Primer servicio regular diario de diligencias en España

Fuente imagen: http://railsiferradures.blogspot.com/2012/01/la-sociedad-de-diligencias-de-cataluna.html

Tal día como hoy… 1 de marzo de 1815 se inauguraba el primer servicio regular diario de diligencias en España

 

El 1 de marzo de 1815 se inauguraba el primer servicio regular diario de diligencias en España. Fue entre Reus y Barcelona, con paradas en Tarragona y Vilafranca, empleando en el trayecto total diez horas y media para cubrir una distancia de 115km. El billete costaba entre 60 y 80 reales de vellón; un lujo al alcance de pocos.

 

CV / La primera diligencia que cubría regularmente una ruta se había inaugurado en 1789 entre Madrid e Irún, pero no era diaria. A partir de 1815, con el final de las guerras napoleónicas, las diligencias fueron extendiéndose por toda España durante casi medio siglo, hasta que el desarrollo del ferrocarril las relegó a rutas más secundarias.

Antes del desarrollo de las diligencias establecidas como servicios regulares, el medio de desplazamiento habitual era la posta

Aunque hoy en día pueda parecer algo chocante, lo cierto es que todavía en 1815, desplazarse de Barcelona a Madrid, o de París a Roma, llevaba el mismo tiempo que en la época de los romanos. No fue hasta la implantación del ferrocarril que el tiempo de los desplazamientos empezó a reducirse de manera fulminante. En este sentido, los servicios regulares de diligencia cubrieron una etapa intermedia, hasta el ferrocarril y los posteriores medios de transporte –automóvil, avión, AVE…-, pero todavía con las limitaciones del transporte de sangre, es decir, movido por tracción animal, mulas o caballos.

Antes del desarrollo de las diligencias establecidas como servicios regulares, el medio de desplazamiento habitual era la posta, una serie de caballerías «apostadas» en distintos puntos de los caminos principales para que los correos y los viajeros pudieran cambiar de montura sin necesidad de detenerse para darles descanso.

En España las postas se habían instituido en los tiempos de los romanos. Desaparecieron con la caída del Imperio durante toda la Edad Media y reaparecieron en la Edad Moderna de la mano de los Reyes Católicos. La utilización de las postas fue en la práctica algo reservado a los correos y a las clases adineradas. El pueblo llano, o no viajaba o lo hacía a pie. Y la nobleza tampoco es que viajara mucho en aquellos tiempos. Ello hasta el punto de que encontrarse a alguien viajando era motivo de sospecha y desconfianza.

Y para los desplazamientos, como en las peregrinaciones, el pueblo llana se desplazaba a pie.  Así lo describía un viajero inglés por España, Richard Ford, en la segunda mitad del siglo XVIII: “(…) Como ningún español anda por gusto y nadie emprende una jornada a pie, sino los mendigos y vagabundos, no se comprende que se haga más que por absoluta necesidad…”.

El establecimiento de la diligencia diaria entre Reus y Barcelona, cuya efeméride se cumple hoy, fue todo un acontecimiento

Todo esto empezó a cambiar en el siglo XIX. El establecimiento de la diligencia diaria entre Reus y Barcelona, cuya efeméride se cumple hoy, fue todo un acontecimiento, además de una revolución económica. Reus era por entonces, con unos 15.000 habitantes, la segunda ciudad de Cataluña y un importante foco de crecimiento económico. Un comerciante de Reus, Josep Brunet, consiguió la concesión estatal para establecer la ruta. La diligencia partía de Reus a las tres y media de la madrugada, y llegaba a Barcelona sobre la una y media de la tarde. Todo un prodigio para la época.

En sus comienzos, la diligencia tenía capacidad para ocho viajeros. Más adelante, se habilitaron a otros precios pasajes al descubierto, en el techo –la “baca”- con el equipaje, lógicamente más baratos. Sus usuarios fueron básicamente comerciantes. Alcanzaba una velocidad «punta» de 30 km/h.

En sus comienzos, la diligencia tenía capacidad para ocho viajeros. Más adelante, se habilitaron a otros precios pasajes al descubierto

La iniciativa de Brunet llevó a la creación de la Sociedad de Diligencias de Cataluña, que luego, en 1825, se dividió en dos, la Sociedad de Diligencias y Mensajerías de Cataluña, con sede en Barcelona y rutas por el Principado hasta Zaragoza y Valencia, y la Compañía de Rieles Diligencias, que se estableció en Madrid con rutas por toda España. De la ruta Madrid-Barcelona nos describe un viajero de la época:

“Salían de Madrid para Barcelona los martes y sábados a las cuatro de la mañana; pernoctaban los viajeros el primer día en Quintanar de la Orden y el siguiente en la Venta del Conde. Comían en Valencia los viernes, partiendo a la una de la tarde del sábado para caminar durante toda la noche; se entraba el domingo a medio día en Vinaroz para dormir en la Venta de Burjasenia; el lunes, respectivamente, en Tarragona y Villafranca, viajando también toda la noche, y se llegaba a Barcelona los martes a las cuatro de la tarde, tardando en el casino siete días y doce horas. Costaba el asiento 800 reales en el interior, 680 en cabriolé y 500 en la rotonda; el precio de la comida era de 10 a 12 reales; el de la cena, generalmente, de 10 reales; 4 reales la tarifa por la cama y otros 4 reales en concepto de asistencia.” Una semana de viaje…

Todo esto se acabó con la llegada del ferrocarril, pero no cabe duda de que las diligencias cumplieron en su momento cubriendo las necesidades de expansión de una sociedad que estaba entrando en la modernidad.

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