¿Por qué la ciencia?

Imagen: gota de agua

Todos somos consumidores de información. Nos permite elaborar un constructo sobre lo que nos rodea, lo que acontece y lo que se transforma, pero su interpretación siempre es parcial, individual e intransferible. Ahora bien, ¿qué información consumimos?

 

Eva Serra | Catalunya Vanguardista

Con la irrupción de internet algunos teóricos pensaban que el nivel de instrucción e inteligencia de la humanidad iba a prosperar. Parecía obvio que la facilidad de acceso a la información digital y la capacidad de interconectarse a nivel global y en tiempo real eran sobrados elementos para conseguirlo; sin embargo, a día de hoy esas expectativas más que razonables en su momento parecen no sólo diluirse sino que además han resultado contraproducentes en ciertos aspectos. Es el lado oscuro de toda innovación.

Las tecnologías de la información realmente son el mejor avance comunicativo conseguido tras la imprenta o al menos el más revolucionario, cuestión diferente es el pobre uso que de ellas se deriva a nivel general. Muchos han llegado a la conclusión de que la tecnología va por delante de la capacidad del consumidor y como decía Voltaire, lo mejor es enemigo de lo bueno. ¿Cómo hubieran aprovechado, por ejemplo, Albert Einstein y Max Planck las TIC en su correspondencia científico-epistolar de haberse inventado a principios del siglo XX? Sin duda Einstein y Planck son intelectualmente ejemplos estratosféricos para hablar de medias aritméticas pero sirvan para ejemplificar que los usos de ciertos progresos son de indudable valor cuando su relevancia y finalidad están justificadas.

¿Cómo hubieran aprovechado Albert Einstein y Max Planck las TIC en su correspondencia?

Un polémico estudio publicado el pasado año apuntaba a una disminución en el cociente intelectual de las personas a partir sobre todo del año 2004, y particularmente entre la población nacida a partir de 1975 en comparación con el llamado efecto Flynn, que aludía al aumento progresivo de inteligencia experimentado por las poblaciones a nivel mundial a partir de la década de los 40 del siglo pasado. La subida era -de media- tres puntos por década y abarcaba una buena muestra de países de varios continentes. Aunque las razones esgrimidas por sus autores apuntaban a condicionantes tales como un mejor nivel de vida, mejor nutrición, mejor educación, etc., algunos escépticos del citado estudio dicen que al envejecer la población se vuelve más tonta. (¿?).

Si esta rebaja en las expectativas más optimistas se ha dado, la culpa no es de internet y quizá tengamos que remitirnos a aspectos tan sospechosos como la laxitud de los sistemas educativos, las superfluas modas sociales, las frívolas culturas hegemónicas, el bombardeo de entretenimientos y famoseos varios, el vacío de la racionalidad, la falta de costumbre por abonar la curiosidad.. y un largo etcétera, tan largo como uno se pare a observar sin prisas. Si los medios de comunicación tan ampliamente consumidos plantean información insustancial por la competitiva guerra de las audiencias, entonces puede ser que todos seamos corresponsables de esta decadencia intelectual (informadores y consumidores) y, lo que es más grave, abonemos su estela entre las generaciones más jóvenes. Por todos es sabido que la erosión se produce lentamente, como un goteo incesable lento pero constante, es así como cala profunda y eficazmente una tendencia.

En Catalunya Vanguardista llevamos desde el año 2006 trabajando a contracorriente y con no pocos esfuerzos por presentar contenidos de valor. No, el mérito no es nuestro, se corresponde a todas aquellas personas que son capaces de crear verdadero progreso estando a la vanguardia del conocimiento. Históricamente siempre ha sido así: unos pocos encabezan el pelotón pero los demás deben estar cuando menos al tanto de este impulso, cosa distinta es decidir no verlos.

Desde un primer momento apostamos por presentar la actualidad con mucha ciencia porque pensamos que observando, analizando, reflexionando y contrastando se puede llegar más lejos y acaso comprender la realidad que nos rodea con menos apasionamiento y mayor lucidez. Ciertamente desde entonces y por fortuna han ido apareciendo muchas webs de divulgación científica, -unas cuantas ya llevaban tiempo en ello, algunas francamente interesantes- que se dirigen a un público no especializado pero que con su buen hacer son capaces de despertar la curiosidad de una parte de las audiencias. Esas son las ventajas más relevantes de internet, las que crean valor.

No olvidemos que como decía Aristóteles, “la única verdad es la realidad”

Nosotros somos una especie de híbrido inclasificable puesto que nuestra principal dedicación sigue siendo la ciencia (con ella abrimos portada todos los días), pero al mismo tiempo pensamos que la actualidad debe estar unida a ella. El ser humano debe nutrirse de información diversa para poder orientarse mínimamente en su entorno o en sí mismo y la ciencia es buen estímulo para comprender la realidad, o así lo pensamos. No olvidemos que como decía Aristóteles, “la única verdad es la realidad”. Por cierto, la ciencia por sí sola no nos dará la clave del universo que nos rodea, denostadas disciplinas clásicas como la filosofía, la historia, las artes… y en general todo conocimiento humanístico son indispensables para prosperar individual y colectivamente y una potente vacuna contra la manipulación. Quién sabe si en el futuro de internet aumenten estas tendencias y no queden solo para unos pocos.

Hoy presentamos una nueva versión de nuestro digital, cual gota de agua en el universo informativo, solo hemos cambiado el logo y el diseño, los contenidos siguen siendo los de siempre porque el talento de quienes nos empeñamos en mostrar y divulgar no ha variado, acaso crece y continúa (con excepción de algunas noticias que no son precisamente «vanguardistas» pero que forman parte de la realidad). Así que les alentamos a compartir y disfrutar de ello, pueden hacerlo desde Catalunya Vanguardista o desde cualquier otro sitio que difunda conocimientos responsables y reserven el entretenimiento falaz para quien no quiera o no sepa hacer nada mejor. Y sí, internet es una gran herramienta para aquellos que saben aprovecharla. Es el lado bueno de cualquier innovación.

Bienvenidos a nuestra Catalunya Vanguardista. Y, si lo desean, pasen y lean.

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