¿Por qué fracasa tanto la pedagogía?

En enseñanza hay que ir siempre sobre seguro. Nuestros alumnos no son ratas de laboratorio, son nuestra más preciada inversión

La antigua pedagogía teórica no es una ciencia, es una creencia

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En mayo de 2014 la prensa se hizo eco de unos estudios que explicaban las causas pedagógicas del batacazo escolar. Desgraciadamente muchos docentes, algún sindicato y asociaciones de padres llevaban décadas denunciando esas mismas razones pero sin éxito patente. Pero la política de este país, alejada de realidades demostradas, de formación más humanística que científica, y pendiente de qué dirá la oposición, hizo caso omiso a todos aquellos datos. Por desgracia había hecho más caso a teóricos alejados del aula que a los que trabajaban en ella.

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David Rabadà_editedDavid Rabadà / CV

El primer estudio aplaudido por los medios aquel mayo fue el presentado por la Fundación Jaume Bofill. En este se había observado que cerca del veinticinco por ciento de los padres no ayudaba ni repasaba las tareas escolares de sus hijos, un dato que encajaba con el casi treinta por ciento de malogro escolar en secundaria. Desgraciadamente hacía décadas que docentes y sindicatos como ASPEPC-SPS denunciaban lo mismo sin ser escuchados apenas. En fin, que un escolar sin rutinas ni hábitos de estudio hogareños solía fracasar.

El segundo estudio difundido aquel mayo fue un artículo publicado en la revista PNAS por los sociólogos Yu Xie y Amy Hsin. Ellos, y tras ​​años de investigación, habían llegado a la conclusión que el esfuerzo era más importante que el talento, que si el sistema educativo no educaba en este sentido, y con gran independencia de los potenciales innatos de los chavales, éstos no podían alcanzar resultados adecuados. En la misma línea el sindicato ASPEPC-SPS había publicado artículos, hasta organizado las Primeras Jornadas de Secundaria en 2012, llegando a idénticas conclusiones. En fin, que se llevaban muchos años sabiendo las causas del problema pero la incertidumbre política y la de sus asesores habían frustrado todo intento de solución desde los centros educativos. Miles de excusas dieron algunos expertos pero hay algo muy simple, la verdad quiere pocas palabras, el fracaso nunca tiene suficiente.

Miles de excusas dieron algunos expertos pero hay algo muy simple, la verdad quiere pocas palabras, el fracaso nunca tiene suficiente

Visto todo lo anterior, la mejora en la enseñanza no vendrá de la política, y ni mucho menos de sus asesores, sino del compromiso entre padres y docentes bajo una Enseñanza Múltiple Contrastada, es decir de todo el corolario de estrategias que simplemente funcionan evitando pedagogías teóricas que fracasan. Ya se sabe que es mejor prevenir que curar, y para prevenir alumnos díscolos, pasotas y fracasados sólo hay que evitarles una mala educación de raíz, y en caso de padecer disfunciones, ser diagnosticados y tratados de pequeños. Durante la más temprana infancia, y tanto en la familia como en el colegio, deben existir una serie de acciones que eviten así el naufragio escolar, acciones de probado éxito y que ahora resumiremos.

Cabe insistir antes que en diciembre de 2012 la OCDE volvió a ratificar que España ostentaba el récord de fracaso escolar en la Unión Europea, algo que ocurrió en plena polémica con la nueva ley de educación, la LOMCE del ministro Wert. Poco antes del informe de la OCDE se habían convocado en el Col·legi de Doctors i Llicenciats de Catalunya en Barcelona unas jornadas educativas que los medios de comunicación no atendieron. El viernes 30 de noviembre de ese año se celebraron las I Jornades de Secundària para debatir concretamente las causas y las soluciones del desastre escolar nacional. El resumen de las jornadas fue enviado a los medios de comunicación, al Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya y al resto de partidos políticos.

¿Que por qué actualmente nuestros estudiantes suspenden más? Pues porque estudian menos. Así de simple. Quien quiera ahora que lo complique pero vistas las causas hay que preguntarse lo siguiente, ¿cómo resolver entonces el hundimiento escolar vigente? En caso de falta de capacidad por disfunciones cognitivas o sensoriales hay que diagnosticarlas y tratarlas ya en infantil y primaria. En caso que el alumno con capacidades simplemente estudie menos caben las siguientes soluciones.

