Primer vuelo transártico de la historia

Dirigible Norge sobre Ny-Ålesund, 1926.

Tal día como hoy… 14 de mayo de 1926, se completaba el primer vuelo transártico de la historia

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El 14 de mayo de 1926, el dirigible Norge llegaba a Teller (Alaska), completando así el primer vuelo transártico de la historia. El 11 de mayo había partido de Ny-Àlesund, en la isla de Spitsbergen -archipiélago de Svalbard (Noruega)-, el asentamiento civil más septentrional del mundo, a unos 80º de latitud y a unos 1.250km del Polo Norte. Se considera que el suyo fue el primer vuelo verificado sobre el Polo Norte.

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El proyecto lo concibió Roald Amundsen (1872-1928), el explorador noruego que había conquistado el Polo Sur 15 años atrás

CV / Algunos habían reclamado la llegada al Polo Norte, como el norteamericano Robert Peary (1909), que se atribuyó ser el primer hombre en haberlo pisado, pero siempre hubo contradicciones y más que probables fraudes que dejaron las supuestas hazañas en entredicho. Esta vez la idea era sobrevolarlo en un dirigible, con una tripulación a bordo de hombres avezados y con instrumentos de navegación más precisos. El proyecto lo concibió Roald Amundsen (1872-1928), el explorador noruego que había conquistado el Polo Sur 15 años atrás.

Para la expedición, Amundsen se puso en contacto con otro célebre explorador italiano, piloto y diseñador de dirigibles, Umberto Nobile (1885-1978), y con el explorador norteamericano Lincoln Ellsworth (1880-1951), que participó en la financiación del proyecto.

El Norge era un dirigible semirrígido construido por el propio Nobile, que lo reformó para adaptarlo a las duras condiciones del Ártico. Funcionaba con hidrógeno como gas de elevación, medía 106 metros de longitud, 26 de diámetro, podía cargar 9 toneladas y media, y alcanzaba una velocidad de 62 nudos –uno 115 km/h-. Contaba con tres góndolas para los motores y una cabina de control exteriores. La tripulación y el almacenaje se alojaban en el interior de la envoltura presurizada. Su nombre original era N-1, pero se rebautizó como Norge al ser adquirido por los noruegos. Además de los tres pioneros, la tripulación constaba de un total de 16 hombres.

Imagen de una cámara situada en el polo norte instalada por la NOAA.

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Y la expedición se puso en marcha

Nobile partió con el Norge de Roma el 29 de marzo, sobrevolando el continente europeo hasta Pulham (Inglaterra), reemprendiendo el vuelo tras dos días de descanso y llegando a Oslo (Noruega) el 14 de abril, reuniéndose allí con Amundsen. Desde Oslo volaron hacia Leningrado y, virando luego hacia el norte, atravesaron el mar de Barnes hasta Ny-Alesund, la última escala. El 11 de mayo volaban hacia el Polo Norte. El 12, a las 01:25 GMT, alcanzaban el Polo Norte. Finalmente, el 14 llegaban a Teller, en Alaska. No solo era la primera llegada comprobada al Polo Norte, sino también el primer vuelo entre Europa y América a través del Ártico… por accidente; el mal tempo hizo imposible el previsto regreso a Noruega.

El éxito de la expedición se vio, ello no obstante, ensombrecido por la mala relación que la travesía dejó entre los dos principales protagonistas, Nobile y Amundsen, disputándose el honor de haber liderado la expedición, que se detestaron mutuamente desde entonces. Y sus vidas no volvieron a cruzarse, aunque poco faltó y con consecuencias fatales.

El éxito de la expedición se vio, ello no obstante, ensombrecido por la mala relación que la travesía dejó entre los dos principales protagonistas, Nobile y Amundsen

Nobile regresó a Italia como un triunfador, pero las envidias le valieron la enemistad del jerarca fascista de la aviación italiana, Italo Balbo. Aun así, consiguió construir un nuevo dirigible el ‘Italia’, para repetir la gesta en una expedición genuinamente italiana. Se cuenta que Balbo veía el proyecto con escepticismo y que comentó “Dejémosle ir, lo más probable es que no vuelva”.

Y fue, aunque estuvo a punto de no volver. La expedición fue un auténtico desastre. El 25 de mayo de 1928, el Italia se estrelló y sus tripulantes quedaron abandonados en bloques de hielo a la deriva, acabando en las remotas islas Foyn. El gobierno italiano había aportado a la expedición un barco de apoyo, el Città di Milano, pero el incompetente capitán los dio por muertos y abandonó la búsqueda a los dos días, argumentando que las balizas no daban señal alguna. Fue entonces se volvieron a cruzar la vidas de Nobile y Amundsen.

La indiferencia de los italianos dejó perplejos a noruegos, finlandeses y suecos, que se aprestaron a organizar varias misiones de rescate, con barcos fletados por exploradores polares y científicos. Amundsen se apuntó al rescate, pese a su antigua rivalidad con Nobile, y se estrelló en su hidroavión en algún punto del mar de Barens sin que nunca más se supiera nada de él.

Los supervivientes fueron encontrados al cabo de un mes, y los acontecimientos posteriores no fueron muy honorables. Nobile sobrevivió y fue injustamente puesto bajo arresto por el capitán del Città di Milano. Pero esta ya sería otra historia…

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También un 14 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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