Primera defenestración de Praga

La primera defenestración de Praga (1419) / Wikimedia

Tal día como hoy… 30 de julio de 1419 tenía lugar la Primera defenestración de Praga

 

El 30 de julio de 1419 tenía lugar la Primera defenestración de Praga. Los herejes usitas asaltaron el Ayuntamiento de la ciudad de lanzaron por la ventana al alcalde, a un juez y a cinco ediles, que tras la caída fueron linchados y asesinados por la multitud. No es la más famosa de las defenestraciones, pero sí la que, por ser la primera, creó «escuela».

 

CV / Praga, actual capital de la República de Chequia, es también la capital histórica de Bohemia, hoy en día una de las tres regiones que integran dicha república –junto con Moravia y Silesia-, que fue un importante reino independiente durante la Baja Edad Media, en el contexto del Sacro Imperio Romano-Germánico. Y todo parece indicar que en dicha ciudad se manifiesta una especial proclividad, o acaso deberíamos decir una inveterada costumbre, a «defenestrar» a los rivales y enemigos políticos, es decir, a arrojarlos por la ventana sin más preámbulos.

Hasta la fecha, constan cuatro defenestraciones perpetradas en dicha ciudad. En orden cronológico inverso, la cuarta se produjo el 10 de marzo de 1948

Hasta la fecha, constan cuatro defenestraciones perpetradas en dicha ciudad. En orden cronológico inverso, la cuarta se produjo el 10 de marzo de 1948, cuando el último ministro no comunista, Jan Masaryk, saltó aparentemente por la ventana del cuarto de baño del Ministerio de Asuntos Exteriores y fue encontrado muerto al pie de la calle. Todo indica que no fue un suicidio, sino que fue «saltado», es decir, defenestrado.

La tercera defenestración es la más conocida, sobre todo por sus trágicas consecuencias. El 23 de mayo de 1618, en Praga, tres representantes imperiales (católicos), fueron arrojados desde una ventana en lo alto del castillo de Hradkany, situado en el centro de la ciudad, por un grupo de delegados protestantes. El hecho en sí fue incruento; los delegados cayeron sobre un montón de estiércol que amortiguó el impacto y ninguno sufrió daños mayores. En agradecimiento por su lealtad, el secretario imperial, Philip Fabricius, recibió del emperador el apellido nobiliario von Hohenfall –literalmente: caído del castillo-. Eso sí, las consecuencias no fueron nada incruentas. La defenestración está considerada el detonante de la Guerra de los Treinta Años, la primera guerra europea a gran escala.

La segunda la protagonizaron un grupo husitas el  24 de septiembre de 1483. Los husitas eran una secta cristiana seguidora de las doctrinas de Jan Hus, un líder religioso quemado en la hoguera por hereje 70 años antes en Constanza -de haber ocurrido en Praga seguro que lo hubieran arrojado por alguna ventana-. Pues bien, una turba de taboritas, husitas radicales, irrumpió en Ayuntamiento de Praga y arrojó por la ventana, con resultado de muerte, al alcalde y a otros miembros del concejo municipal, que, a su vez, eran también husitas, pero utraquistas, más moderados que sus homónimos taboritas.

Esta primera defenestración de Praga dio lugar a las llamadas Guerras husitas, que se alargaron por espacio de 15 años, hasta 1434

Y finalmente, la defenestración que fundó la «tradición». Tuvo lugar 64 años antes, esta vez por las disputas entre husitas, todavía no cismatizados en taboritas y utraquistas, y que por entonces compartían un enemigo común, el catolicismo. Jan Zelivsky, un sacerdote husita, dirigía una manifestación ante el Ayuntamiento de la ciudad, como protesta a la negativa del alcalde a liberar a unos husitas encarcelados por haber provocado tumultos. Durante la procesión, una piedra «salió» proyectada de una ventana del Ayuntamiento y dio en la cabeza del tal Zelivsky, que cayó herido. Ante la indignación de la multitud, y la incapacidad de Zelivsky de dirigir nada por razones que es fácil imaginar, surgió un futuro general, Jan Zizka, que se puso al frente de un grupo de matones que forzaron las puertas del Ayuntamiento y lanzaron al alcalde –un oficio de alto riesgo, el de alcalde de Praga- y a cinco de sus concejales por la ventana. La multitud enfervorizada hizo el resto…

Esta primera defenestración de Praga dio lugar a las llamadas Guerras husitas, que se alargaron por espacio de 15 años, hasta 1434, y concluyeron con la derrota –provisional- de los husitas. Ya en siglo XVI, la mayor parte de la iglesia husita se adhirió a la Reforma luterana, y siguió, de acuerdo con su acreditado talante, dando guerra.

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