Primer caso en España de gripe aviar H5N1 en humanos: ¿hay motivos para la preocupación?

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Raúl Rivas González, Universidad de Salamanca

Un trabajador de una explotación de gallinas ponedoras del municipio de Fontanar, en Guadalajara, ha dado positivo en gripe aviar H5N1. Es el primer caso de este tipo detectado en España y el segundo en Europa en el año 2022 tras el detectado en Reino Unido en enero.

La amenaza zoonótica del virus de la gripe aviar H5N1 sigue siendo elevada debido a la propagación del virus entre aves. Los eventos de muertes masivas de aves son preocupantes, aunque el riesgo pandémico general asociado con el H5N1 no se considera que haya cambiado en comparación con años anteriores.

 

La mayor temporada de gripe aviar en Europa

Por desgracia, esta temporada de gripe aviar es la mayor observada en Europa hasta el momento. Según los últimos datos del informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) y el laboratorio de referencia de la Unión Europea (UE), se han producido 2 467 brotes en aves de corral, 48 millones de aves sacrificadas en los establecimientos afectados, 187 detecciones en aves cautivas y 3 573 eventos de gripe aviar altamente patógena en aves silvestres.

La extensión geográfica no tiene precedentes: va desde las islas Svalbard hasta el sur de Portugal y el este de Ucrania, afectando a 37 países europeos. La OMS recomienda a los Estados Miembros que, siempre que aparezcan brotes de este tipo, permanezcan atentos y consideren medidas de mitigación para reducir la exposición humana a aves potencialmente infectadas para reducir el riesgo de infecciones zoonóticas adicionales.

El virus de la influenza aviar H5N1 altamente patógeno (HPAI) de origen asiático es muy contagioso y particularmente mortal entre las aves de corral. Fue detectado por primera vez en 1996 en gansos en China, y por primera en seres humanos en 1997 en medio de un brote originado en aves de corral en Hong Kong. Los virus que circulan actualmente en Europa pertenecen al clado 2.3.4.4b con siete genotipos, tres de los cuales han sido identificados por primera vez durante este período de tiempo, siendo detectados durante el verano. Sigue estando poco adaptado a los humanos.

 

No se transmite (aún) de persona a persona

La transmisión de aves a humanos es poco frecuente y no se ha observado transmisión sostenida de persona a persona. Sin embargo, debido a que causa enfermedades graves en humanos, y a la posibilidad de que los virus de la gripe aviar puedan mutar y adquirir la capacidad de propagarse fácilmente entre las personas, la gripe aviar representa una amenaza pandémica importante.

De hecho, los virus de gripe aviar H5N1 altamente patógenos también han sido detectados en especies de mamíferos salvajes en Europa y América del Norte y han mostrado marcadores genéticos de adaptación a la replicación en mamíferos.

A nivel global, desde enero de 2003 ha sido notificados 866 casos de infección humana por el virus de la influenza A (H5N1) que han sido reportados en 21 países. De estos 866 casos, 456 fueron mortales, lo que muestra una tasa de letalidad del 53 %. El último caso fue notificado en julio de 2021 en la India.

Agentes veterinarios durante una inspección en una granja avícola en Corea del Sur en 2020. Shutterstock

¿Qué significa H5N1?

Para saber quién es exactamente el virus H5N1 debemos empezar por saber que existen cuatro tipos de virus de gripe estacional que son denominados como virus influenza A, virus influenza B, virus influenza C y virus influenza D. El reservorio ancestral de todos los virus influenza tipo A son las aves acuáticas, en particular las incluidas en el orden Anseriformes, al que pertenecen los gansos o los patos, y en el orden Charadriiformes donde se encuentran las gaviotas.

Todas las pandemias de gripe conocidas han sido ocasionadas por virus gripales del tipo influenza A. Los influenzavirus A son los únicos responsables de la gripe aviar, además de ser los agentes causales de la gripe común en humanos y de las gripes porcina y equina.

