Paul Erdos

Créditos imagen de Paul Erdos: Topsy Kretts, Wikimedia

Tal día como hoy… 20 de septiembre de 1996 fallecía Paul Erdos

 

El 20 de septiembre de 1996 fallecía en Varsovia a los 83 años de edad, víctima de un infarto mientras asistía a una conferencia, Paul Erdos, uno de los matemáticos más geniales del siglo XX. Es también de los más prolíficos y de los pocos que tiene un número con su nombre, aunque en este caso no es el resultado de sus investigaciones, sino un homenaje a su extraordinaria prolificidad como matemático.

 

CV / Erdos es sin duda un personaje atípico. Afable y a la vez excéntrico, nunca se callaba lo que pensaba, lo que le reportó serios problemas con, en sus propias palabras, «Joe» y «Sam», en alusión a Stalin y al ‘Tío Sam’ –los EEUU-. Se dijo de él que fue ‘El hombre que solo amaba los números’, título de un libro sobre él escrito en 1998. Fue también famoso por sus citas, que denotan una actitud de lúcida ironía, algo misatrópica, hacia la sociedad, no importaba si capitalista o comunistas. Solo así se puede decir, por ejemplo, que “la televisión es un invento ruso para destruir la educación americana”, o que “Dios es el supremo fascista”.

Se dijo sobre él que fue ‘El hombre que solo amaba los números’, título de un libro sobre él escrito en 1998

Nació el 26 de marzo de 1913 en Budapest. Era hijo de una familia de judíos húngaros, ambos profesores de matemáticas. Paul heredó esta vocación de sus progenitores y fue un niño prodigio. Pero no lo iba a tener fácil en la Hungría de la posguerra, bajo la dictadura del ultranacionalista, protofascista y antisemita Horthy. Pese a que los judíos estaban vetados en la Universidad húngara Erdos consiguió acceder por haber sido el ganador del examen nacional de ingreso. Se matriculó, obviamente, en Matemáticas.

La obtención del doctorado en 1934 coincidió con el recrudecimiento del antisionismo y Erdos optó por marcharse a Inglaterra, acogido por el matemático Louis Mordell, impresionado por su talento innato. En 1938 consiguió un puesto eventual de profesor en la Universidad de Princeton (New Jersey, EEUU). Pero en los EEUU tuvo también problemas durante la cruzada anticomunista de McCarthy. Resulta que Erdos mantuvo correspondencia con un matemático de la China comunista, sobre cuestiones estrictamente matemáticas, pero esto le puso en el punto de mira como sospechoso de comunista.

El epitafio para su tumba que él mismo propuso fue: “Por fin ya no me vuelvo más y más estúpido

En 1954, después de haber impartido un curso en Amsterdam, fue interrogado al regresar por los servicios de inmigración norteamericanos, una de cuyas preguntas fue qué opinión tenía de Karl Marx. Erdos respondió que no se consideraba facultado para emitir una opinión, pero que sin duda había sido un gran hombre. Y claro, perdió el visado y se le denegó la entrada. Se trasladó entonces a Israel y solo regresó a los EEUU en una ocasión, en 1958, para impartir conferencias, y en todo momento estuvo «acompañado» por agentes del FBI durante su estancia.

Fue siempre un acérrimo defensor de las demostraciones elementales, desde la consideración de que lo elemental era lo más simple y elegante

En Matemáticas, investigó sobre Combinatoria, Análisis, Teoría de Números, Teoría de aproximación, Teoría de Grafos, Probabilidad… Fue siempre un acérrimo defensor de las demostraciones elementales, desde la consideración de que lo elemental era lo más simple y elegante. Muchos de los problemas que Erdos trabajó, especialmente en los años treinta y cuarenta, fueron posteriormente decisivos en el desarrollo de la combinatoria que se aplicó a la naciente informática, de la que se considera un precursor. A lo largo de su vida publicó más de 1.500 artículos, superando en parte a otro de los grandes matemáticos de la historia, Leonard Euler. Erdos publicó más artículos que Euler, pero éste escribió más páginas.

¿Y qué es el número Erdos? Un homenaje a su increíble prolificidad con elementos de humor matemático, ideado por sus amigos y colaboradores, aplicando la teoría sociológica de los (seis) grados de separación. Así, a Erdos le correspondería el cero: a cualquiera que hubiera colaborado con él en algún artículo, el uno; a quienes hayan colaborado con alguno de los colaboradores directos de Erdos, el tres; y así sucesivamente. Pues bien, con el número Erdos 1 hay 485 matemáticos con el 2 ya son 5.337… y se estima que el 90% de los matemáticos de todo el mundo tienen un número «Erdos» menor que ocho.

El epitafio para su tumba que él mismo propuso fue: “Por fin ya no me vuelvo más y más estúpido”.

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