Primer partido de fútbol de la historia

Balón de fútbol de 1924. Museo del Sevilla. / Wikimedia - Frobles

Tal día como hoy… 19 de diciembre de 1863 tenía lugar el primer partido de fútbol de la historia

 

El 19 de diciembre de 1863, en el barrio londinense de Mortlake, tenía lugar el primer partido de fútbol de la historia, o al menos, el primer encuentro con las reglas de las cuales proviene el fútbol actual.

 

Relieve de la Antigua Grecia (siglo IV a. C.), el episkyros es reconocido por la FIFA como el fútbol de la antigüedad. La Copa Europea de Fútbol lleva grabada esta imagen en el trofeo. / Wikimedia

CV / Los juegos de pelota son sin duda tan antiguos como la civilización humana. La primera noticia de que se dispone nos la aporta un relieve griego del siglo IV aC, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, con un hombre controlando una pelota sobre su muslo. Se trataba del juego del Episkros, que consistía en una competición entre dos equipos de entre doce y catorce jugadores, que podían coger también la pelota con la mano, y que se practicaba con una pelota de cuero pintada de colores, la folis.

Consistía en ir lanzando el balón por encima de los jugadores del otro equipo, hasta conseguir colocarla sobre la línea que estaba detrás del equipo contrario. Según parece, era un juego violento, especialmente en Esparta, donde lo practicaban también las mujeres. Un híbrido entre el fútbol actual y el rugby, que la FIFA ha reconocido como la forma más antigua conocida de fútbol.

De Grecia pasó a Roma, con el nombre de harpastum, y de Roma a la Edad Media, popularizándose especialmente distintas variantes del juego, según lo que se denominaban códigos de fútbol. La mayoría de estos códigos tenían pocas reglas. El más violento era el código conocido como el «fútbol de carnaval». Tan violento debió ser que el rey Enrique III prohibió su práctica en el siglo XIV. También se popularizó en Italia hacia el final de la Edad Media, y caracterizado por un ambiente más festivo, el calcio, originario de la ciudad italiana de Florencia. De todos estos juegos acabaron derivando el fútbol actual, el rugby y el fútbol americano.

En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, los distintos códigos de fútbol eran una práctica cotidiana en los colegios y universidades

En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, los distintos códigos de fútbol eran una práctica cotidiana en los colegios y universidades, y lógicamente, a medida que la práctica del deporte se generalizaba, empezó a cundir la idea de unificar las reglas en un solo código para que pudieran competir entre sí, suavizando además los aspectos más violentos, normativizando el juego por medio de unas reglas más estrictas y presididas por uno o varios árbitros. La primera tentativa fue el código de Cambridge, en 1848. Es el primer caso en que consta la prohibición de tocar el balón con las manos. Se trataba de introducir el balón entre dos palos verticales por debajo de una cinta tendida en la parte superior. Incluso se estableció una regla del «fuera de juego» parecida a la actual.

Pero no fue hasta el 8 de diciembre de 1863 que se consiguió el consenso entre las distintas asociaciones, la mayoría de ellas de estudiantes universitarios

Pero no fue hasta el 8 de diciembre de 1863 que se consiguió el consenso entre las distintas asociaciones, la mayoría de ellas de estudiantes universitarios, y se estableció la Football Association, que elaboró un reglamento basado en el código de Cambridge, con algunas variaciones. La Football Association sigue existiendo actualmente en Inglaterra. Y el primer partido «oficial» tuvo lugar en Mortlake en la fecha que hoy conmemoramos. No en vano, Mortlake es un distrito londinense relacionado con el ambiente universitario. Desde 1845, es el punto final de la famosa regata entre las universidades de Oxford y Cambridge.

Pero no todo fueron parabienes para el nuevo deporte. Muchos consideraron que traicionaba el espíritu del juego de la pelota, que se mantenía con el rugby, y surgió la polémica entre partidarios y detractores de uno y otro juego. Las disputas eran sobre las reglas y sobre la utilización de la fuerza, es decir, de la dureza y la eventual violencia inherente a los códigos tradicionales. Al principio, el fútbol se vio como un deporte más de «señores», es decir, más propiamente como un deporte, frente al rugby, más «rufianesco».

Pero el fútbol pronto trascendió de los estrictos campus universitarios para popularizarse, a la vez que en las mismas universidades se siguió practicando también el rugby

Pero el fútbol pronto trascendió de los estrictos campus universitarios para popularizarse, a la vez que en las mismas universidades se siguió practicando también el rugby. Frente a la rudeza del rugby, aparentemente mucho más violento, había –y hay- en cambio muchas más lesiones por juego violento en el fútbol, que está sin embargo mucho más reglado. Y de ahí la famosa sentencia refranera inglesa, con sus inevitables connotaciones de elitismo social, que zanja la cuestión. Según esto, el fútbol sería un deporte de caballeros practicado por rufianes, mientras que el rugby sería un juego de rufianes practicado por caballeros. Vamos, que hay para todos los gustos.

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