Los virus de la gripe poseen una alta tasa de mutación y un fenómeno conocido como redistribución genética que permite al virus generar muchas combinaciones distintas.

Los virus de influenza tipo A pueden dividirse en diferentes subtipos dependiendo de los genes que constituyen las proteínas de superficie, la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N). Las proteínas hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N) del virus constituyen los sitios principales de reconocimiento antigénico por parte del sistema inmunitario del hospedador.

Existen 18 subtipos de hemaglutinina y 11 subtipos de neuraminidasa diferentes, de H1 a H18 y de N1 a N11 respectivamente, por lo que potencialmente existen decenas de combinaciones del subtipo de influenza A, siendo H5N1 una de ellas. Es destacable que dentro de cada subtipo existe una considerable variabilidad genética, antigénica y fenotípica, lo que repercute en la patogenicidad de la cepa.

La mayoría de los subtipos de virus influenza patógenos para los seres humanos se originan en aves y cerdos. Estos últimos se consideran un recipiente de recombinación ideal para variantes de diversos orígenes. En las aves acuáticas los virus de influenza A se replican y son eliminados del tracto digestivo, lo que permite la transmisión por el agua. En humanos, porcinos y otros modelos de mamíferos, los virus de la influenza se replican en el tracto respiratorio superior o inferior, debido a la presencia de los receptores de ácido siálico necesarios, lo que favorece la transmisión aérea.

Los subtipos zoonóticos más importantes del virus de la influenza A pertenecen a los subtipos con proteínas hemaglutininas 5 y 7. De los dos subtipos altamente patógenos conocidos (H5 y H7), casi todos los casos mortales en humanos han sido causados por el linaje euroasiático H5N1.

 

El virus H5N1 podría ser endémico en las aves silvestres de Europa

La persistencia observada del virus H5N1 altamente patógeno en aves silvestres desde la ola epidémica de la temporada 2020-2021 indica que puede haberse vuelto endémico en las poblaciones de aves silvestres en Europa. Eso implica que un peligro más elevado para la salud de aves, humanos y la vida silvestre europea permanece presente todo el año, con mayor riesgo en los meses de otoño e invierno.

Las opciones de respuesta a esta nueva situación epidemiológica incluyen la definición y la rápida implementación de estrategias adecuadas y sostenibles de mitigación de la enfermedad, como medidas de bioseguridad apropiadas y estrategias de vigilancia para la detección temprana en los diferentes sistemas de producción avícola.

Dada la mortalidad sustancial de aves silvestres asociada con la detección del virus H5N1 altamente patógeno, es importante que las autoridades pertinentes aseguren una documentación cuidadosa de la cantidad de aves silvestres encontradas muertas o enfermas por el virus. Dicha información proporciona una base fáctica que ayuda a formular políticas y a minimizar la probabilidad de que ocurran eventos similares en el futuro.

 

¿Y las personas infectadas?

Las personas potencialmente expuestas a aves de corral infectadas o en cautiverio, por ejemplo durante las operaciones de sacrificio, o los trabajadores en contacto cercano con mamíferos potencialmente infectados, como zorros u otros animales salvajes, por ejemplo, en los centros de rehabilitación, deben estar adecuadamente protegidos y monitoreados activamente. O, al menos, autocontrolarse, monitorear síntomas respiratorios, síntomas neurológicos o conjuntivitis durante 10 días después de la exposición. En caso de síntomas, deberían informar inmediatamente a las autoridades sanitarias locales u a otros servicios preventivos para iniciar pruebas y seguimiento.

Desde luego, las características epidemiológicas del virus de la influenza aviar H5N1, incluida la variedad de huéspedes, la supervivencia en el medio ambiente, la dosis infecciosa mínima, la patogenicidad y las tasas de excreción parecen respaldar su endemicidad a gran escala en algunos ecosistemas. Por nuestro bien, es prudente vigilar y monitorear la aparición de brotes en aves de este virus.

Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología, Universidad de Salamanca

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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