XIX el de la Biología, de la cual surgirá la Medicina moderna.

Paracelso nació en Zúrich (Suiza) el 10 de noviembre de 1493, con el nombre de Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim. Lo de ‘Paracelso’ se lo puso él en homenaje a Cornelio Celso, un médico romano del siglo I al que admiraba por los ocho libros de Medicina que se conservan, en los que aborda elementos primarios de farmacéutica, cirugía y dieta, los cuales se supone que formaban parte de una perdida enciclopedia mucho más extensa. A su vez, Paracelso era hijo de un alquimista y médico que le transmitió sus conocimientos.

Defendió el carácter médico de la cirugía, algo que hoy puede parecer evidente, pero que no lo era en aquella época

En su juventud trabajó como analista en las minas ayudando a su padre, de lo cual acaso provendrá su posterior interés por la mineralogía y su aplicación médica. Estudió medicina en las universidades de Basilea, Viena y Ferrara, trabajando posteriormente como cirujano militar al servicio de la República de Venecia. Defendió el carácter médico de la cirugía, algo que hoy puede parecer evidente, pero que no lo era en aquella época. Se consideraba una actividad marginal de los médicos en competencia con los barberos. Todavía en el siglo XIX el barbero era en muchos lugares el barbero-cirujano, y hasta entrado el XX el saca-muelas. Según Paracelso, si un médico no era cirujano, no era médico, y si un cirujano no era médico, no era cirujano.

Su interés por las propiedades de los minerales le llevó a elaborar tratamientos para ayudar a combatir las enfermedades. Fue el acuñador del término ‘sinovial’ para referirse al líquido que recubre y lubrica las articulaciones. Estudió la sífilis y el bocio, proponiendo para la primera, y para otras enfermedades «venéreas», tratamientos a base de mercurio y azufre; como se siguió haciendo hasta la aparición de las sulfamidas, con las cuales se compaginó, y de los antibióticos ya en el siglo XX. En la misma línea, introdujo el láudano como tratamiento contra el dolor físico. Preparó medicinas obtenidas de las plantas a partir de tratamientos alquímicos.

Un personaje sin duda contradictorio, como su época, a caballo entre la Edad Media y la Modernidad

Se ganó fama de mago y se dijo de él que había encontrado el secreto de la piedra filosofal, transformando plomo en oro. Paracelso entendía el cuerpo humano como un microcosmos, siendo los pilares de la práctica médica la astronomía –astrología en realidad-, las ciencias naturales, la química y el amor. Un sincretismo del cual, ello no obstante, surgieron como hemos visto aportaciones interesantes. Un personaje sin duda contradictorio, como su época, a caballo entre la Edad Media y la Modernidad, en la cual coexistían elementos de ambas que hoy nos parecerían incompatibles.

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