En la imagen, el profesor Ramón d’Andrés / Univovi

Una investigación muestra los límites entre el gallegoportugués y el asturleonés a través de un atlas lingüístico

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La obra recoge más de 600 mapas que indican cómo van cambiando las expresiones a lo largo de dicha zona geográfica, centrándose en 40 localidades y con datos obtenidos a través de 108 informantes.

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En el ámbito de la dialectología existe cierto debate sobre las fronteras lingüísticas y su entidad epistemológica

Uniovi / El “Estudiu de la Transición Llingüística na Zona Eo-Navia, Asturies (ETLEN). Atles dialectográficu-horiométricu-dialectométricu” constata de manera pormenorizada cómo se produce, a lo largo de dicho ámbito geográfico, la transición gradual del asturleonés al gallegoportugués, en la mayor investigación realizada hasta la fecha sobre dicha realidad lingüística. El trabajo ha sido dirigido por Ramón d’Andrés, profesor titular de Filología Asturiana en la Universidad de Oviedo y coordinador del grupo de investigación Seminariu de Filoloxía Asturiana, que lo elaboró junto con los lingüistas Fernando Álvarez-Balbuena, Xosé Miguel Suárez y Miguel R. Monteavaro.

El profesor Ramón d’Andrés explica que “es la primera vez que se dedica un atlas de este tipo a una zona de frontera, y lo que hicimos fue medirla rasgo a rasgo, de manera que los mapas recogen la manera de hablar de cada territorio”. En cuanto a dicha línea de frontera, el investigador señala que, basándose en los datos porcentuales, “la divisoria entre los dos dominios lingüísticos se situaría más o menos hacia la línea conocida hasta ahora, aunque nuestros datos indicarían un ligero desplazamiento hacia el oeste en su parte más septentrional”.

El ETLEN, editado por la Universidad de Oviedo y Trabe, es fruto de una investigación emprendida en el año 2000 y financiada por la Universidad de Oviedo, la Consejería de Educación y Cultura y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Los datos se obtuvieron mediante una rigurosa encuestación lingüística de la zona. En total participaron 108 personas informantes, cuyo perfil era el de una persona de más de 65 años, hombre o mujer, naturales del lugar, que hubieran salido poco de la zona. En cada lugar se trabajó con un informante o una informante principal y con varias o varios secundarios. Las entrevistas, que están grabadas, se desarrollaron en una primera fase de 2000 a 2004, con encuestas de cinco a siete horas, y después de 2004 se llevaron a cabo varias fases para recabar datos.

En sus 1080 páginas, la obra ofrece un total de 643 mapas a color. De estos, 531 son mapas dialectográficos y los 112 restantes mapas de estadística geolingüística

En sus 1080 páginas, la obra ofrece un total de 643 mapas a color. De estos, 531 son mapas dialectográficos y los 112 restantes mapas de estadística geolingüística, según dos novedosos procedimientos: la horiometría, ideada por el equipo de la Universidad de Oviedo, que permite tipificar el habla de cada pueblo a los dominios lingüísticos; y la dialectometría, de acuerdo con el método diseñado en la Universidad de Salzburgo (Austria), una técnica para realizar operaciones estadísticas basada en las diferencias entre los pueblos, sin atender al fenómeno fronterizo (será a posteriori cuando se distinga una especie de falla o de frontera). Para el desarrollo de la mencionada técnica de la horiometría, se desarrolló un programa informático en la institución académica asturiana a cargo de Santiago Alguero, Marco A. García Tamargo, Ángel Neira y Víctor Castro Amigo.

En el atlas se va repitiendo siempre el mismo mapa base, con la información lingüística de los 40 pueblos elegidos, dividida en fenómenos fonológicos, morfosintácticos nominales y morfosintácticos verbales (por ejemplo, las distintas formas constadas para decir “viejo”: vieyu, vieyo, vieyyu, viechu, vèyo, vèyu, vèllo).  De ese modo, en cada mapa se puede ver cómo va cambiando la expresión, por ejemplo desde Outur, en Valdés, uno de los lugares más orientales del estudio, hasta O Rato, en Ribadeo. La parte final de la obra ofrece un índice de palabras o expresiones y de construcciones sintácticas.

En el ámbito de la dialectología existe cierto debate sobre las fronteras lingüísticas y su entidad epistemológica. Este trabajo no solo demuestra que es un concepto científicamente operativo, sino que, además, es perfectamente cuantificable y medible.

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