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Cinco soluciones para el declive

Primero debemos evitar a los pedagogos teóricos, que alejados de las aulas hacen  imposible el correcto desarrollo de la actividad docente en las aulas. Como en breve argumentaremos, la pedagogía no puede hallar la solución al chasco escolar vigente. Lleva casi un par de siglos probando experimentos educativos y la cosa sigue igual o peor. En este sentido todos los expertos de aquellas jornadas respondieron lo mismo por separado. Todos ellos afirmaron con rotundidad que si hoy mismo se cerraran todas las facultades de pedagogía, el sistema educativo nacional no sufriría declive alguno, es más, mejoraría. Y uno de ellos era pedagogo.

Segundo, es muy importante que desde niños, tanto en casa como en la escuela, reine un ambiente de orden, silencio y concentración para facilitar la memorización y la comprensión de conceptos.

Tercero, la existencia desde muy pequeños de rutinas en clase y en casa a nivel de estudio, juego y descanso. Y en caso de ver anomalías rápidamente hallar la intervención de expertos que corrijan dislexias, faltas de lateralidad o problemas de percepción, algo que ya se ha insistido en todo el libro.

Cuarta, los alumnos necesitan ya en primaria maestros con excelentes conocimientos en su especialidad y con un dominio rico, elegante y preciso de los idiomas oficiales.

Y quinta y última, mucho esfuerzo aprendido, enseñado y adquirido ya desde infantil y primaria para alcanzar un alto nivel de comprensión lectora y sintaxis. Sin destreza en el lenguaje no se pueden comprender, memorizar o expresar los conocimientos.

es muy importante que desde niños, tanto en casa como en la escuela, reine un ambiente de orden, silencio y concentración para facilitar la memorización y la comprensión de conceptos
Es muy importante que desde niños, tanto en casa como en la escuela, reine un ambiente de orden, silencio y concentración para facilitar la memorización y la comprensión de conceptos

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Con los preceptos anteriores el sistema educativo formará personas cívicas, profesionales expertos y mentes críticas en base a conocimientos reales. En caso contrario estaremos derrochando mucho dinero en nuestros centros educativos para repetir los errores pedagógicos de los últimos más de cien años. Aun así, los pedagogos insisten que hay que invertir más dinero en sus teorías pero desgraciadamente estas divisas llegan más a la burocracia formada por los teóricos de la educación que a las aulas.

Mientras los demagogos continúan debatiendo leyes sin consenso que no sólo no han mejorado la enseñanza nacional, sino que la han empeorado 

Cabe añadir que entre el 2000 y el 2010 el gasto en educación española aumentó casi un 30 por ciento mientras, y según todos los informes PISA, descendían los resultados académicos de nuestros estudiantes. De todas formas países como Dinamarca o Estados Unidos invierte un 8,7 por ciento de su PIB en educación con índices de desempleo muy bajos y con una gran competitividad empresarial (en España se invierte cerca  de la mitad, sobre el 4 por ciento). Y otro dato, cuando Finlandia pasó a invertir tres veces más en investigación que en España, el número de sus patentes subió exponencialmente, es decir Unamuno se equivocó con su que inventen ellos.

No obstante todo lo anterior, los teóricos en educación insisten que unos profesores versados en teorías pedagógicas reducirían el fracaso escolar pero el perfil de los educadores no deviene el factor diferencial que justifique nuestro treinta por ciento de fiasco académico. Es obvio que tanto docentes como progenitores educamos bajo muchos errores. La lista de perfiles defectuosos en un lado y en el otro es muy larga. Profesores blandos, ignorantes y pasotas vienen seguidos de padres protectores, justificadores y ausentes, todo un corolario de gazapos que no son ni mejores ni peores que el resto de Europa. Y es más, el porcentaje de malos educadores es muy bajo. Lo más paradójico de todo ello es que quienes deberían arbitrar entre familias y docentes para mejorar nuestro sistema educativo, los gobernantes, todavía siguen lejos de la realidad pero cerca de pedagogos teóricos que acusan a los docentes de estar detrás del fiasco académico.

Mientras los demagogos continúan debatiendo leyes sin consenso que no sólo no han mejorado la enseñanza nacional, sino que la han empeorado. Es más, no han procurado hallar y aplicar medidas correctoras reales como, por ejemplo, sí hizo Estonia. Esta nación alcanzó así una envidiada excelencia y su equidad educativa. Pero España es un gigantesco, inmenso e infinito dinosaurio que nadie sabe como alentar por una simple razón, yace muerto educativamente. Un profeta dijo que la verdad nos hará libres, pero para alcanzarla hay que saber contrastar verdades, evitar los engaños de quienes puedan manipularnos y finalmente tomar las decisiones correctas.

