Pasteur presentaba la vacuna de la rabia

Estudio de microbiología de Pasteur / Wikimedia

Tal día como hoy… 6 de julio de 1885 Pasteur aplicaba por primera vez la vacuna de la rabia

 

El 6 de julio de 1885, el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur (1822-1895) aplicaba por primera vez la vacuna de la rabia a un ser humano. Fue un niño llamado Joseph Meister, que había sido mordido por un perro rabioso.

 

CV / Las aportaciones de Louis Pasteur a la ciencia médica son fundamentales para entender lo que se llamará luego la edad de oro de la microbiología, de la que fue su gran impulsor. Demostró que todo proceso de descomposición orgánica se debe a la acción de organismos vivos, y que el surgimiento de microorganismos en caldos de cultivo no se debe a generación espontánea, como se había creído hasta entonces; desarrolló el principio de esterilización que lleva su nombre: pasteurización; resolvió el «misterio» del ácido tartárico a partir de la isometría óptica; desarrolló una teoría de las enfermedades infecciones y el principio de las vacunas a  partir de los descubrimientos de Jenner, pero por primera vez con agentes patógenos artificialmente debilitados.

En 1880 Pasteur estaba trabajando con pollos para encontrar los mecanismos de transmisión de la bacteria responsable del cólera aviar (Pasteurela multocida)

En 1880 Pasteur estaba trabajando con pollos para encontrar los mecanismos de transmisión de la bacteria responsable del cólera aviar (Pasteurela multocida). El procedimiento consistía en inocular la bacteria a pollos y observar la evolución de la enfermedad. Se dice que antes de irse de vacaciones, encargó a su ayudante, Charles Chamberland, que inoculase un cultivo de la bacteria a un grupo de pollos, pero éste, acaso por las prisas vacacionales, se olvidó de hacerlo. Al regresar al cabo de un mes, se encontraron el cultivo de bacterias donde lo habían dejado, obviamente muy debilitado, y a los pollos vivos y coleando. Se les inoculó de todas maneras el cultivo, y los pollos desarrollaron algunos síntomas y una versión leve de la enfermedad, sobreviviendo todos ellos.

Un caso de serendipia que Pasteur supo entender indiciariamente. No así Chamberland, que ya iba a matar a los pollos cuando Pasteur lo detuvo. La idea de que una versión débil de la enfermedad podía inmunizar frente a versiones más virulentas era conocida desde que Edward Jenner lo había probado con éxito con la viruela. Lo que hizo Pasteur fue exponer los pollos de nuevo al cólera y, como efectivamente había supuesto, no murieron porque habían desarrollado la inmunidad.

Un caso de serendipia que Pasteur supo entender indiciariamente. No así Chamberland, que ya iba a matar a los pollos cuando Pasteur lo detuvo

Años después, en 1885, Pasteur estaba desarrollar la vacuna contra la rabia según el mismo principio, en este caso con conejos, cuyo tejido nervioso ponía a secar una vez muertos para debilitar al agente patógeno. Hasta entonces lo había probado solo con perros, pero aquel 6 de julio sobrevino una emergencia. Un niño de 9 años, Joseph Meister, había sido mordido por un perro con rabia al que había provocado con un palo, y iba a morir sin duda alguna cuando desarrollara la enfermedad. Pasteur no era médico, por lo tanto, se arriesgaba a un serio problema legal. Ello no obstante, se decidió a inocular la vacuna al niño: diez días con inyecciones diarias… con un éxito total: el niño no desarrolló la rabia. Y fue aclamado como un héroe.

Joseph Meister le estuvo agradecido toda su vida. De adulto trabajó como vigilante vigilante del Instituto Pasteur, cuya figura siempre veneró, hasta su muerte en 1940. Sobre la muerte de Meister por suicidio en 1940, a los 64 años, circuló la leyenda según la cual durante la ocupación alemana de Francia en la II Guerra Mundial, intentó evitar la entrada de los soldados de la Wehrmatch en la cripta de Pasteur, y al no poderlo impedir, al llegar a su casa se suicidó desesperado. Una leyenda urbana, casi con toda seguridad, pero ahí queda.

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