Laplace trabajó mucho otros campos científicos, además de la astronomía / Créditos: Jean-Baptiste Paulin Guérin – http://www.photo.rmn.fr/

Tal día como hoy… 5 de marzo de 1827, fallecía Pierre Simon de Laplace

 

El 5 de marzo de 1827, fallecía en París Pierre Simon de Laplace, continuador y perfeccionador de la obra de Newton, denominado en ocasiones «el Newton francés», y uno de los máximos representantes del determinismo científico. En cierta ocasión, Napoleón le preguntó por qué razón no citaba nunca a Dios en sus obras, a lo que Laplace respondió que no tenía ninguna necesidad de utilizar tal hipótesis para explicar el mundo.

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CV / Había nacido el año 1749 en Beaumont-en-Auge, Normandía, en una familia de granjeros. Estudió en la Universidad de Caen, de donde pasó a París apadrinado por d’Alambert, quien quedó impresionado por su capacidad matemática y lo recomendó como profesor de la escuela militar de artillería, donde tuvo como alumno a Napoleón.

Elaboró también una teoría sobre la formación del sistema solar a partir de las nebulosas, descubiertas por Hershell, que ya había anticipado Kant

En astronomía, trabajó muchos temas que Newton había dejado sin resolver, como las desigualdades planetarias. Mientras que Júpiter y la Luna presentaban una cierta aceleración, Saturno se desaceleraba. De mantenerse las cosas así, Júpiter acabaría precipitándose sobre el Sol, Saturno escaparía de él y la Luna se estrellaría contra la Tierra. Laplace demostró que estas «anomalías» no eran constantes, sino periódicas en torno a los mil años. Con ello demostraba la estabilidad del sistema solar.

Elaboró también una teoría sobre la formación del sistema solar a partir de las nebulosas, descubiertas por Hershell, que ya había anticipado Kant. Sería el colapso gravitatorio de una nebulosa lo que habría dado lugar a la formación del Sol, y el material condensado a su alrededor a los planetas. Con esto se explicaba también que el sentido de las órbitas planetarias sea el mismo y que estén todas en un mismo plano.

Volviendo a la anécdota sobre Dios, Napoleón le recordó que muchos científicos lo consideraban “Una bella hipótesis”. Laplace le replicó que solo serviría para explicar el mundo hasta la fecha, pero no para predecir nada. Y para Laplace, el determinismo se proyecta sobre la predictibilidad. Luego la hipótesis de Dios sigue siendo innecesaria.

Pero sí podemos imaginar a un demonio, el «demonio de Laplace», aunque él nunca utilizó esta expresión, sino la siguiente:

“Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa del futuro. Se podría concebir un intelecto que (…) conociera todas las fuerzas que animan la Naturaleza (…) el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro, así como el pasado, estarían frente a sus ojos”.

O lo que es lo mismo: el efecto mariposa.

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El «demonio» de Laplace

Laplace trabajó mucho otros campos científicos, además de la astronomía. En matemáticas: La «Ley de Laplace», que asigna probabilidades a sucesos equiprobables; la “Transformada de Laplace” para ecuaciones diferenciales; el desarrollo de determinantes y de aproximación de integrales definidas; aplicación de la probabilidad a la esperanza de vida, a la duración de los matrimonios, a los errores en las observaciones; la ecuación de Laplace… En Física: Estudios sobre las mareas; aplicación de técnicas matemáticas al estudio de la electricidad y el magnetismo… En química: establecimiento de la fórmula de las transformaciones adiabáticas de los gases; determinación del calor específico –con Lavoisier-; el diseño del calorímetro de hielo y fundamentación de la termodinámica…

La posibilidad de su «demonio» parece en cualquier caso refutada hoy en día por las mismas ciencias a cuyo desarrollo tanto contribuyó y aportó

La posibilidad de su «demonio» parece en cualquier caso refutada hoy en día por las mismas ciencias a cuyo desarrollo tanto contribuyó y aportó. El segundo principio de termodinámica, la mecánica cuántica y el principio de incertidumbre se lo ponen muy difícil al demonio, al menos desde lo humanamente concebible.

Y si imaginamos al «demonio» como una computadora de capacidades ilimitadas, entonces están los límites de la naturaleza. Se ha demostrado que la capacidad computacional está limitada por la entropía máxima del universo, la velocidad de la luz y el tiempo mínimo requerido para mover información a partir de la longitud de Planck. La cifra aproximada, según el estudio de la Physical Review Phocus (2002), sería 10^120 bits; todo lo que requiera más que esta cantidad de datos, no se puede computar en todo el tiempo trascurrido hasta ahora en el universo.

Aunque, eso sí, también se ha apuntado que si el demonio de Laplace estuviera en un universo paralelo, entonces no habría limitación de tiempo. En fin.
Tras la caída de Napoleón, Laplace consiguió adaptarse al nuevo régimen borbónico y fue nombrado marqués. Murió a los 77 años.

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