Sólo si se ostenta una enseñanza de calidad se garantiza la libertad de criterio y de elección correctas en nuestra democracia

Sólo si se ostenta una enseñanza de calidad se garantiza la libertad de criterio y de elección correctas en nuestra democracia, en caso contrario ésta expirará bajo la mediocridad de los estúpidos, los intereses de los pícaros y la manipulación de los perversos. Y mucho hay de ello en nuestros políticos y en sus asesores en educación.

Los creyentes en la arcaica pedagogía teórica andan proponiendo teorías globales desde hace más de cien años bajo conceptos abstractos como la libertad, la creatividad y la felicidad del niño. Todo ello con la fatua ilusión de hallar una técnica mental universal para el aprendizaje fácil y feliz. Por desgracia todas estas esperanzas low cost no han logrado jamás reducir globalmente el fracaso escolar en todos nuestros centros educativos, más bien lo contrario, al sustituir el saber real por felicidad outlet lo han alentado.

El idealismo alemán, la pedagogía progresista, la pedagogía de Clarapède, el constructivismo de Piaget, la pedagogía Summerhill, la pedagogía de Tonucci, la escuela inclusiva, la pedagogía crítica, las inteligencias múltiples y la escuela por proyectos llevan más de cien años predicando la imaginación, la felicidad y la creatividad individuales como teoría central de un aprendizaje espontáneo en la especie humana. Y aunque alguna de ellas haya podido funcionar localmente en alguna escuela, lo hizo cuando allí la educación estaba por la labor, es decir cuando administración, terapeutas, familia y centro educativo ostentaban un gran nivel de compromiso y conocimientos eficaces.

Dicho en otras palabras, toda innovación funciona bien entre los alumnos que ya aprueban pero no saca de su pozo a los que suspenden una y otra vez. Por lo tanto el gran problema de las pedagogías teóricas es que jamás logran tener éxito universal. Cuando estas hipótesis educativas han sido aplicadas bajo leyes nacionales no han reducido el desastre escolar sino que lo han aumentado. Lo anterior nos debe retar a preguntar algo muy simple, ¿por qué fracasa tanto la pedagogía? Pues estas son las respuestas.

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 Más de cien años con experimentos pedagógicos

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Primero, las pedagogías teóricas buscan cambiar la educación bajo UN SOLO PRECEPTO BÁSICO SIMPLIFICADOR que haga del aprendizaje algo fácil y feliz para cualquier niño, pero la enseñanza no responde a un único factor general y primordial sino a un entramado de causas y efectos de alta complejidad que sólo grandes docentes llegan a vislumbrar. Debería realizarse una gran tesis doctoral sobre enseñanza para poder opinar con rigor y criterio al respecto.

El sistema de enseñanza es tan complejo que no existe un principio organizador sencillo en donde hallar una teoría pedagógica real. Perseguir eso es no darse cuenta de la diversidad del sistema y de nuestra mente. Sólo cuando todas las partes se hallan implicadas y coordinadas en prácticas de eficacia comprobada se reduce el fracaso escolar. Es decir cuando leyes, administración, centros y familias siguen praxis demostradas y diagnósticos acertados, la pérdida escolar cae bajo mínimos.

El sistema de enseñanza es tan complejo que no existe un principio organizador sencillo en donde hallar una teoría pedagógica real

Desgraciadamente, y pese a la complejidad extrema del sistema educativo, muchos pedantes se sienten capaces de opinar al respecto con toda impunidad, mucha temeridad y escasa capacidad. Desde políticos ingenuos hasta prepotentes sin perspectiva, pasando por pedagogos que no imparten clases y otros supuestos expertos, todos se atreven a opinar sobre enseñanza sintiéndose plenamente autorizados en ello. Tal atrevimiento resulta totalmente falaz, equívoco y perverso, sobretodo cuando muchos de ellos no se atreven a opinar sobre la reparación de su ordenador, de su coche, o sobre el diagnóstico de cáncer dado por su oncólogo. El educativo es un sistema todavía más complejo, caótico y multifactorial que un ordenador personal, un motor de explosión o que una metástasis corporal. La razón es simple, sabemos como funciona un xip, un coche y un tumor pero desconocemos todavía como nuestra mente aprende. No obstante, y hoy en día, se opina, critica y exige tanto al sistema de enseñanza que parece un partido Barça – Real Madrid, todo el mundo sabe de fútbol pero nadie juega en el campo.

