Premio Nobel de Literatura a José Echegaray

José Echegaray / Wikimedia

Tal día como hoy… 12 de diciembre de 1904 se anunciaba el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray

 

El 12 de diciembre de 1904, la Academia Sueca anunciaba la concesión del Premio Nobel de Literatura a José Echegaray (1832-1916), que se convertía así en el primer español en recibir este preciado galardón. Como no podía ser de otra manera, su concesión resultó polémica en España, especialmente entre los miembros de la generación del 98, que lo consideraban un vestigio de otras épocas.

 

CV / Nacido en Madrid  el 19 de abril de 1832, Echegaray es sin duda el más desconocido y menos leído de los Nobel españoles de Literatura. Y algo de fundamento había en las críticas que suscitó la concesión del premio a su persona por parte de la Academia Sueca. Lo primero que cabría destacar es que más allá de su actividad literaria, Echegaray fue sobre todo un gran matemático, acaso el mejor de todo el siglo XIX en España. Así lo entendió otro ilustre matemático español, Rey Pastor (1888-1962), quien declaró que la historia de la matemática española del siglo XIX comenzaba con Echegaray.

Lo primero que cabría destacar es que más allá de su actividad literaria, Echegaray fue sobre todo un gran matemático, acaso el mejor de todo el siglo XIX en España

Tuvo también una larga y activa carrera política, sobre todo durante el sexenio revolucionario (1868-1874). Fue director general de Obras Públicas y ministro de Fomento con los gobiernos de Prim, entre 1868 y 1870. De ideología liberal, militó en al partido progresista y en el radical. Fue uno de los representantes del gobierno que acudió a Cartagena para recibir al nuevo rey, Amadeo I, bajo cuyo reinado fue ministro de Hacienda con los gobiernos de Ruiz Zorrilla, repitiendo posteriormente en el mismo cargo durante la I República, hasta 1874. Con la Restauración, fue nombrado senador vitalicio y, en 1905, de nuevo ministro de Hacienda. Siempre destacó por su extraordinaria competencia y el rigor de sus trabajos.

Fue un hombre de amplia cultura, tanto científica como humanística. Gran lector de Homero, Goethe y Balzac, y a la vez de Gauss, Lagrange y Laplace… Sus aportaciones a la matemática fueron de gran importancia, introduciendo en España la geometría de Chasles, la teoría de Galois y las funciones elípticas. Fue miembro y presidente de la Real Academia de las Ciencias Exactas, y también de la Real Academia de la Lengua  Para muchos, sus méritos matemáticos y científicos fueron muy superiores a los literarios. En la concesión del Premio Nobel influyó sin duda que poco antes se hubiera estrenado en Suecia su obra ‘O locura o santidad’, así como  el hecho de que fuera el único español conocido por entonces en los círculos científicos europeos.

Cuando se le concedió el Nobel, en España estaba en ebullición la Generación del 98, que consideraba a Echegaray un autor menor

Y fue precisamente en el campo de la literatura donde fue más discutido. Cuando se le concedió el Nobel, en España estaba en ebullición la Generación del 98, que consideraba a Echegaray un autor menor. Valle-Inclán lo llamaba «el viejo idiota», y en un manifiesto firmado por los más significados miembros de la Generación del 98 –Machado, Clarín, Baroja, Unamuno, Darío, Maeztu…- se le consideraba un representante de la España «corroída por los prejuicios y la superchería». Emilia Pardo Bazán consideraba su obra literaria «trivial»…

Sin duda críticas exageradas y algo envidiosas, tratándose como se trataba, de un resuelto defensor de las libertades políticas y de un eminente científico. Aunque sea cierto, sin menoscabo de lo anterior, que quizás como literato no era el mejor de España, al menos en comparación a la eclosión de talentos que supuso la llamada Generación del 98.

Para Echegaray, la actividad de escritor fue al principio un entretenimiento al que se dedicó, sobre todo, para distraerse de sus continuas actividades científicas. Su obra literaria se limita a la dramaturgia, que hacía para divertirse sin más pretensiones, pero con la cual obtuvo un duradero éxito que le reportó unos ingresos inimaginables para alguien que se dedicaba a la actividad científica.

Para Echegaray, la actividad de escritor fue al principio un entretenimiento. Escribió en total 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso, sin dejar de estrenar durante 30 años

Escribió en total 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso, sin dejar de estrenar durante 30 años. Entre sus obras más conocidas tenemos ‘La esposa del vengador’ (1874), ‘En el seno de la muerte’ (1876), ‘El gran Galeoto’ (1881), ‘Dos fanatismos’ (1887)…   Entre sus obras científicas destacan ‘Cálculo de Variaciones’ (1858), ‘Problemas de Geometría Analítica en dos Dimensiones’ (1865), ‘La Historia de la Matemática Pura en nuestra España’ (1866), ‘Curso de Física Matemática’ (recopilación en 10 volúmenes de sus trabajos, publicado póstumamente)…

A su muerte, en 1916, a los 84 años, un periodista le dedicó el epitafio «Aquí yace el siglo XIX». Y, claro, a lo que aspiraba la Generación del 98 que tanto le denostó, era a salir a toda prisa de este maldito siglo…

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