“Picasso Dionisiaco” refleja en 22 obras su relación con el vino y lo clásico

La exposición podrá visitarse del 5 de octubre al 16 de junio de 2019 / Pixabay

La exposición “Picasso Dionisiaco” reúne, por primera vez, 22 obras de Pablo Picasso que abordan su relación con el vino y que ayudan a explicar la relación del pintor malagueño con el mundo clásico y los dioses Baco y Dionisio.

 

EFE / El Museo Vivanco de la Cultura del Vino, situado en Briones (La Rioja), atesora entre sus fondos todas estas piezas, 19 cuadros y tres cerámicas, pero en su exposición permanente solo hay algunos, por lo que, desde hoy y hasta mediados de junio de 2019, hay una ocasión única para ver juntos estos trabajos “picassianos”.

“Picasso Dionisiaco” ahonda en la figura del artista y su proceso creativo y busca causar una reacción emocional en el espectador, para lo que también se reproducen frases con las que Picasso explicaba su forma de ver la vida, el placer o el trabajo artístico, lo que permite conocer una parte de su personalidad y su forma de entender el mundo clásico.

“Picasso Dionisiaco” ahonda en la figura del artista y su proceso creativo y busca causar una reacción emocional en el espectador

Un mundo lleno de faunos, minotauros, mitos y dioses, entre ellos el del vino, el hijo de Zeus, Dionisio, que para Picasso fue un tema recurrente, en el que trabajó durante décadas y creó unas obras que ahora salen a la luz en este museo riojano, declarado, en 2007 por la Unesco, como el mejor del mundo en su categoría.

“La obra de Picasso es inabarcable, con lo que no se puede decir que estas sean todas sus obras sobre el vino, pero sí que creemos que ofrecen una idea de cómo interpretaba el mundo clásico y su relación con Dionisio”, ha detallado a Efe el director del museo, Eduardo Díez Morrás.

El nexo entre esa interpretación de lo clásico por Picasso son Dionisio y Baco, los dioses de la vid y el vino en las culturas griega y romana, respectivamente, aunque, en realidad, el segundo era una adaptación del primero.

Picasso, ha añadido, “tenía una gran afinidad con la iconografía clásica y realizó series de obras sobre el minotauro o con escenas báquicas” porque “Dionisio le interesó mucho”.

De hecho, muchas de estas figuras clásicas entroncan con otra de las “obsesiones” de Picasso en toda su obra, “la de los personajes ambiguos, que tan pronto están haciendo el bien como, en otro momento, se ven en una vida más azarosa”, algo que sucede, por ejemplo, con los faunos en la cultura clásica, ha afirmado.

La muestra comienza con una de las “joyas” del museo, que no tiene nada que ver con el mundo clásico, sino con el cubismo, se trata del bodegón “Botella de vino”

La muestra comienza con una de las “joyas” del museo, que no tiene nada que ver con el mundo clásico, sino con el cubismo, se trata del bodegón “Botella de vino” (Bouteille de vin.1922) que habitualmente está en la colección permanente de este centro, pero que ha sido desplazado de ella para ser el punto de partida de la exposición.

Además de exponer los fondos de Picasso que se relacionan con el vino, el museo riojano ha tratado de realizar un ejercicio de “comparación” de cómo se interpretaba una bacanal en diferentes momentos de la historia.

Así, los visitantes pueden ver un mosaico romano original con una escena de fiesta y vendimia; un grabado del italiano Mantegna, del siglo XV, de la misma temática; y, entre ambas, la litografía de Picasso “Hommage à Bacchus”, de 1956.

“Es una forma de comparar diferentes visiones y de demostrar que Picasso era un gran conocedor de la cultura clásica”, ha incidido Díez Morrás.

Se han incluido dos carteles creados por Picasso relacionados con locales de hostelería, las litografías “Sala Gaspar” (1961) y “Galerie 65, Cannes” (1956)

Además, se han incluido dos carteles creados por Picasso relacionados con locales de hostelería, las litografías “Sala Gaspar” (1961) y “Galerie 65, Cannes” (1956); así como su primera obra mitológica conocida, “Hércules con su maza”, firmada como “Pablo Ruiz” en 1890, cuando tenía nueve años; “Danza de faunos” (1957), “Flautista y cabra” (1948) y la jarra “El barbudo” (1953).

Todos estos trabajos conforman una exposición temporal que complementa a la permanente del Museo Vivanco, pero que “también tiene entidad por sí sola porque no nos hemos querido centrar en la parte técnica, sino en Picasso como artista”, ha explicado.

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