Segundo, todas la pedagogías antes mencionadas se definen como innovadoras contraponiéndose a otras didácticas actuales. En ello confunden innovador como mejor, y malo como presente. Es decir, les resulta más fácil atacar y desprestigiar la didáctica profesional que sustituirla por prácticas eficientes. Ello lo perpetran por un simple hecho, no las conocen. Aun así las pedagogías teóricas siguen llamándose a si mismas innovadoras aunque hundan sus raíces pretéritas en el idealismo alemán del siglo XVIII, en su posterior pedagogía progresista del XIX o en su heredero constructivismo de inicios del XX. Es decir, como mínimo tienen más de dos siglos y por tanto poco de innovador pueden acreditar. Sólo los ignorantes en historia se obstinan en llamar innovadoras a las pedagogías teóricas. Además no se trata de innovar el sistema educativo, se trata de mejorarlo. Queme usted su hogar y lo habrá innovado pero en el caso que crea que lo ha mejorado, no provoque un incendio en casa de los demás. Este ha sido el error de las pedagogías teóricas, les ha parecido muy divertido organizar unas fallas valencianas en vivienda ajena.

Tercero, todas las pedagogías anteriores se preocupan más de la felicidad del infante que de las necesidades de la sociedad en su conjunto. La felicidad resulta un concepto abstracto y relativo que cambia radicalmente si lees al socrático Platón, al constructivista Piaget o al nacionalsocialismo de Mi Lucha. Por tanto, y si no hay acuerdo universal en el concepto de felicidad, resulta vana toda pedagogía que se fundamente en un término tan subjetivo, inconcreto e intangible. En cambio sí se está mayoritariamente de acuerdo que la enseñanza debe llenar a los individuos de habilidades y conocimientos reales para su óptima inserción útil, cívica y cultural en la sociedad adulta. Sorprendentemente la rudimentaria pedagogía teórica no está de acuerdo con la memorización del saber.

Lo poco que científicamente sabemos de nuestro encéfalo no encaja con ninguna de las pedagogías teóricas anteriores

Cuarto, y lo más obvio, mientras no sepamos como capta, compila y transcribe nuestro encéfalo la información, poco podremos teorizar de cual es la mejor pedagogía para el aprendizaje. Sin saber hoy en día como nuestra mente memoriza y ordena los conocimientos resulta dar palos de ciego cualquier hipótesis que asegure saber como enseñar en el aula de manera fácil y feliz. Nuestra mente adquiere y cataloga las enseñanza de muchísimas maneras desconocidas por lo que no puede existir una pedagogía central y única del aprendizaje cómodo y alegre. De hecho lo poco que científicamente sabemos de nuestro encéfalo no encaja con ninguna de las pedagogías teóricas anteriores. Por ejemplo: no existen inteligencias múltiples confinadas en zonas cerebrales distintas, pero sí ignorancias múltiples para quien lo defiende; no hay conocimientos previos en el individuo sin la instrucción de un educador docto; y por último la mente humana tiene adaptaciones claras al premio y al castigo para hacerse adulto con esfuerzo, todo ello muy lejos de la antigua pedagogía del aprendizaje libre, fácil y espontáneo.

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Quinto error, sin conocer todavía como funciona la compilación y encriptación de datos en nuestro encéfalo, la idealista pedagogía teórica ha elaborado muchas conjeturas para luego diseñar estratagemas en el aula, es decir, ha construido la casa desde el tejado. Pero en cualquier ciencia básica primero son los datos experimentales y luego la elaboración de una teoría. Primero debemos recopilar todas aquellas técnicas que mejoran el aprendizaje en el aula y después construir, si es que existe, una didáctica global. Por ahora, y sin saber como funciona la compilación y encriptación de datos en nuestro encéfalo, no podemos todavía desarrollar una teoría educativa correcta. Por tanto, y lo único que podemos hacer es registrar y ordenar todas aquellas estratagemas didácticas que han demostrado su efectividad contrastada en la enseñanza. Hacerlo al revés, proponer una teoría y luego un experimento, es saltarse la lógica del método científico contraviniendo los datos neurobiológicos actuales. De hecho esta es la forma como trabaja la descabezada pedagogía teórica. Así se explica que llegue a un total absurdo ya que nos impone como debe aprender nuestro cerebro pero no nos explica como realmente lo hace. Y así se explica porqué la pedagogía cosecha fracasos.

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Sexto, la descabellada pedagogía teórica no resulta ciencia alguna ya que carece de paradigma único consensuado. Las ciencias como la Biología, la Geología, la Física o la Química tienen su teoría global que permite explicar como funciona la realidad y hacer ciertos pronósticos. La pedagogía, en cambio, con sus muchas teorías durante la historia, no ostenta paradigma central alguno ni nos explica como funciona la mente humana, y ni mucho menos puede prever qué aprenderá un chaval. Sólo hay que ver todas las teorías pedagógicas que fracasan universalmente para darse cuenta de este hecho.

Desde la pedagogía progresista y la pedagogía de Clarapède pasando por el constructivismo de Piaget y la pedagogía Summerhill, hasta llegar a la pedagogía de Tonucci y a la de las inteligencias múltiples se ha cruzado todo un muestrario sin paradigma central alguno. Ya hemos detallado por tanto, que la antediluviana pedagogía teórica no es una ciencia contrastable sino muchas imaginaciones sin fundamentos reales, algo menos que un autoengaño bajo una creencia demagógica. En fin que la pedagogía teórica, sin saber como trabaja nuestra mente, propone hipótesis a ciegas sin hechos neurobiológicos que la respalden. Es así de simple y nada más. Se insiste, la centenaria pedagogía teórica no tiene fundamentos científicos ya que ha creado quimeras educativas desde la nada más absoluta.

La centenaria pedagogía teórica no tiene fundamentos científicos ya que ha creado quimeras educativas desde la nada más absoluta

El científico honesto sabe lo que el presente le brinda pero desconoce lo que el futuro le deparará. El pedagogo teórico ignora lo que la neurobiología le brinda pero afirma lo que el futuro nos deparará. Por desgracia el futuro es incierto y creerse, sin hechos contrastables, con la verdad educativa resulta pura prepotencia. Todo ello explica que llevemos más de cien años con experimentos pedagógicos que no mejoran el rendimiento escolar, todo lo contrario, lo entorpecen una y otra vez.

En enseñanza hay que ir siempre sobre seguro. Nuestros alumnos no son ratas de laboratorio, son nuestra más preciada inversión. Por tanto hay que enseñarles a través de una Enseñanza Múltiple Contrastada y no con más experimentos pedagógicos. De otra manera estaremos empezando la casa por el tejado sin fundamento sólido alguno. Por ahora, y sin saber como funciona el cerebro humano, debemos fiarnos de las prácticas que países, centros o docentes aplican con éxito para construir un marco legal consensuado que proteja tales praxis. Con ello crearemos una Enseñanza Múltiple Contrastada fundamentada en hechos, y no en hipótesis imaginarias, que deberemos ampliar a medida que lleguen más métodos eficaces.

Este es un proyecto abierto y realmente innovador para mejorar la enseñanza y así reducir el fracaso escolar vigente. Toda educación debe resistirse a la aplicación de las pedagogías teóricas. Éstas llevan décadas entorpeciendo la didáctica docente. En caso de seguirlas a nivel estatal abonaremos nuevamente la pura creatividad de los ilusos repitiendo una y otra vez los errores de los últimos cien años. La antigua pedagogía teórica no es una ciencia, es una creencia.

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2 Comentarios

  1. Molt bo David. S’ha d’acabar ja amb aquesta dictadura de la pedagogia que tenim a l’ensenyament

  2. La mejor música repetida tropecientas veces aburre y molesta, lo digo porque no me parece tan buena idea obligar a los docentes a realizar las prácticas exitosas que ellos pudiesen lograr en algún entorno, con algún grupo de cietas características en un lapso de tiempo determinado, sin mebargo esto no quiere decir que piense que no deban existir relaciones aunque sean completamente desconocidas y hasta en el supuesto no consentido de que sean completamente inaccesibles a la capacidad humana. En realidad solo podremos aprovechar las que en algún modo son accesibles, a semejanza de la música de buena calidad, aquella que es resumen de todas las artes, que tiene reglas estrictas, pero que aún así dispone de enormes espacios para que los compositores músicales puedan lucir su capacidad de hacer maravillosas composiciones aprovechando, respetando esas leyes, y quizas descubriendo nuevas, (nota, no todos los compositores lo logran, en realidad son pocos, pero los aplausos que arrancan podrían durar más que la ejecución de su obra por una gran orquesta (quizas exagero) pero quiero rescatar la idea de que la ciencia descubre las reglas, la tecnología solo las debe respetar, no las crea, de manera similar el docente en la ejecución de su idea se asemeja al músico, al tecnólogo, el docente en su planificación conciente y subconsciente, en su ciencia se parece al científico, se parece al compositor.
    Las leyes que se pueden aplicar son las que se pueden hacer análogas a las del compositor, no a las del interprete.
    En cuanto a la pedagogía, parece ser que es una palabra que por alguna razón semiótica tiene en la actualidad implicaciones diferentes a las que yo esperaba. Será posible recuperarla, o será necesario encontrar otra palabra que denote el arte de encontrar las rrelaciones entre los elementos que pertenecen a cada ciencia de tal manera que se facilite la comprensión de estos por partes de los que quieren conocer algún sector de esas ciencias.

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